Juntos Venceremos
jueves 25 de junio de 2026

Pirque Abot: El paraiso, el infierno y la biblioteca

Ribbi Yaaqob compara esta vida con la vida después de la muerte, y afirma que la vida presente, eternal, es más “importante” que la próxima.

Así lo expresa: «Es más valioso un momento de arrepentimiento y buenas acciones en este mundo que toda la vida del mundo por venir».

¿A qué se refiere Ribbi Yaaqob?

La virtud más esencial del ser humano, lo que lo distingue tanto de los animales como de los ángeles, es su libre albedrío. El ser humano puede elegir entre hacer el bien o el mal, progresar espiritualmente o estancarse. Ser egoísta o altruista. Es gracias a esta libertad que tomamos decisiones morales: ¿Voy o no voy a ayudar a quien me necesita? ¿Voy o no voy a hablar mal de fulano de tal? ¿Voy o no voy a: robar, herir, curar, acompañar, pedir perdón, perdonar?

El libre albedrío es una característica exclusiva de los mortales. Cuando morimos y accedemos al mundo por venir ya no tomamos más decisiones morales. Allí no hay pobres a quienes ayudar, ni enfermos a quienes visitar, ni personas físicas de quienes hablar bien mal o contra quienes conspirar, ni dinero que robar, ni la posibilidad de ser fieles o infieles, crueles o compasivos.

El mensaje principal de Ribbí Yaaqob es que nuestro desarrollo y crecimiento espiritual consiste en las decisiones morales que tomamos en esta vida. Somos lo que decidimos aquí. Y cuanto mejores son esas decisiones, más crecen y se desarrollan nuestras almas. Y viceversa.

Ribbí Yaaqob también menciona la teshubá: en el mundo por venir no hay posibilidad de arrepentimiento. Solo aquí, en esta vida, podemos pedir perdón a HaShem por haber violado Su voluntad. Y solo en esta vida tenemos la oportunidad de pedir perdón a quienes hemos ofendido. En el mundo venidero no existe la posibilidad de cambio, progreso o arrepentimiento, que es una de las formas más elevadas del crecimiento espiritual. Por eso, la vida en este mundo es incomparablemente más significativa que la vida en el mundo por venir.

Un ejemplo: imagine usted que la vida en el mundo por venir es una biblioteca que contiene libros. Los textos más hermosos del mundo están en esta biblioteca. Pero en la biblioteca no enseñan a leer. Antes de ingresar a la biblioteca uno tiene que aprender a leer y solo así llegará preparado para disfrutar de las grandes obras de la literatura humana. En esa biblioteca solo hay libros. No hay audiolibros ni películas. Así que si uno no sabe leer, estará literalmente perdido.

Este simple ejemplo nos ayuda a entender lo que dice Ribbi Yaaqob sobre la importancia de este mundo en comparación con el mundo por venir. Solo aquí podemos aprender a leer. Allí, disfrutaremos —o sufriremos — las consecuencias de lo que hicimos o no hicimos en esta vida.

Incidentalmente, este ejemplo de la biblioteca también nos ayuda a entender por qué la Mishná no habla de un paraíso o un infierno, sino de un mismo lugar para todos: el mundo por venir (olam habbá). Veamos: dos personas llegan a la biblioteca. La primera aprendió a leer en varios idiomas, y aprendió a disfrutar de la lectura. Ahora tiene la posibilidad de acceder a todos los libros que quiera. ¡Está en el paraíso! La otra persona sabe mucho de videojuegos, le encantan las telenovelas y es un experto en jugar al póker. Pero es analfabeto. Nunca quiso esforzarse en aprender a leer. Ambas personas están en el mismo lugar… pero no están en el mismo lugar. El que sabe leer está en el paraíso. El otro, ¿dónde esta?___________________________________________________________

Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío