Los drusos son una rama del Islam cuya práctica, liturgia y textos son secretos, revelados únicamente a los devotos. Para ser miembro del pueblo druso, hay que ser hijo de madre y padre drusos, sin excepción.
Los drusos promueven la paz, pero si es necesario, defenderán con furia su existencia.
Los drusos que viven en Israel forman parte de la FDI, porque aún sin ser judíos, aceptan y defienden al estado hebreo. En esta lealtad compartida, Israel ha decidido defender a los drusos que ahora son reprimidos en Siria.
Israel bombardeó a las fuerzas del gobierno sirio que ingresaban en una ciudad de mayoría drusa en el sur de Siria, frontera con Israel, tras días de combates étnicos allí, en un poco convencional ataque contra fuerzas leales al nuevo liderazgo en Damasco.
En los hechos, el gobierno israelí reconoce el actual liderazgo sirio.
El primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa, Israel Katz, dieron instrucciones a las Fuerzas de Defensa de Israel para bombardear las fuerzas y armas sirias cerca de Sweida.
Ya un día antes hubo una advertencia de que se actuaría para proteger al grupo minoritario.
Los ataques se produjeron cuando las fuerzas sirias entraron en la ciudad de Sweida para sofocar los letales enfrentamientos intercomunales entre la población drusa local mayoritaria y los clanes beduino. El resultado hasta ahora casi 100 muertos.
Se produjeron breves combates entre las fuerzas gubernamentales y las facciones armadas drusas que controlan la ciudad y desconfían profundamente del nuevo liderazgo islamista del país, pero el ministro de Defensa de Siria anunció un alto al fuego poco tiempo después.
La mayoría de los líderes religiosos drusos habían instado a los combatientes de Sweida a que depusieran las armas y permitieran que las fuerzas gubernamentales entraran en la ciudad.
El diario Times of Israel sostiene que Israel, al tener su propia población drusa, ha intentado presentarse como un protector de los drusos en Siria, viéndolos como aliados potenciales.
El gobierno por su parte declara: “Israel se compromete a prevenir daños a los drusos en Siria debido a la profunda alianza fraternal con nuestros ciudadanos drusos en Israel y sus lazos familiares e históricos con los drusos en Siria, y estamos actuando para evitar que el régimen sirio los dañe y para garantizar la desmilitarización del área adyacente a nuestra frontera con Siria”, decía la declaración de Netanyahu y el ministro Katz.
Dijeron que la entrada de soldados y armas a la zona contravenía “la política de desmilitarización que se decidió, que prohíbe la entrada de fuerzas y armas al sur de Siria que pongan en peligro a Israel”.
Se estima que la población drusa de Siria antes de la guerra era de alrededor de 700.000 personas, muchas de ellas concentradas en la provincia de Sweida.
Tras los mortales enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales en abril y mayo, los líderes locales y religiosos llegaron a un acuerdo con Damasco en virtud del cual los combatientes drusos proporcionarían seguridad en la provincia.
La violencia comenzó el domingo cuando hombres armados beduinos secuestraron a un vendedor de verduras druso en la carretera a Damasco, lo que provocó secuestros en represalia y enfrentamientos que se extendieron por toda la gobernación de Sweida.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en el Reino Unido, que monitorea la guerra informó que 99 personas murieron desde que estallaron los combates: 60 drusos, incluidos cuatro civiles, 18 combatientes beduinos, 14 miembros de seguridad y siete personas no identificadas con uniformes militares.
Israel necesita fronteras seguras y desarmadas, como lo aprendió el 7 de octubre.
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