WIZO México celebra 85 años de historia, compromiso y esperanza en medio de la adversidad

Con una emotiva ceremonia que reunió a representantes comunitarios, líderes de Wizo Mundial y mujeres de distintas generaciones, la Organización Internacional de Mujeres Sionistas judeo-mexicanas (WIZO México) celebró 85 años de vida. El evento, cargado de simbolismo, historia y afecto, fue una muestra palpable de la resiliencia y el poder transformador de las mujeres que han dedicado sus vidas a ayudar a otros en nombre del amor, la identidad judía y la solidaridad.

La jornada inició con palabras de bienvenida a invitadas e invitados especiales, entre ellos Emma Adler y  Gila Bank, presidentas honorarias vitalicias del Ejecutivo de WIZO Mundial; el señor Elías Achar, presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México; y el señor Alberto Romano, presidente de Tribuna Israelita. También estuvieron presentes miembros del Comité Consultivo de WIZO México, representantes de organizaciones hermanas y delegaciones provenientes de Cancún y Panamá.

Aurora Saba, expresidenta de WIZO México y directora de los festejos por el 85 aniversario, ofreció un discurso profundamente conmovedor que combinó gratitud, duelo y esperanza:

“WIZO no es sólo una institución que ayuda, es un foro de esperanza, una red de mujeres valientes, generosas y apasionadas que durante más de ocho décadas han transformado vidas. Han sostenido comunidades y han logrado sembrar un futuro tanto en México como en Israel.”

En un contexto marcado por la guerra en Israel y el dolor compartido por la comunidad judía internacional, Saba destacó que “aunque estamos celebrando ochenta y cinco años de entrega, logros e historia, lo hacemos con el corazón dividido, con una parte nuestra allá, al otro lado del mar, junto a quien hoy más nos necesita.”.

El sentimiento de duelo compartido se intensificó con su reflexión sobre el número 58 —el número de rehenes que aún están en cautiverio tras los ataques del 7 de octubre—, vinculado con la palabra hebrea Noaj, símbolo de refugio y fuerza en la tormenta. También habló del número 85, formado por las letras hebreas hei y hei, interpretadas como la boca y la presencia divina. “Así es WIZO: un refugio con voz, una estructura firme movida por el amor”, dijo, aludiendo a la luz que la organización representa incluso en tiempos oscuros.

La presidenta actual de WIZO México, Jacqueline Sefami, también dirigió unas palabras colmadas de reconocimiento y afecto:

“Quiero agradecer a Dios por habernos permitido llegar a este momento…  Hoy tenemos el corazón partido. Por una parte, celebramos un logro increíble, 85 años de WIZO México, de servicio, dedicación y amor hacia quienes más lo necesitan. Pero, por otro lado, no podemos dejar de recordar a todas las víctimas inocentes del terrible ataque del 7 de octubre, a los soldados y a los 58 rehenes que siguen presos”.

Sefami rindió homenaje a las mujeres pioneras que fundaron WIZO en México y expresó su profundo agradecimiento a quienes hoy continúan esta labor. “Hemos innovado sin perder nuestra esencia, manteniendo nuestra relevancia y adaptándonos al mundo moderno sin dejar de lado nuestros valores”, afirmó.

La ceremonia fue también un momento para honrar el trabajo silencioso pero fundamental que da vida a la organización, así como para expresar un reconocimiento especial al Rabino Raúl Askenazi, considerado “parte del corazón de WIZO”.

Sefami concluyó su intervención con un llamado a la esperanza y a la continuidad:
Felicidades WIZO México por estos 85 años. Vamos por muchos más, primero Dios”, palabras que resonaron entre aplausos.

En un ambiente festivo, con palabras de aliento, una presentación de danza y la alegría del reencuentro, WIZO México reafirmó su vocación de servicio y su vínculo indisoluble con Israel. El evento no sólo fue un espacio para la memoria y la gratitud, sino también una celebración del futuro. Se rindió homenaje a las mujeres que construyeron esta organización y se reconoció el compromiso de las nuevas generaciones que, con fuerza y entusiasmo, toman la estafeta para continuar esta labor transformadora.

En un mundo convulso, donde el dolor y la incertidumbre se hacen presentes, la llama de WIZO sigue encendida. Y lo hace con la certeza de que cada proyecto, cada sonrisa, cada acto de ayuda, es una afirmación firme de que el pueblo de Israel vive. Am Israel Jai.

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