Daniel Castro Aniyar / El aniversario del 7 de octubre… ¿Pero, cuál aniversario?

“Aquella madrugada se escuchó entrar al ejército enemigo, con gritos de ‘¡Alah Hu Akbar, Alah HuAkbar!!’. Entraron entonces los islamistas sorpresivamente, hasta el centro de las prósperas comunidades agrícola judías vecinas, con quienes se tenía abundante y floreciente comercio. Llegaron a destruir todo, a matar todos los judíos, con excepción de mujeres y niños, que fueron secuestrados y esclavizados”.

Esa perífrasis no es de 7 de octubre del 2023. La idea corresponde perfectamente al relato coránico, a la matanza de los judíos de Khaibar, dirigida por el mismísimo Mahoma en el 629 d.e.c.

En este caso, los judíos sí intentaron responder militarmente, pero finalmente fueron repelidos de la zona de la Península Arábiga donde habían vivido mil años antes de la existencia del Islam. 700 hebreos fueron aniquilados a espada.

El reconocido escolástico musulmán Sahih Bukhari, así lo relata:

Narrado por Abu Huraira: Mientras estábamos en la mezquita, el Profeta (Mahoma) salió y dijo: “Vayamos a los judíos”. Salimos hasta llegar al Bait-ul-Midras[es decir la casa de estudio o ieshivá, donde se mantenían personas estudiando pacíficamente]. Les dijo: “Si aceptan el islam, estarán a salvo. Deben saber que la Tierra pertenece a Alá y a Su Apóstol, y yo quiero expulsarlos de esta tierra. Así que, si alguno de ustedes posee alguna propiedad, se le permite venderla, de lo contrario deben saber que la Tierra pertenece a Alá y a Su Apóstol”.

Pero aquella frase también calza en los sucesos que aniquilaron a las comunidades judías en Marruecos en el siglo VII, dirigidas por el Sultán Idris I.  

También al tiempo de los Almohades, que rigieron el norte de África y el Sur de España entre 1147 y 1269 quienes pusieron a los judíos entre la espada y la conversión. Decenas de miles de judíos (sí, decenas de miles) fueron asesinados por los musulmanes tras ser acusados de la invasión mongola tanto en Turquía, como en Irak, Siria y Egipto.

En el siglo XV, cuando en Europa florecía el Renacimiento, hubo pogromos que aniquilaron a los judíos de Marruecos nuevamente, de hecho, toda la comunidad judía de Fez desapareció.

Esto volvió a pasar en Marruecos a finales del siglo XVIII, pero eso no concluyó allí: A finales del siglo XIX, asesinaron con la misma consigna a 300 judíos en Marrakech, públicamente, por no aceptar el Islam.

En 1965 hubo otro pogromo, de hecho, fue el 5to pogromo solo en la ciudad de Fez.

Aquello solo en Marruecos. En Libia, también calza la primera frase: en 1785, el gobernante otomano de Trípoli, ordenó la masacre de cientos de judíos, y las poblaciones musulmanas aprovecharon para saquearlos en varias poblaciones del territorio.

Es interesante recordar que los judíos contaron con apoyos militares defensivos de los nómades bereber en Marruecos, y los beduinos no islamizados de Arabia, mostrando el rechazo de las minorías contra la hegemonía mahometana, como hoy sucede con los drusos y los beduinos que apoyan a Israel.

Especial mención merece el Yemen. En el siglo XVII, cuando ya se habían construido tres grandes universidades en Lima, Santo Domingo y México, en el Medio Oriente, un Sultán antecesor de los mismos hutíes de hoy, obligó a toda la inmensa población judía del Yemen a recluirse en la región de Mawzá, donde la mayor parte de ellos murieron de hambre e inanición.

Allí también calzaba bien la frase: todas sus propiedades fueron arrebatadas y los judíos morían en prisiones y la intemperie. En 1928, en Yemen, secuestraron y vendieron como esclavos a los judíos.

En el siglo XX, en el mismo año que los israelíes pusieron en funcionamiento la Operación Alfombra Mágica para sacar a los judíos de Yemen, los hutíes mataron a la mitad de la población judía del sitio, poblado a poblado. Proporcional a su demografía, esta matanza es muy superior a la ordenada por Hitler.

En la Palestina otomana, poco antes de la llegada de los británicos: 3 masacres en Hebrón, 3 masacres en Safed. En Argel, dos masacres. En Siria, 3 masacres. Y muchas, muchas más.

En el siglo XX, los judíos bajo el dominio musulmán-soviético, sufrieron innumerables despojos y masacres que condujeron a su desarraigo final de todos los países árabes para ir como refugiados a Israel entre el año 48 y el 65, donde hoy constituyen su fuerza cultural más numerosa.

Pero especial mención merece la masacre de Farhud, en Irak: El gobierno islamista de Bagdad declaró la guerra a Gran Bretaña, sumándose al eje conducido por Hitler. Inspirados por éste, y acusando a los judíos de ser pro-británicos, se produjo una de las mascares mejor descritas de la barbarie musulmana: el historiador Bernard Lewis estableció 600 judíos asesinados y 240 heridos, en franca simulación del Holocausto. No solo se produjo en Bagdad, sino en varias aldeas y ciudades principales de Irak, de los que no hay contabilidad alguna. Así, la importantísima y floreciente comunidad judía descendiente de los tiempos de Babilonia, fue asediada hasta su desaparición absoluta cuando sus últimos remanentes emigraron al Israel moderno.

Este aniversario del 7 de octubre fue recibido en las cabañas que los israelíes hicieron como símbolo de las cosechas y la bendición de Di’s. Cabañas de tierras prósperas y florecientes con las que los otros pueblos comercian y crecen.

Allí, en las cabañas, recordamos.

No solo los islamistas recuerdan su historia de opresión contra este pequeño pueblo y quieren repetirla. Israel también recuerda. Y ese es el peor miedo de los mahometanos: un pueblo que actúa con una memoria milenaria y que sabe dónde está el enemigo.


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