El bailarín y coreógrafo israelí Rotem Viner Tchaikovsky, probable descendiente de la familia Tchaikovsky, llegó a México con la ilusión de presentar su pieza Fallout en el Festival Internacional de Danza Contemporánea de la Ciudad de México. Sin embargo, su participación fue cancelada tras una oleada de presiones y mensajes hostiles relacionados con la guerra Israel- Gaza.
En entrevista exclusiva con Enlace Judío, Viner Tchaikovsky relató que primero el logo de Israel apareció en la bandera del festival, lo que generó un fuerte rechazo en redes sociales. Posteriormente, tanto la organización como él mismo comenzaron a recibir amenazas y mensajes directos en los que se le pedía no presentarse en el país.
“Me dijeron que me quedara en Israel, que no viniera. Pero decidí no responder, porque no soy político ni hago declaraciones política: yo estoy en el arte”, afirmó.
La cancelación, reconoció, le provocó sentimientos de ira y decepción: “El arte y la danza deben acercar a las personas, no separarlas. Pero entiendo que el festival no podía asumir el riesgo.Es parte de lo que nos toca vivir ahora”. A pesar de ello, Rotem pudo impartir un taller en la Ciudad de México gracias al apoyo de otra organización independiente.
Su pieza Fallout —un dúo que aborda la confianza, el peso compartido y la gravedad como metáforas de la relación humana— refleja su filosofía: “Yo confío en él, él confía en mí. Eso cambia la obra. Es sobre descubrir nuestra conexión. No es política, es humana”, señala Viner Tchaikovsky.
El artista reconoció que la hostilidad hacia creadores israelíes ha provocado cancelaciones en escenarios internacionales en los últimos dos años, aunque insiste en no dejar que la política consuma su energía creativa: “Si me centro en la política, pierdo la capacidad de crear. Prefiero usar mi arte para inspirar y para mostrar otra manera de conectar con el mundo”.
Sobre el conflicto en su país, Viner Tchaikovsky expresó un deseo que resume la esencia de su trabajo: “La paz es todo lo que necesitamos, no solo en Israel sino en todas partes. El arte debe recordarnos que la confianza y la compasión son más fuertes que la división”.
Con proyectos futuros en Israel y la esperanza de llevar su obra a Europa y América Latina, Rotem Viner Tchaikovsky se despide consciente de que el arte no es un lujo sino una necesidad vital.
El artista se mantiene firme en su convicción de que la creación puede abrir grietas de luz incluso en los escenarios más sombríos.
Su trabajo, atravesado por memoria, resistencia y búsqueda estética, se erige como un recordatorio de que la cultura sigue siendo una de las formas más poderosas de preservar humanidad en tiempos de oscuridad.
Agradecemos la gentileza del personal de Touló Café por permitirnos realizar la entrevista en sus instalaciones.
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