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jueves 04 de junio de 2026
Eduardo Prado Thebar / Una aventura en Israel y Nueva York

Eduardo Prado Thebar / Una aventura en Israel y Nueva York

Mi abuela solía decir que todos los viajes son una aventura y un aprendizaje. Para mí de forma muy particular, los viajes an Israel siempre han sido de mucha emoción y sentimiento.

Especialmente en este caso que se trataba de mi viaje número 10 a este país tan increíble y único. La ansiedad y gran expectativa fueron idénticas al primer viaje; mismos sentimientos como la de un niño antes de abrir sus regalos de cumpleaños.

Esa primera imagen en el aeropuerto Ben Gurión, en Tel Aviv, con el letrero de bienvenidos, es  más que un simple letrero; anuncia el regreso a casa.

Las primeras imágenes de las carreteras, saliendo del aeropuerto hacia la ciudad, podrían confundirse con las de Miami, Houston o la moderna Rotterdam. Sólo las señalizaciones en hebreo, árabe e inglés te recuerdan que estás en Medio Oriente.

Esa primera vista de los rascacielos en la zona moderna de Tel Aviv, es la más clara señal del país moderno en que Israel se ha convertido.

El dinamismo de la actividad profesional e individual en el país, denotan la gran resiliencia de nuestro pueblo a pesar de la guerra.

Las múltiples imágenes con las fotos de nuestros rehenes y los listones amarillos, por todas las calles, recordándonos que mucha de nuestra gente aún se encuentra secuestrada en los túneles de Gaza.

Tel Aviv siempre ha sido mi ciudad favorita por su modernidad. Es simple y sencilla, hermosa, con gran diseño arquitectónico, cantidad enorme de museos y una espectacular gastronomía. Me atrevo a decir que no existe una playa más cosmopolita en alguna otra parte del mundo.

Estar en Jerusalén, es siempre una experiencia particular y fuera de este mundo. Mística.

Esta visita fue particularmente muy buena y diferente, por haber coincidido con una muy querida amiga mexicana, con nacionalidad israelí: Orly Beigel , quien se encargó de consentirme y enseñarme lo mejor de la gastronomía del país.

Gracias a ella y a su asombrosa capacidad de coordinar cosas, pudimos visitar la ciudad de Sderot, el museo del 7 de octubre, Reíim, el sitio del concierto  Nova, por la paz. Visitamos el kibutz Nir Oz, así como otros puntos en la frontera con Gaza.  Es importante mencionar que Orly, además de ser una gran profesional de la música y el entretenimiento en México, también es hija de una sobreviviente del Holocausto.

Esta visita fue algo particularmente duro y sobre todo, muy doloroso. Presenciar el sitio donde más de 300 jóvenes fueron asesinados, las casas totalmente quemadas y destruidas en el kibbutz, los refugios antimisiles donde decenas de inocentes civiles murieron, te deja con la boca seca, el alma triste y sobre todo, mucho enojo.  Cuando menciono enojo, me refiero a la incredulidad de la gente y sobre todo, de la prensa internacional, queriendo ignorar y hasta negar, los actos monstruosos cometidos en territorio israelí, hace más de 600 días.

Cuestionar el derecho de Israel a defenderse y a existir, es algo realmente triste, incomprensible e indignante.

El vuelo de regreso siempre es triste por dejar un hogar, aunque te dirijas a tu casa.

En este caso, en particular, una de las escalas fue en la ciudad de Nueva York, en donde tuve la fabulosa oportunidad de participar en el desfile anual del Israel Pride, en Manhattan, donde más de 50,000 personas marchamos para apoyar a nuestro gran país.

También un honor haber podido representar a nuestros grupos de “Run For Their Lives México“ y  “Am Israel Jay” de México , quiénes de forma constante y muy valiente, defienden el derecho de Israel, a existir, a defenderse y hacer conciencia de la urgente necesidad de recuperar a nuestros rehenes, lo antes posible.

Fue realmente impresionante ver los miles de participantes de Nueva York, y de Estados Unidos, en general, así como de múltiples organizaciones y agrupaciones pro Israel. Toda la ciudad volcada en un gran festival de música, cultura, optimismo, y al mismo tiempo, recordando la labor, aún inconclusa, de regresar a todos y cada uno de nuestros rehenes, con sus familias.

Ahora y siempre recomiendo a todos los lectores de esta relevante publicación, que visiten Israel y constaten en persona, todo lo fabuloso e increíble que este país democrático, multicultural y respetuoso de todos los derechos humanos, ofrece.  Definitivamente será un viaje que cambiara sus vidas. Am Israel Jay!!!


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