Diego Sciretta / La causa palestina y el antisemitismo: las dos nuevas banderas de la izquierda

Graffiti antisemita en un barrio judio de Toronto (credito de la foto: SCREENSHOT/X)

El legado traicionado: De la lucha obrera al fanatismo ideológico.

La historia de la izquierda está profundamente entrelazada con el activismo y el pensamiento de figuras judías. Desde los orígenes del marxismo con Karl Marx y Rosa Luxemburgo, hasta el anarquismo de Emma Goldman, los judíos han sido pilares de movimientos revolucionarios y de justicia social.

En el siglo XIX y principios del XX, figuras como León Trotski y Bernard-Henri Lévy en Francia, o el economista David Ricardo, mostraron cómo el intelecto y el fervor judío se fusionaban con la lucha por un mundo más justo, sin importar si eran socialistas, liberales o revolucionarios.

​Este legado de compromiso con los oprimidos hace que la traición de la izquierda actual sea tan dolorosa. El abandono de sus propios principios universales a cambio de un oportunismo político ha llevado a que la lucha por los derechos palestinos, una causa justa en sí misma, se haya convertido en un pretexto para el antisemitismo.

​Del antisionismo al antisemitismo: La mutación del odio después del 7 de octubre.

​Históricamente, el antisionismo se definía como una crítica política a la idea del Estado de Israel. Sin embargo, tras los acontecimientos del 7 de octubre, la distinción se ha desdibujado.

Lo que antes era crítica a la política de un gobierno, hoy se manifiesta en la persecución de ciudadanos israelíes y judíos en todo el mundo. Este nuevo antisemitismo se esconde detrás de un lenguaje que persigue a judíos por su fe o su origen, atacando sus expresiones culturales, deportivas y comerciales en una campaña global de boicot.

​Los rehenes de la causa: Judíos en la encrucijada y la consigna del “río al mar”.

​En este clima de hostilidad, los judíos se encuentran en una posición imposible. Quienes han dedicado su vida a las causas de izquierda y a la defensa de los derechos humanos ahora son marginados si no condenan a Israel.

Los que levantan la voz en contra de la política del gobierno israelí son silenciados por esa misma izquierda, que ahora solo acepta una visión monolítica de la causa.

​La consigna “Del río al mar”, que ha sido adoptada por grupos yihadistas e izquierda radical, demuestra que su objetivo no es la coexistencia pacífica, sino la eliminación del Estado de Israel y, por extensión, de la población judía que lo habita. Esta consigna es la prueba de que el objetivo no es la liberación palestina, sino la destrucción de una nación entera.

​El oportunismo electoral, el fracaso de las ideas y la corrupción: ¿A quién representa hoy la izquierda?

​La falta de un modelo socioeconómico exitoso y convincente, junto a la evidente corrupción de su dirigencia, ha debilitado a la izquierda en las democracias. Sin propuestas viables y con su liderazgo cuestionado, la izquierda ha recurrido a una estrategia de supervivencia: el oportunismo político.

Al abrazar la causa palestina de forma ciega y sin crítica, la izquierda se ha aliado con fuerzas yihadistas e islámicas, ignorando la opresión que estos mismos grupos ejercen sobre las clases explotadas, las mujeres y los homosexuales en sus propios países.

Es una traición a los principios de equidad y justicia, un abandono de los más vulnerables en favor de una alianza electoral que les permita seguir siendo relevantes.

​Conclusión

​La izquierda, que en su momento fue la gran defensora de los oprimidos, se ha convertido en una aliada de aquellos que promueven el odio y la violencia. Su nuevo discurso antisemita y su oportunismo político no solo dañan a la comunidad judía, sino que también traicionan el verdadero espíritu de la justicia social y los derechos humanos.

Los judíos comprometidos con la democracia, la liberación nacional y social deberán conformar sus propias organizaciones, sin seguir a una izquierda que los ha abandonado y traicionado. Es hora de que la izquierda retome el camino de la coherencia y la honestidad intelectual, abandonando las banderas del odio y volviendo a ser la voz de aquellos que realmente necesitan ser defendidos.

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