Según el periodista David Sanger de The New York Times, al retrasar públicamente su decisión de atacar o no a Irán, el presidente Trump está ganando tiempo y espacio para una mayor diplomacia y abriendo nuevas opciones.
Podría estar analizando si la perspectiva de Irán sobre el acuerdo que él y su enviado, Steve Witkoff, han presentado resulta más atractiva para Teherán ahora que ha sufrido importantes pérdidas en su flota de misiles y lanzadores, algunas de sus instalaciones nucleares y altos mandos militares.
También podría estar dando tiempo a Israel para intentar otras formas de acceder a las instalaciones nucleares subterráneas de Irán en Fordow, ya sea sobre el terreno o mediante acciones encubiertas. Ha creado tiempo que permite a Rusia y China intervenir.
Pero también podría estar empezando a preguntarse cuáles serían las consecuencias a largo plazo de bombardear el lugar, incluyendo ataques a bases y tropas estadounidenses, y si serviría de incentivo para que Irán desista de su plan de ceder territorio.
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