Juntos Venceremos
miércoles 03 de junio de 2026

Benjamin Laniado / El hombre no está solo: hacia un pacto sagrado compartido

Manifiesto “El hombre no está solo: hacia un pacto sagrado compartido” de Benjamin Laniado, presentado en la Consulta Regional de Religiones por la Paz (CELAM, Bogotá– con el apoyo del Instituto Fetzer)

“Queridas hermanas y hermanos, saludo con fraternidad a todas las excelencias aquí reunidas.
Es un honor inmenso estar aquí. Agradezco profundamente a Religiones por la Paz, al Instituto Fetzer y al Celam por abrir este espacio sagrado.  Lo recibo como una responsabilidad: la oportunidad de hablar en nombre de algo que nos trasciende.”

I. EL HOMBRE NO ESTÁ SOLO

Abraham Joshua Heschel nos recuerda: Lo más grandioso no es que el hombre busque a Dios, sino que Dios busca al hombre.” No estamos solos. No lo hemos estado nunca. Pero vivimos como si lo estuviéramos.

El mundo moderno nos ha llenado de ruido, de prisa, de objetos… pero nos ha vaciado de sentido. Hemos convertido la tierra en mercancía, al prójimo en amenaza, al cielo en metáfora. Sin embargo, lo sagrado sigue llamando.

Lo sagrado no es un concepto: es la vibración que eleva la vida más allá de lo utilitario y lo manipulable. Es aquello que nos recuerda que la existencia tiene un propósito mayor que sobrevivir solamente.

II. EXPERIENCIA PERSONAL

No hablo desde la teoría. Hablo desde la experiencia. He recorrido el planeta como humanitario. He respondido en desastres y he visto la fuerza de la naturaleza devastar vidas y quitarlo todo, He estado en guerras, donde el dolor no proviene de la tierra sino de la intolerancia, la ambición , la búsqueda de poder, la ausencia de virtud y fraternidad humana. Allí comprendí lo más oscuro: la maldad del hombre hacia el hombre.

También he estado con comunidades ancestrales, primitivas, donde aprendí más que en mil libros. Descubrí que el hombre en su origen es un ser que ama: ama su tierra, su familia, su comunidad, su entorno. Ellos me enseñaron que comunidad no es un lugar físico, sino una red invisible que dice:

Si tú sufres, yo sufro. Si tú tienes abundancia, yo también la tengo, si fuiste atacado, yo fui atacado también. Compartir, colaborar, cuidar. Eso es comunidad.

El célebre escolasta judío de Córdoba, Maimónides, en su obra maestra “Guía de los Perplejos”, habló de tres males:

  1. El que provienen de la naturaleza, por falta de la cultura de prevención y no saber adaptarnos mejor al medio ambiente.
  2. EL que el hombre provoca al hombre como la guerra y crimen.
  3. El que el hombre se causa a sí mismo, por medio de la codicia, el egoísmo y la búsqueda del honor.

Enfrentar estas tres fuentes de sufrimiento, debe ser nuestra agenda, nuestra teoría del cambio.

III. LA COLMENA Y LA HUMANIDAD

La abeja sabe bien que “lo que es bueno para la colmena es bueno para la abeja”. ¿Por qué la humanidad, con toda su inteligencia, no logra entenderlo? Hemos medido la historia por avances tecnológicos, cuando deberíamos medirla por logros morales, éticos y espirituales. De lo contrario, seremos solo animales sofisticados, incapaces de reflejar la imagen de Dios y semejanza.

La victoria de la humanidad en su conjunto sería: Lograr juntos el progreso ético universal que en términos mesiánicos sería la esperada redención. Quisiera compartir con ustedes los obstáculos y soluciones que veo en el camino.

Los obstáculos: la pobreza extrema, la ignorancia, el dogmatismo, el fundamentalismo.
Las soluciones: – el crecimiento y reparto equitativo de los recursos, para que toda la humanidad alcance un nivel digno de vida-. Educación para todos, transformar el discurso religioso hacia la responsabilidad mutua, convertir las necesidades de los demás en nuestro deber espiritual.

Nunca olvidar que la calidad de una sociedad se mide por cómo cuida a sus miembros más vulnerables, no por el tamaño de su economía, ni por el brillo de sus avances tecnológicos.

VI. ENTRE LOS DOS ADAM

El rabino filosofo Joseph Soloveitchik habló de dos “Adam” narrados en el Genesis: el conquistador y el contemplativo. El futuro de la humanidad depende de equilibrarlos a ambos. Solo así podremos conquistar sin destruir, contemplar sin huir.

El filósofo alemán Franz Rosenzweig habló de la estrella de la redención: unir las tres dimensiones de la realidad, lo humano, lo mundano y lo divino. Ese es nuestro arte, nuestro reto y nuestra esperanza.

VII. VOCES DE LOS SABIOS

  • Santo Tomás que enseñó: “El bien común es más divino que el bien particular.”
  • Rumi escribió: “Más allá de lo correcto e incorrecto, hay un campo, allí nos encontraremos.”
  • El pensador renacentista Pico della Mirandola, propuso que la verdad divina es una sola, expresada en lenguajes distintos.
  • Buber nos advirtió: “El hombre, en su cobardía, huye del hombre y se refugia en Dios.” No podemos refugiarnos más.

Este encuentro nos provoca a construir un pacto sagrado compartido, compartir no significa borrar diferencias, sino celebrarlas. Comprender que hay verdades más allá de nuestras verdades; honrar este principio es consistente con: “Los ángeles no pueden reinvertirse el hombre sí, por ello propongo un cambio radical”.

Propongo un cambio radical: dejar de ver al otro como un medio y aprender a verlo como un fin en sí mismo. Solo así dejaremos de consumirnos mutuamente y empezaremos a contemplarnos como parte de un mismo destino.

Para mí, lo sagrado simboliza los valores colectivos fundamentales que llevan la vida a otra dimensión. El florecimiento significa pasar de sobrevivir a vivir plenamente, desplegando lo mejor que cada individuo, cada comunidad y cada religión tiene para aportar.

IX. LLAMADO A LA ACCIÓN

Construyamos la familia humana que tanto hemos soñado. Cumplamos con el pacto sagrado al que fuimos llamados. 

Fomentemos las pequeñas acciones; el rompimiento de paradigmas que nos encadenan a un estilo de vida insostenible, transferir capacidades a las comunidades más vulnerables para que sean protagonistas de su propio progreso, creemos espacios de diálogo interreligioso, no solo entre líderes, sino en la gente común.

X. CONCLUSIÓN

El hombre no está solo, nunca lo ha estado y menos aún sirviendo al prójimo.

Que se diga de nosotros que, en nuestra generación y tiempo, elegimos despertar.

Que no corrimos a refugiarnos en falsas certezas, sino que elegimos el camino del cambio.

Que celebramos las verdades de cada tradición y las integramos en una agenda común.

Que fuimos audaces y colocamos al hombre en el centro de nuestros esfuerzos, sin quitar a Dios del horizonte.

La historia no debe ser contada por sus máquinas, que transforman materias primas, sino por sus gestos de amor que alivian el dolor y crean felicidad.

Ése es el pacto que nos toca renovar hoy, siguiendo el consejo de San Francisco de Asís , comienza haciendo lo necesario para después hacer lo posible y al final te encontraras logrando lo imposible.

A la confusión de Caín –¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? -responder con una palabra que dijo Abraham el patriarca: Aquí estoy. Pero la verdadera pregunta es: ¿Para qué estoy?

Letakén olam beMaljut Shaddai, para reparar el mundo en nombre de Dios. Muchas gracias.

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