Juntos Venceremos
jueves 04 de junio de 2026
Reminiscencias: la memoria que habita en las paredes de la Sinagoga Justo Sierra

Reminiscencias: la memoria que habita en las paredes de la Sinagoga Justo Sierra

Por un instante, la historia respira entre piedras centenarias y retablos de luz. Así sucede en REMINISCENCIAS, una exposición que no solo se ve, sino que se siente en el alma. Inaugurada en la emblemática Sinagoga Justo Sierra, también conocida como la Sinagoga Histórica de la Ciudad de México, esta muestra propone un viaje íntimo entre la memoria, la identidad y la persistencia de la vida judía en territorio mexicano.

Concebida como un diálogo sensible entre pasado y presente, REMINISCENCIAS se despliega como una instalación artística y curatorial que entrelaza fotografía, objetos personales y arte contemporáneo, enmarcada por el esplendor arquitectónico de uno de los templos judíos más antiguos y simbólicos del país.

El germen de REMINISCENCIAS surgió años atrás, cuando se comenzó a recolectar un archivo fotográfico de lo que ocurrió dentro de este recinto: bodas, celebraciones, bar mitzvás, encuentros familiares. “Queríamos conocer en imágenes la vida que tuvo este lugar, que fue mucha”, compartió con emoción Mónica Unikel-Fasja durante la inauguración.

El proyecto fue creciendo con donaciones: no solo llegaron fotos, sino también invitaciones de boda, recortes de periódicos, objetos íntimos como un vestido de novia y una camisa de novio, hoy exhibidos con dignidad y ternura. Muchos de los descendientes de quienes donaron estos objetos estuvieron presentes en la inauguración, reactivando una historia que es a la vez colectiva y profundamente personal.

La restauración de la sinagoga —concluida en 2009 gracias al impulso de figuras clave como Alejandra Moreno Toscano— permitió que en 2010 se abriera como un espacio cultural judío abierto al público. Quince años después, REMINISCENCIAS conmemora esa apertura y se presenta como un acto vivo de resistencia y belleza, en un mundo golpeado por la violencia y la desmemoria.

El montaje de la exposición es un conjunto de piezas que dialogan entre sí: fotografías enormes, imágenes enmarcadas, impresiones en materiales transparentes suspendidas en el aire, todo dispuesto con un cuidado casi artesanal.

La muestra incluyó también una sección sonora y fue acompañada por una emotiva presentación del coro Rinah y Ori, dirigido por el nieto de Moshe Ivker, quien en su tiempo lideró la orquesta de bodas en este mismo recinto. Ese gesto de continuidad intergeneracional fue una joya simbólica de la inauguración: los ecos del pasado siguen resonando en las voces del presente.

“Recuperar memorias del pasado que nos refuerzan lazos de identidad y de historias compartidas —dijo Mónica— es un pequeño antídoto ante la falta de cordura que nos rodea. El arte y la belleza nos salvan. Nos acarician el corazón”.

REMINISCENCIAS es una exposición de todos. Y, como se enfatizó al cierre del evento, seguirá creciendo con las aportaciones de quienes encuentren en sus casas una foto, una película o un recuerdo de lo que aquí ocurrió.

Porque este lugar —antes refugio en tiempos de guerra, hoy faro cultural en tiempos de incertidumbre— sigue diciendo: aquí estamos. Aquí seguimos.

 

Reproducción autorizada con la mención siguiente: @EnlaceJudio