La situación que vivimos en Israel y el mundo judío todo querámoslo o no, influye nuestra leída de la parashá. El lector podrá agregar o quitar lo que considere interpreta mejor su sentir.
La Parashá Reé comienza con Moshé cuando proclama a los hijos de Israel:
“Vean que en este día yo pongo delante de ustedes la bendición y la maldición. Bendición, si obedecen los mandamientos de .A. que yo les prescribo hoy; maldición, si no prestan atención a dichos mandamientos y se desvían del camino que yo ahora les muestro…” (11:26-28).
El simple significado de estos versículos es que Moshé promete al pueblo que recibirán bendición por observar los mandamientos de Dios y sufrirán consecuencias negativas por no observar la Torá.
Sin embargo, el rav Avraham Yehoshúa Heschel de Apta (1748-1825), en Ohev Israel la obra que lleva el título que el pueblo le adjudicó, ofrece una interpretación añadida. Él explica que cuando Moshé comienza, “Vean que hoy les presento una bendición y una maldición”, quiere decir que todo lo que tenemos, cada circunstancia que encontramos, en cualquier día dado, puede convertirse en una bendición o en una maldición. Incluso aquello que al principio parece una bendición puede convertirse en una maldición si se mal utiliza, y, a la inversa, incluso aquello que parece una maldición puede transformarse en una fuente de bendición.
El Rebe de Apta da el ejemplo de la riqueza y la dificultad financiera. La riqueza es algo que percibimos como una bendición, pero podría llevar a la persona a la arrogancia, la vanidad, el desprecio por los necesitados o, a otros vicios, en cuyo caso resultará haber sido una maldición. A la inversa, las luchas financieras nos parecen una maldición, pero los períodos de dificultad pueden convertirse en bendiciones si llevan a las personas a la introspección, a reconsiderar sus prioridades y a fortalecer su fe en Dios y su compromiso.
Por lo tanto, Moshé le dice al pueblo que cualquier circunstancia que enfrenten puede ser una bendición o una maldición, y explica: “la bendición – si obedecen los mandamientos del Señor su Dios… y la maldición – si no prestan atención a los mandamientos del Señor su Dios…” El factor que determina si una situación dada acaba como una bendición o una maldición es si conduce a una mayor observancia de la Torá, o a lo contrario. Si respondemos a la adversidad examinando nuestra conducta y prioridades, y trabajando para mejorar, entonces la convertimos en una bendición. Del mismo modo, si usamos nuestro éxito y nuestros recursos para mejorar nuestro compromiso religioso y ayudar a otros, entonces nos aseguraremos de que estas bendiciones permanezcan como bendiciones y nunca se conviertan en maldiciones.
También en tiempo de guerra cuando vemos el daño que causa al país y a todos los judíos en los países de la dispersión que de pronto vuelven a verse discriminados y perseguidos.
La única elección posible es la vida
El Midrash (Yalkut Shimoni, 875) comenta que los hijos de Israel, podría haber pensado al escuchar esta elección presentada ante ellos que: “Dado que el Todopoderoso nos presentó ante nosotros dos caminos – seguiremos cualquiera que elijamos.” Para disipar esta posible mala glosa, el Midrash escribe, Moshé más tarde reiteró esta “elección” al pueblo, añadiendo, “Ubajarta bajayim” – “¡Tú elegirás la vida!” (Devarim 30:19). El sentido simple del comentario del Midrash es que los hijos de Israel, podrían haber supuesto que tenían derecho a elegir el camino de la “maldición” si así lo deseaban; que una vez que se les presentaron los dos caminos como dos posibilidades iguales, podrían, si quisieran, causarse daño eligiendo el camino “maldito” de la desobediencia. Por lo tanto, Moshé exhortó: “Tú elegirás la vida”, enfatizando que el camino de la “maldición” no era una opción a la que tenían derecho a elegir.
Rav Tzvi Pesaj Frank, (1873 –1960) en Har Tzvi, sostiene que Moshé nunca habría sospechado que tenían la opción, de elegir el camino de descuidar las mitzvot y aceptar las consecuencias. Por lo tanto, Rav Frank ofreció una explicación diferente del comentario del Midrash, señalando la forma plural que Moshé utiliza en este versículo inicial – “… anojí noten lifneijem” (“Estoy presentando ante ustedes”). El pueblo podría haber asumido que dado que Moshé aquí se dirigió a ellos todos juntos, cada individuo debería elegir “cualquiera que elijamos” – lo que significa, el enfoque seguido por la mayoría. Podrían haber pensado que era apropiado aceptar la elección popular – incluso si esa era la opción de ignorar las leyes de la Torá a favor de otros valores y estilos de vida. Por lo tanto, Moshé enfatizó al pueblo: “Ubajarta bajayim” – en la forma singular, instando a cada individuo a tomar la decisión correcta, incluso si la mayoría elegía de manera diferente.
Si el rumbo seguido por la corriente principal es el incorrecto, el individuo necesita reunir la fuerza, el coraje y la determinación para nadar contra la corriente, rechazar la elección de la mayoría y elegir “la vida”, el camino del compromiso con la Torá, que, Moshé nos asegura, en última instancia trae una gran bendición. Por lo tanto, ordenó: “Ubajarta bajayim” – que cada individuo debe elegir el camino correcto, incluso cuando esto implique oponerse a la mayoría.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial no se había producido una coincidencia tan grande en los países de Occidente de condenar a los judíos por el solo hecho de serlo, creando patrañas para justificar las campañas y las acciones asumidas en consecuencia, tanto por gobiernos como por pandillas que proyectan su odio y abanderan causas que desconocen en forma total.
Tampoco, desde la independencia de Israel fuimos sometidos a un ataque en gran escala cuyo objetivo fue matar y degradar a los habitantes del país, y secuestrar la mayor cantidad de personas para garantizar la subsistencia de su grupo dominante. Muy pronto otros países incluso sin fronteras con Israel se aprestaron para sumarse al objetivo de exterminio de Israel para borrarlo del mapa.
Y, llega nuestra parashá y oímos la voz de Moshé que nos ordena elegir la vida y cumplir con los mandamientos que se caracterizan por la solidaridad social.
Para ello, dice Peninei Halajá:
“Es preceptivo ir a la guerra para defender al pueblo de Israel de sus enemigos, y este es un precepto mayor que el de salvar vidas. Esto se debe a que el rescatista no está obligado a arriesgar su propia vida en pos de salvar una o varias vidas humanas, pero para salvar al pueblo de Israel de sus enemigos – cada judío debe estar dispuesto a sacrificarla”
(Mishpat Cohen 143, Tzitz Eliezer 13:100, ver Pninei Halajá Likutim II 11:3).
Esa es la interpretación de “elegir la vida”, cuando de manera aparente, parece lo contrario.
Si deseamos elegir la vida tenemos que tener el valor de ponerla en peligro y no escondernos tras pretextos, como no es válido encontrar subterfugios para incumplir con otras normas.
Estos son tiempos en los que tenemos oportunidad de practicar en forma individual y colectiva la letra de la Torá y de los líderes religiosos y políticos que buscan el bien y la sobrevivencia del pueblo de Israel en su búsqueda por la redención total e inmediata.
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