El jueves 25 de septiembre se realizó un emotivo acto de entrega de 40 sillas de ruedas en el Corporativo Plaza Polanco. Este evento trascendió lo material, convirtiéndose en un símbolo de esperanza y transformación de vidas.
La fecha no fue elegida al azar: coincide con los Yamim Noraim, los días más sagrados del calendario judío, marcados por la introspección, la oración y la teshuvá (retorno o arrepentimiento). En este contexto, la donación adquiere un significado aún más profundo, al demostrar que la espiritualidad también se expresa en acciones concretas de ayuda al prójimo.
A lo largo de la historia, en tiempos difíciles, las plegarias por la salvación del pueblo siempre han estado acompañadas de actos de solidaridad. Hoy, esas oraciones encuentran eco en gestos de bondad que iluminan la vida de quienes más lo necesitan.
Una de las organizadoras resumió el espíritu del evento con estas palabras:
“Hoy, se convierten en personas que inspiran, en modelos a seguir para los demás. Representan el sueño de llegar a ser quienes realmente quieren ser. Cada silla les brinda la posibilidad de estudiar, trabajar, convivir y participar activamente en su comunidad. Esa independencia que hoy reciben se transforma en motivación para otros, porque demuestra que con apoyo y solidaridad es posible abrir caminos hacia una vida más plena y digna”.
Cada silla de ruedas representa movilidad y autonomía para una persona, pero también la certeza de que la solidaridad puede cambiar destinos. La comunidad agradece a Grupo Inversa, a los donadores anónimos y a todos los que hicieron posible esta entrega, recordando que cada acción de bien resuena más allá del presente.
Con una cálida convivencia, el evento quedó marcado como un recordatorio de que la verdadera elevación espiritual se alcanza cuando el corazón y las manos trabajan juntos para mejorar el mundo.
Los beneficiarios recibieron sus sillas de ruedas con enorme alegría, agradeciendo profundamente a los donadores por este gesto transformador. El momento culminó con un emotivo cierre, donde todos entonaron juntos “vida independiente”, símbolo de esperanza y de la nueva etapa que comienza para quienes ahora cuentan con mayor autonomía.
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