La ONU, además de enriquecer a sus funcionarios, pagó hospitales y escuelas en Gaza sabiendo que bajo sus suelo se construía infraestructura de Hamás. Es decir, apoyaron a todas luces el proyecto de Irán que según ellos no sabían.
Eso significa que o son uno ineptos o cómplices.
Lo segundo no sería raro, porque increíblemente en 2023 Irán asumió la presidencia de un foro de derechos humanos de la ONU, a pesar del rechazo internacional. Pero ahora sabemos que a Guterres y compañía les gusta el dinero y por ahí puede estar la explicación.
Pero además de ser empleado cinco estrellas a Guterres le gusta el silencio, porque estuvo callado todo el tiempo en que civiles y tropas Sirias buscaban exterminar drusos. Pero sólo cuando Israel acudió al rescate, se acordó que tiene voz y boca, lo que dijo fue: “Condeno los agresivos ataques aéreos de Israel y los informes sobre el despliegue de las fuerzas de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en el Golán”.
No condenó los ataques a los drusos.
Permaneció en silencio durante un día entero durante la masacre de drusos en la ciudad de Sweida, pero cuando Israel acudió al rescate en favor de los drusos, emitió una declaración de condena.
Como resultado, Israel está haciendose cargo de los empleados cinco estrellas de la ONU. El ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, publicó en la red social X:
«Todo truco tiene un límite. Tras la conducta sesgada y hostil contra Israel, que distorsionó la realidad, presentó informes falsos, calumnió a Israel e incluso violó las propias normas de neutralidad de la ONU, y siguiendo la recomendación de organismos profesionales, he ordenado no extender el visado de residencia del jefe de la oficina de la OCHA, la oficina de la ayuda humanitaria de la ONU en Israel, Jonathan Whittall. Cualquiera que difunda mentiras sobre Israel, Israel no colaborará con él».
OCHA es la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios y, como parte de su función, proporciona una variedad de servicios que responden a los desastres humanitarios. Esta oficina, con su desalineado jefe, ha funcionando como relaciones públicas de Hamás y demás bandas.
Ahora, todos estos empleados tienen residencia en Nueva York, pero no son estadounidenses. Ser señalados como corruptos puede hacer que sean expulsados del país.
En ese sentido, tres miembros de la comisión de la ONU que supuestamente investiga los crímenes de guerra cometidos por ambos bandos en el conflicto israelí-palestino han dimitido de sus cargos –incluida la presidenta de la comisión, Navi Pillay, que anteriormente se desempeñaba como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos– y que se han dedicado repetidamente a Israel de crímenes de guerra
La presidenta Pillay alegó motivos como la edad y la carga de trabajo, pero la organización que supervisa las actividades de la ONU está convencida: «El miedo a la responsabilidad personal está empezando a calar».
Los colegas de Pillay, Milon Kothari y Chris Sidoti, se unieron a ella en la presentación de cartas de dimisión.
Este comité nació con un claro sesgo político: fue diseñado para denunciar a Israel, ignorando por completo los crímenes de Hamás, Hezbolá y la Autoridad Palestina. Los miembros del comité fueron preseleccionados por sus posturas hostiles al Estado Judío.
El secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, anunció el miércoles pasado que había decidido imponer sanciones a Francesca Albanese, relatora de la ONU sobre los territorios palestinos, a la luz, dijo, de “sus esfuerzos ilegítimos y vergonzosos para alentar a la Corte Penal Internacional a actuar contra funcionarios estadounidenses e israelíes”.
Según Rubio, «la campaña política y económica de Albanese contra Estados Unidos e Israel ya no se tolera. Siempre apoyaremos a nuestros socios en su derecho a la legítima defensa. Estados Unidos seguirá tomando las medidas que considere oportunas para responder a la guerra legal y proteger nuestra soberanía y la de nuestros aliados».
Como imagen final, algo que nunca dirá la ONU, a pesar de que cientos de gazatíes se apresuran hacia los soldados Israelíes para alcanzar los camiones de suministros, se puede oír a varios soldados gritar “¡Que nadie dispare!”, y no se oyen disparos en toda la grabación.
El gentío se detiene y agradece a los soldados.
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