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sábado 18 de julio de 2026
Hamás juega con los cuerpos (y los pedazos de cuerpo), como macabra estrategia

Hamás juega con los cuerpos (y los pedazos de cuerpo), como macabra estrategia

El 10 de octubre de 2025, Israel y Hamás firmaron un acuerdo que parecía marcar un punto de inflexión: el fin de los combates y la liberación de todos los rehenes, vivos o muertos.

El texto era claro: Hamás debía entregar los cuerpos de todos los secuestrados fallecidos en el plazo de una semana.

Tres semanas después, la promesa sigue en eso, una promesa suspendida en el aire.

De los cerca de 28 cadáveres de secuestrados, reclamados por Israel, Hamás aún conserva 13.

Y esta semana, la historia dio un giro macabro.

Uno de los cuerpos devueltos, según los análisis forenses israelíes, no pertenece a ningún rehén. Se trata de partes de un cuerpo recuperadas en Gaza hace más de dos años, antes incluso de la guerra.

El ataúd devuelto durante la noche contenía restos parciales de Ofir Tzarfati, en lugar del cuerpo prometido de uno de los 13 rehenes fallecidos que aún se encuentran en Gaza; un video de un dron muestra a Hamas organizando el supuesto “descubrimiento”.

Una violación flagrante del acuerdo y, según fuentes del gabinete de seguridad israelí, una provocación deliberada.

El primer ministro Netanyahu reunió de urgencia a los jefes del Estado Mayor y del Mossad para evaluar lo que describió como una “violación clara del alto el fuego”.

Israel acusa a Hamás no solo de incumplir los plazos, sino de manipular la entrega de restos humanos como herramienta de presión política.

El acuerdo, inspirado en el plan propuesto por Donald Trump, establecía tres fases:

  • Liberación de todos los rehenes vivos en 72 horas.
  • Entrega de los cadáveres de los secuestrados muertos en un plazo de siete días.
  • Negociación de una calma sostenida y el inicio de la reconstrucción en Gaza.

Hamás cumplió solo con la primera parte. Luego alegó que “no tiene acceso a todos los cuerpos”, por la destrucción causada por los bombardeos.

Pero Israel responde que sí tiene información precisa de los lugares donde Hamás mantenía a los rehenes y sus restos, y que la negativa a entregarlos es una forma de seguir extorsionando.

Hoy, mientras los familiares de los rehenes esperan cualquier noticia, el alto el fuego pende de un hilo.

Las entregas parciales, los restos incompletos y los errores forenses alimentan la desconfianza.

Para Israel, cada cuerpo no devuelto es una afrenta moral. Para Hamás, cada demora es una moneda de cambio, es oxígeno para seguir existiendo y reinventarse.

Y en medio, las familias, que siguen sin poder enterrar a sus muertos… ni cerrar el duelo.

En Gaza, tienen como propiedad cultural el secuestro: ahora no tienen rehenes vivos, pero siguen en lo suyo, en su método, porque a quien tienen secuestrada, es a la paz.


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