Yom Kippur y la Guerra: el día de la expiación en medio del conflicto de Gaza y la propuesta de paz

Sofar Yom Kippur

El día más sagrado del calendario judío, Yom Kippur, es un momento de reflexión, silencio, arrepentimiento y búsqueda de reconciliación. Pero cuando coincide con un estado de guerra —como el que vive Israel desde octubre de 2023 con el conflicto en Gaza— esa solemnidad se ve atravesada por la urgencia, el dolor y la incertidumbre.

Yom Kippur obliga al cuerpo y al espíritu: ayuno, oraciones, confesiones, confrontación con los errores personales. Son prácticas que exigen entrega íntima. En tiempos de paz, pueden prologar esa conexión interior. En tiempos de guerra, esa conexión se tensiona: sacerdotes, fieles, víctimas, soldados… todos afectados.

El conflicto que ha escalado desde el ataque de Hamas en octubre de 2023 ha prolongado la catástrofe humanitaria en Gaza —muertes, desplazamientos, destrucción de infraestructuras— mientras Israel batalla con amenazas múltiples, reacciones internacionales y el peso del trauma social.

Para los ciudadanos en Israel, marcar Yom Kippur en plena guerra supone calles vacías no solo por la tradición del ayuno, también por el toque de alerta ante misiles o cohetes, refugios que deben estar listos, hospitales en tensión y la constante posibilidad de perder lo más preciado

Silueta hombre y shofar. (RR.SS.)

Históricamente, Yom Kippur tiene resonancias profundas cuando coincide con guerra. En 1973, la guerra de Yom Kippur sorprendió a Israel el propio día santo, revelando limitaciones en inteligencia militar y produciendo un trauma colectivo que aún persiste en la memoria nacional.

Yom Kippur en tiempos de guerra recuerda no solo la dimensión íntima y espiritual de la fe, sino su fuerza de convocar conciencia. Es un día que interpela al dolor, la pérdida, la culpa, pero también la esperanza más tenue. En medio del conflicto —de Gaza, de Israel, de la región entera— Yom Kippur obliga a mirar no solo hacia atrás, sino hacia adelante: hacia qué tipo de futuro colectivo se busca, qué heridas deben sanar, qué pactos con la paz valen la pena.

Diez días más tarde del Rosh Hashaná, los fieles del judaísmo celebran el Yom Kippur, una festividad que tiene como objetivo expiar los pecados y obtener el perdón de Dios.

Unos 15 millones de personas en el mundo celebrarán  el Yom Kippur  el día más sagrado para los fieles de la Torá. Tras las jornadas de arrepentimiento -Yamím Noraím- que siguen al Rosh Hashaná, los judíos se someterán al juicio de Dios en el décimo día del tishrei(el primer mes de su año, que en 2023 será el 5784) y se congregarán para expiarse, a través de diversos rituales, de los pecados y las preocupaciones superfluas.

 

“Yom Kippur es la festividad judía para recibir el perdón de Dios”

 

El origen de la fecha se remonta al relato tradicional del profeta Moisés, quien subió al monte Sinaí para recibir los Diez Mandamientos de Dios y, en su ausencia, los israelíes comenzaron a adorar a un becerro de oro. Al retornar, el enfado de Moisés fue tal que rompió la tabla en la que estaban escritos los mandamientos, por lo que tuvo que volver a subir la colina, con una nueva tabla inscrita, para pedir perdón por él y por su pueblo. Así, los hebreos consiguieron redimirse de sus pecados y obtener la gracia de Dios.

Yom Kippur. Kotel (RR.SS)

La celebración comienza con el recital del Kol Nidré, una declaración en la que los judíos piden a Dios que las promesas para el año que entra queden anuladas en caso de no poder cumplirlas. Algunos afirman que esta práctica podría haber tomado fuerza en España, en el año 1492, para permitir que los judíos obligados a convertirse pudiesen retornar a la fe en el Día del Perdón.

El Yom Kippur es el culmen de esos 10 días de arrepentimiento tras el inicio del año, y los judíos canalizan ese pesar a través de una serie de restricciones: durante la jornada sagrada está prohibido ducharse o bañarse, comer, beber y tener relaciones sexuales, entre otras cosas. De acuerdo con el relato tradicional judío, Dios dispone de tres libros donde apunta los nombres de las buenas personas, las malas personas y los que se encuentran en un término medio. Con esto, durante el Yamím Noraím los judíos realizan acciones de bondad y caridad para aparecer, al cerrar el Día del Perdón, en la lista de las buenas personas.

 

“La celebración comienza con el recital del Kol Nidré”

 

Finalmente, con el destello de las tres primeras estrellas de la noche posterior al Kippur, se hace sonar el shofar en las sinagogas, que sirve como señal para avisar al pueblo judío de que se ha obtenido el perdón y como indicador de que es la hora de reunirse con la familia para, por fin, romper el ayuno.

Yom Kippur. (RR.SS.)

Este 7 de octubre se cumplen dos años del ataque de Hamas que marcó un antes y un después en Israel y en toda la región. Aquel día no solo dejó miles de muertos y heridos, sino también centenares de secuestrados. Algunos fueron liberados en intercambios, otros siguen desaparecidos. El recuerdo de Yom Kippur y su llamado al perdón contrasta con la herida abierta de esas familias que todavía esperan el regreso de sus seres queridos. Mientras las oraciones se elevan en sinagogas y hogares, la pregunta sigue suspendida, ¿cómo reconciliar la fe en la vida y en la paz con una guerra que aún mantiene rehenes en la sombra?.

Dos años después, la herida sigue abierta. Para las familias de los secuestrados, cada día es una espera interminable, un silencio que pesa más que las palabras. Recordar no es solo un ejercicio de memoria, es un acto de compañía: decirles que no están solos, que su dolor sigue siendo escuchado. Quizá la paz aún parezca lejana, pero la esperanza de volver a abrazar a los que faltan es la fuerza que mantiene viva la fe en la vida, incluso en medio de la oscuridad.

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Lydia Ramis: