Israel permitirá a un número limitado de comerciantes de Gaza importar mercancías a la Franja, por primera vez desde la reanudación de la guerra en marzo, informó Haaretz.
El Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT) anunció el martes que esta medida, aprobada como parte de una decisión del gabinete para ampliar la ayuda humanitaria a Gaza, busca reducir la dependencia de organizaciones internacionales y la ONU.
Un número limitado de comerciantes pasarán por estrictos controles de seguridad establecidos por la Autoridad de Cruces Fronterizos y el Ministerio de Defensa. Oficiales israelíes enfatizaron que los centros de distribución operados por la Fundación Humanitaria de Gaza (FGH) continuarán operando.
Según una fuente del COGAT y comerciantes palestinos, las mercancías se transferirán desde Judea y Samaria al cruce de Tarqumiyah, cerca de Hebrón, se cargarán en camiones israelíes y continuarán hasta el cruce de Kerem Shalom en la frontera con Gaza. Los comerciantes gazatíes recibirán los suministros en el cruce, los transportarán a la Franja y los venderán a los habitantes.
Los suministros incluyen productos alimenticios básicos, leche en polvo para bebés, frutas, verduras y artículos higiénicos. Los pagos se realizarán exclusivamente mediante transferencias bancarias bajo estricta supervisión para evitar la intervención de Hamás tanto en la transferencia como en la distribución de la ayuda.
Hasta que Israel suspendió el ingreso de ayuda a Gaza en marzo, los suministros se transferían de forma similar a través de comerciantes privados en Gaza.
En respuesta a la nueva decisión, Avigdor Lieberman, presidente del partido opositor Israel Beitenu escribió en X: “La decisión del gobierno de permitir que el sector privado de Gaza importe bienes constituye una financiación directa a terroristas. El sector privado en Gaza paga impuestos oficiales a Hamás“.
Ante la presión de Estados Unidos y otros países por la crisis humanitaria en Gaza, Israel anunció la semana pasada una serie de medidas para aliviar la situación.
Las FDI implementaron pausas humanitarias diarias de diez horas, hasta nuevo aviso, en zonas donde las fuerzas terrestres no están activas, como Al-Mawasi, Deir al-Balah y la ciudad de Gaza.
Asimismo, designaron rutas seguras para que los convoyes de la ONU y las organizaciones de ayuda puedan entregar alimentos y medicamentos a los civiles de toda la Franja de Gaza. Las FDI declararon que la medida tiene como objetivo “mejorar la respuesta humanitaria en la Franja de Gaza y refutar la falsa afirmación de hambruna deliberada en Gaza“.
Desde entonces, las FDI han simplificado el proceso de aprobación formal de los camiones de ayuda y han facilitado el lanzamiento aéreo de suministros en cooperación con Egipto, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, muchos camiones de ayuda sufren retrasos prolongados, y las organizaciones de ayuda explican que estos retrasos a menudo provocan que las multitudes saqueen los camiones. Para dispersar a los saqueadores, el ejército utiliza con frecuencia fuego real, lo que provoca heridos.
Un habitante de Gaza dijo al rotativo que los paquetes de ayuda lanzados desde el aire suelen aterrizar en el oeste de Gaza y rara vez llegan al centro o Este de Gaza. En ocasiones, debido al viento, los paquetes incluso aterrizan en zonas donde están desplegadas las FDI, lo que pone en peligro a los civiles que intentan recuperarlos.
Funcionarios de ayuda civil y médica en Gaza afirmaron que la ayuda humanitaria que entra a la Franja actualmente es “insuficiente y no cambia significativamente las terribles condiciones sobre el terreno”.
Según cifras de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, desde el 19 de mayo hasta el 5 de agosto, la ONU recogió un total de 2,604 camiones de ayuda tras su ingreso a la Franja de Gaza. De ellos, 2,309 (el 88 %) no llegaron a sus destinos previstos debido a que los camiones fueron detenidos por personas necesitadas o por Hamás durante su tránsito en Gaza.
En los últimos meses, los porcentajes fueron aún mayores. Según reporte de la oficina de la Naciones Unidas, en junio, la ONU y sus organizaciones asociadas recogieron 1,155 camiones, de los cuales 1,048 (el 90,7 %) fueron interceptados antes de llegar a sus destinos. En julio, la cifra ascendió al 94 %, con 1,161 camiones recogidos y 1093 interceptados.
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