Un informe especial de Reuters reveló que la estrategia a largo plazo de Irán para transformar a Siria en un estado cliente regional vio interrumpida por la caída del presidente sirio Bashar al-Assad y el ascenso de un gobierno opositor a Teherán.
Documentos confidenciales iraníes obtenidos por Reuters de la embajada iraní en Damasco detallan un plan elaborado en 2022.
El plan preveía que Irán desempeñara un papel dominante en la reconstrucción de Siria, consolidando su posición económica e integrando su influencia en el aparato político y de seguridad del país.
La estrategia buscaba compensar el apoyo militar y financiero de Teherán durante la guerra civil siria.
Sin embargo, estos planes se desmoronaron desde la destitución de Assad en diciembre de 2024. Facciones rebeldes, muchas de ellas opuestas a Irán, controlan ahora el gobierno, marginando los intereses de Teherán.
Diplomáticos, militares y asesores económicos iraníes se han marchado, y muchas de las inversiones y proyectos propuestos por el régimen están suspendidos o abandonados.
Los documentos muestran que Irán intentó consolidar su presencia en diversos sectores de Siria, desde telecomunicaciones y energía hasta educación y seguridad.
El objetivo era institucionalizar su papel mediante contratos a largo plazo e influencia en la toma de decisiones.
Sin embargo, Irán tuvo dificultades para implementar su agenda, enfrentándose a la resistencia de funcionarios sirios, potencias extranjeras rivales como Rusia, y a sus propias limitaciones internas, como sanciones y escasez de recursos.
El informe también destaca el papel de la Guardia Revolucionaria Islámica en los esfuerzos de Teherán, liderado por el oficial superior Abbas Akbari.
Akbari coordinó iniciativas para profundizar la influencia iraní, eludiendo las sanciones estadounidenses. A pesar de obtener líneas de crédito por miles de millones de dólares y desplegar equipos técnicos, los esfuerzos iraníes se vieron a menudo retrasados por trabas burocráticas y corrupción.
Tras la destitución de Assad, el nuevo liderazgo sirio se ha negado a cumplir muchos de los acuerdos previos de Irán.
Varias instituciones y centros culturales respaldados por Irán han sido cerrados o reutilizados, mientras que contratos relacionados con el petróleo, la minería de fosfato y las redes móviles han sido cancelados o transferidos a otras entidades extranjeras.
Este cambio deja a Irán con pocos resultados que mostrar por sus inversiones en Siria.
El informe subraya cómo las ambiciones regionales de Irán, arraigadas en alianzas con regímenes aliados, son vulnerables a cambios políticos repentinos. La pérdida de Siria como puesto estratégico supone un revés significativo para la visión de Teherán de influencia regional.
Los documentos descubiertos en Damasco ofrecen una perspectiva poco común sobre los detalles de las operaciones de política exterior de Irán.
Si bien Teherán aún no ha hecho comentarios públicos sobre el informe, el colapso de su agenda en Siria ilustra los desafíos de la intervención militar y las alianzas sectarias.
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