¿Por qué EL CIELO le dijo “no” al maestro de Israel? / Desde las calles de Israel

Resumen de la Parashá Vaetjanán, Deuteronomio 3:23-7:11

Moshé le cuenta al Pueblo Judío cómo le imploró al Creador para que le permita ingresar a la Tierra de Israel.

Di-s se negó, pero le indicó que ascienda una montaña para ver la Tierra Prometida.

Continuando con la “repetición de la Torá” en este libro Devarim, Moshé describe el Éxodo desde Egipto y la Entrega de la Torá, como un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad. “¿Alguna vez ocurrió este gran evento, o algo similar alguna vez se oyó?

Moshé predice que, en generaciones futuras, la gente se alejará de Su Creador, adorará ídolos, será exiliada de su tierra y esparcida por las naciones del mundo; pero allí ellos buscarán retornar a sus preceptos.

La parashá también incluye una repetición de los Diez Mandamientos, y los versos del Shemá que declaran los fundamentos de la fe judía: la unicidad Del Creador (“Escucha Israel, Di-s es nuestro Di-s, Di-s es uno”); los preceptos de amor a Di-s, estudiar su Torá y “atar” estas palabras como Tefilín en nuestro brazo y cabeza, e inscribirlas en las Mezuzot fijadas en las jambas de nuestras puertas.

Aquí Moshé Rabenu hace algo conmovedor: le suplica al Creador que le permita entrar a la Tierra Prometida. No una vez. No dos. ¡Quinientas quince veces!

Pero El Creador dice… no.

¿Cómo puede ser? El líder fiel, el profeta más grande, quien sacó al pueblo de Egipto… ¿rechazado?

Según el Rabino Shalom Arush, esta escena no es una tragedia… es una lección de vida.
Porque a veces, El Cielo no responde como queremos, pero sí responde como necesitamos.

La enseñanza central de R. Arush es la emuná, la fe plena.

Él nos dice: no hay oración que se pierda. Cada palabra dicha con el corazón llega al trono celestial. Pero la respuesta… puede ser distinta a la que esperábamos.

Moshé no entró a la tierra, pero su tefilá fue escuchada. ¿Cómo lo sabemos?

Porque su súplica abrió el canal de misericordia para toda su generación… y para todas las generaciones futuras. Gracias a su oración, nosotros hoy podemos entrar en la Tierra Prometida, tanto física como espiritualmente.

R. Arush enseña que cuando sientas que el Cielo no responde, no te detengas. Cada “no” esconde un “sí” más elevado. Tal vez no es lo que pediste… pero es exactamente lo que tu alma necesita.

Moshé nos enseñó a no rendirnos. A pedir, pedir… y pedir otra vez. Porque en cada súplica nos acercamos a nuestro Creador.

Y ahí está el verdadero regalo: la conexión.

“No existe oración que se pierda” – R. Shalom Arush

En Vaetjanan, Moshé no recibió lo que quería. Pero recibió algo más grande: nos dejó el camino de la fe.

Y tú… ¿estás atorado en una petición,  en un problema,  en un pendiente no resuelto?

La enseñanza, según el Rabino Arush es no desistir, meter el corazón y estar atento a la respuesta Del Cielo, que de alguna u otra manera, siempre llega.


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Ricardo Silva: