Juntos Venceremos
jueves 04 de junio de 2026
El conflicto palestino-israelí es fácil de comprender. Para la inmensa mayoría de los judíos que habitan el Estado Judío, el conflicto es territorial.

Declaración de ICEJ sobre los peligros y defectos del reconocimiento de un Estado palestino

La actual campaña diplomática de la comunidad internacional para reconocer un Estado palestino sin el consentimiento Israelí es errónea y está plagada de defectos y peligros.

En primer lugar, obstaculiza los recientes avances hacia un acuerdo de alto al fuego e intercambio de rehenes en Gaza, ya que los líderes de Hamás se dieron cuenta de inmediato de que podían endurecer sus demandas y aun así obtener la condición de Estado. Además, abandona a los rehenes Israelíes restantes a las crueles manos de Hamás, que está matando de hambre deliberadamente a los rehenes que aún viven.

Esta campaña errónea, de continuar, socavaría gravemente la paz y la estabilidad en Oriente Medio y erosionaría el derecho internacional establecido que ha sido tan útil para la comunidad de naciones en la época moderna. También, marcaría una ruptura drástica y problemática con el consenso internacional de larga data de que el conflicto Israelí-Palestino se resuelve mejor mediante negociaciones directas entre las partes.

Dicho reconocimiento unilateral de la condición de Estado Palestino en este momento fracasa por múltiples razones:

  1. Tras las masacres terroristas del 7 de octubre, sería una recompensa para el terrorismo de Hamás y un gesto grotesco e insensible ante las peores atrocidades cometidas contra el Estado y el pueblo judíos desde el Holocausto.
  2. Los palestinos no cumplen los criterios para ser un Estado, ya que no tienen una autoridad única y unificada que controle efectivamente los territorios que reclaman. La Autoridad Palestina está plagada de corrupción y ha perdido su legitimidad ante la mayoría de los palestinos, mientras que Hamás es una milicia terrorista radical e irredimible a la que ninguna parte debería otorgarle legitimidad. Además, la Autoridad Palestina sigue rechazando la existencia de Israel como Estado judío, como lo demuestran sus medios de comunicación oficiales y libros de texto, que aún niegan abiertamente el legítimo lugar de Israel en la región y adoctrinan a las futuras generaciones en el odio y la violencia contra Israel, revelando así sus verdaderas intenciones.
  3. El afán por reconocer la condición de Estado Palestino en las circunstancias actuales demuestra un profundo desconocimiento de la actual división de roles en la política palestina. Si bien sigue siendo cómplice de actos terroristas, la Autoridad Palestina (AP) ha optado en gran medida por librar una guerra legal para deslegitimar a Israel y asegurar la condición del Estado Palestino en la histórica Tierra de Israel. Por otro lado, Hamás ha optado por mantenerse en la vía de la “resistencia armada”, es decir, el terrorismo y la violencia. Al reconocer un Estado Palestino en medio del prolongado conflicto desencadenado por las masacres del 7 de octubre, la comunidad internacional comunicaría a los palestinos que el terrorismo y la violencia dan resultados, fortaleciendo así a Hamás frente a la AP y retrasando los esfuerzos de paz, quizás durante generaciones.
  4. Israel tiene un derecho legal e histórico superior y una reivindicación de soberanía en los territorios en disputa en relación con los palestinos, lo cual fue debidamente reconocido mediante decisiones vinculantes de la comunidad internacional en la Conferencia de San Remo de 1920 y en el Mandato Británico en Palestina adoptado por la Sociedad de Naciones en 1922.
  5. Otorgar el reconocimiento de un Estado Palestino sin el consentimiento de Israel no solo violaría los Acuerdos de Oslo de 1993, de los cuales fueron testigos muchas de las naciones que ahora consideran dicho reconocimiento. También rompería con décadas de resoluciones vinculantes del Consejo de Seguridad de la ONU, basadas en el sólido principio de negociaciones bilaterales directas. Tal incumplimiento representaría una grave traición a la confianza de Israel y sacrificaría la inviolabilidad de los acuerdos internacionales en aras de la conveniencia política.
  6. Tal medida descarrilaría los esfuerzos de paz y desestabilizaría la región al dar a los palestinos falsas esperanzas de que pueden lograr unilateralmente la condición de Estado al margen de las conversaciones bilaterales directas con Israel.
  7. Las naciones europeas que apoyan esta iniciativa diplomática violan la práctica habitual de la Unión Europea de actuar únicamente por consenso en cuestiones importantes de política exterior, ya que varios Estados miembros de la UE se oponen firmemente a este esfuerzo.
  8. Algunas naciones que consideran esta medida lo hacen por intereses internos mezquinos, como Francia, que busca apaciguar la creciente amenaza de elementos islamistas radicales dentro de sus fronteras.
  9. Esta campaña por el reconocimiento de un Estado Palestino es una respuesta débil e imprudente a la actual ola de antisemitismo global y solo avivará esta lacra social en todo el mundo que todas las naciones deben afrontar ahora con valentía y no con cobardía.

Instamos a la comunidad internacional a que descarte el actual intento diplomático desacertado de imponer a Israel la condición de un Estado Palestino y se centre, en cambio, en la necesidad inmediata de concluir un acuerdo de alto al fuego y liberación de rehenes. Que también aborde la futura administración de Gaza. Dicho acuerdo debe incluir el regreso seguro de todos los rehenes israelíes, vivos y fallecidos, en Gaza, y el desarme y la expulsión universal de Hamás.

También hacemos un llamamiento a los cristianos de todo el mundo para que actúen y oren en consonancia con esta postura moral y de principios, y especialmente para que se comuniquen con sus comunidades y líderes nacionales sobre los errores y peligros del reconocimiento unilateral de un Estado Palestino.

Ahora es el momento de orar con fe por la paz de Jerusalén y de denunciar con valentía el antisemitismo y abogar por una paz justa basada en las verdades y principios bíblicos.

David Parsons

Vicepresidente Sénior y Portavoz, ICEJ

_______________________________________________________________________

Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío