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jueves 04 de junio de 2026

Los judíos de Egipto en la antigüedad

Hace más de cinco mil años, cuando el mundo apenas balbuceaba su historia, había un sitio en el que gobernantes llamados faraones levantaban templos para dialogar con sus dioses. Se trata de Egipto, una civilización convertida en imperio que se desarrolló al rededor del generoso río Nilo.

Pero no fueron una civilización cualquiera, pues fueron capaces de construir pirámides como si quisieran alcanzar el cielo, pirámides que arquitectónicamente se adelantaron a su tiempo, Por delante una enorme esfinge que se levantó para proteger y cuidar, una esfinge que hoy tiene nada más y nada menos que 4,500 años de edad.

Los egipcios nos quisieron contar sobre sus creencias, sus victorias y sus tragedias, pero lo hicieron a través de jeroglíficos que no supimos interpretar a lo largo de los siglos.

De pronto, poderes que llegaron de Oriente y Occidente conocieron Egipto y quedaron cautivados, persas, griegos y romanos. Alejandro Magno fundó Alejandría, y fue ahí donde se construyó la biblioteca que logró guardar entre sus paredes el conocimiento acumulado a lo largo de los siglos, el saber de todo el entonces mundo conocido.

Cleopatra, la última reina, terminó con su belleza y sus alianzas el final de una cultura milenaria. Entonces Egipto dejó atrás su antigua voz para comenzar a hablar en lenguas extranjeras.

Durante siglos, el Nilo fue testigo del paso del islam, que llegó con la amenaza de una espada, y que más tarde provocó grandes poblaciones musulmanas.

En 1517, los brazos largos del Imperio Otomano alcanzaron también a Egipto, y lo hicieron para cobrarle impuestos exhaustivos y para tomar de su tierra algodón, azúcar y trigo.

Más tarde, en medio de un caos político llegó un militante del imperio otomano llamado Muhammad Ali, él no intentó ser faraón ni profeta, pero tuvo la capacidad de modernizar Egipto, formó un ejército respetable, reorganizó la producción agrícola y hasta logró importantes acuerdos comerciales.

Era el siglo XIX, y en Egipto existía una comunidad judía pequeña pero influyente, con una población estimada entre 5,000 y 7,000 personas a mediados del siglo, se concentraban principalmente en El Cairo y Alejandría.

Vivían mayormente en barrios específicos en donde estaban las sinagogas y gozaban de cierta seguridad bajo el gobierno de Mohammad Ali y sus sucesores, quienes eran relativamente tolerantes con las minorías.

Muchos judíos en Egipto se dedicaban al comercio, la banca, la artesanía de lujo y aprovechando sus redes con otras comunidades judías del Mediterráneo también se dedicaban a la intermediación financiera.

Así, los judíos de Egipto llegaron al siglo XX y muchas cosas estaban por cambiar.

 


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