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jueves 04 de junio de 2026

Mexicanos exigen frente a la ONU la liberación de rehenes a 679 días de cautiverio en Gaza

El viernes 15 de agosto, a 679 días del ataque del 7 de octubre de 2023 y del inicio del cautiverio de los rehenes en Gaza, decenas de personas se reunieron frente a la sede de la ONU en la Ciudad de México.

Con rostros marcados por la esperanza, el dolor y la determinación, familiares de rehenes y de sobrevivientes, representantes de diversas comunidades religiosas y ciudadanos solidarios de todas las edades alzaron la voz para exigir que la comunidad internacional no olvide a quienes permanecen privados de su libertad.

 

Bajo el lema “No están olvidados”, los asistentes exigieron intensificar los esfuerzos diplomáticos para lograr el regreso inmediato de los secuestrados. La manifestación, completamente pacífica, incluyó carteles con los nombres y rostros de los rehenes, así como de los padres de cautivos que han fallecido en la espera, en un gesto de memoria y resistencia colectiva.

Para enfatizar la gravedad de la situación, se exhibieron objetos que evocaban las condiciones infrahumanas del cautiverio —una colchoneta desgastada, botellas con agua turbia y pedazos de pan enmohecido—, ofreciendo una denuncia visual, estremecedora por su crudeza, que enfrentan quienes permanecen privados de su libertad.

Las intervenciones hicieron eco de un mismo reclamo: una acción firme, constante y humana que no permita que el tiempo diluya la urgencia del rescate. Los participantes recordaron que esto no es un conflicto abstracto; son vidas humanas, son hijos, madres, hermanos. Este largo cautiverio se ha convertido en una eternidad para quienes esperan.

Durante la concentración, una madre de un sobreviviente tomó la palabra y, con voz entrecortada, declaró: “Hoy no estoy aquí para dar respuestas, estoy aquí para estar a su lado; quiero que sepan que no están solos; su dolor es nuestro dolor, su lucha es nuestra lucha… y no descansaremos hasta que cada uno de los rehenes esté de regreso en casa”. Sus palabras conmovieron profundamente a los presentes y reforzaron el sentido de comunidad y solidaridad que marcó toda la jornada.

Los manifestantes exigieron la liberación inmediata e incondicional de los rehenes y advirtieron que cada día de inacción internacional profundiza la injusticia. Subrayaron que el silencio del mundo no solo prolonga el sufrimiento de las víctimas y sus familias, sino que constituye, en sí mismo, una forma de complicidad.

La jornada concluyó con un minuto de silencio cargado de simbolismo, el mismo que acompaña cada noche a las familias que esperan noticias de sus seres queridos. Posteriormente, las voces se unieron en la entonación del Hatikva, himno de Israel, como acto de esperanza y resistencia. El mensaje final fue contundente: el mundo no puede permanecer en silencio, porque al hacerlo se convierte en cómplice.


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