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miércoles 03 de junio de 2026

Erdogan: Guerra Israel-Irán se acerca a un punto de no retorno

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, afirmó este viernes que la creciente confrontación entre Irán e Israel está “rápidamente alcanzando el punto de no retorno”, y anunció planes para incrementar la producción nacional de misiles de mediano y largo alcance, con el fin de garantizar la disuasión y evitar que Turquía sea atacada. El anuncio ha encendido las alertas sobre una posible carrera armamentista regional.

Irán e Israel se encuentran en guerra desde hace ocho días, después de que Israel lanzara una ofensiva masiva contra su enemigo histórico, alegando que la República Islámica —que ha jurado destruir a Israel— estaba al borde de adquirir un arma nuclear. Teherán respondió de inmediato con ataques.

“Lamentablemente, el genocidio en Gaza y el conflicto con Irán están alcanzando rápidamente el punto de no retorno. Esta locura debe terminar cuanto antes”, declaró Erdogan, advirtiendo que las consecuencias podrían impactar a la región, Europa y Asia “durante muchos años”.

El mandatario turco hizo estas declaraciones durante un foro juvenil de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) en Estambul, previo a una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del bloque islámico, donde se espera que el conflicto entre Irán e Israel sea uno de los temas centrales. Entre los asistentes previstos se encuentra el canciller iraní Abbas Araghchi.

En paralelo, Erdogan sostuvo una llamada telefónica con el canciller alemán Friedrich Merz, en la que señaló que el problema nuclear iraní sólo puede resolverse mediante negociaciones.

Turquía refuerza su poder disuasivo

Erdogan ha señalado que, ante el actual escenario bélico, Turquía debe fortalecer su capacidad disuasiva. Tras una reunión de gabinete el lunes, declaró: “Estamos haciendo planes de producción para llevar nuestras reservas de misiles de mediano y largo alcance a un nivel que garantice la disuasión, a la luz de los recientes acontecimientos”.

“Con la ayuda de Dios, en un futuro no muy lejano, alcanzaremos una capacidad defensiva tan fuerte que nadie se atreverá siquiera a desafiarnos”, añadió.

En un discurso posterior, el presidente turco destacó los avances en la industria de defensa nacional —que incluye drones, aviones de combate, vehículos blindados y buques de guerra— pero subrayó la necesidad de seguir fortaleciendo esta capacidad para asegurar una disuasión completa.

Pese a las tensiones entre Ankara y Jerusalén, analistas y funcionarios consideran improbable que la guerra entre Israel e Irán se extienda a Turquía, país miembro de la OTAN. No obstante, algunos interpretan los planes turcos como una señal de que el conflicto podría detonar una carrera armamentista regional, con países no directamente involucrados aumentando su poderío militar para prevenir futuros enfrentamientos.

Ahmet Kasım Han, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Beykoz de Estambul, dijo que Turquía está reaccionando al colapso del orden mundial actual. “El gobierno turco se está alineando con la lógica que domina ahora en Oriente Medio: una escalada en la carrera armamentista”.

Según Han, Israel y Estados Unidos han marcado una pauta alta en guerra aérea, creando una brecha tecnológica que países como Turquía buscan cerrar. Por su parte, Özgür Ünlühisarcıklı, analista del German Marshall Fund, señaló que, aunque Turquía posee el segundo ejército más grande de la OTAN, su capacidad aérea y de defensa antimisiles es comparativamente débil, lo que refuerza la necesidad de mejorar su poder aéreo.

Riesgos económicos y diplomáticos para Turquía

Desde el inicio del conflicto, Erdogan ha intentado mediar para poner fin a las hostilidades. Ha sostenido numerosas llamadas con líderes internacionales, incluyendo al presidente estadounidense Donald Trump y al presidente iraní Masoud Pezeshkian, ofreciéndose como facilitador para retomar las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

En Turquía existe una profunda preocupación de que un conflicto prolongado provoque interrupciones energéticas y un flujo migratorio desde Irán, país con el que comparte una frontera de 560 kilómetros. Turquía depende en gran medida de las importaciones de energía, incluyendo las provenientes de Irán, y el alza en los precios del petróleo podría agravar la inflación y debilitar aún más su ya delicada economía.

Ankara ha condenado con firmeza los ataques aéreos israelíes en Irán, afirmando que la República Islámica tiene derecho a defenderse. Estos ataques han generado contundentes represalias iraníes con misiles lanzados sobre Israel.

Las relaciones entre Turquía e Israel, antes cercanas, se han deteriorado gravemente, especialmente después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenó la guerra en Gaza. Erdogan, que apoya a Hamás, ha sido uno de los críticos más duros del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. La relación bilateral se tensó aún más tras la caída del gobierno sirio de Bashar al-Assad, evento que generó sospechas israelíes sobre una posible expansión de la influencia turca en Siria.

No obstante, a principios de este año ambos países establecieron un “mecanismo de desescalada” para evitar conflictos entre sus tropas en territorio sirio, luego de que aviones israelíes atacaran una base aérea en Siria que Turquía aspiraba a utilizar.

Israel no ha comentado oficialmente sobre el anuncio turco de aumentar su producción de misiles, pero el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, respondió a las críticas de Erdogan mediante una publicación en X (antes Twitter), acusándolo de tener “ambiciones imperialistas” y de ser un récord en la represión de libertades y derechos en su país.

El aliado nacionalista de Erdogan, Devlet Bahçeli, insinuó que Turquía podría ser un objetivo estratégico de Israel, acusando al Estado judío de “rodear” a Turquía mediante sus acciones militares, aunque no ofreció pruebas.

Analistas consideran, sin embargo, que este tipo de declaraciones están dirigidas principalmente al público interno, en un contexto de creciente sentimiento anti-israelí dentro del país.

No creo que Israel tenga interés en atacar a Turquía, ni que Turquía quiera un conflicto con Israel”, concluyó Han.
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