Alejandro Frank celebra 10 años del C3-UNAM, “un laboratorio de ideas y de personas”

El Dr. Alejandro Frank Hoeflich, fundador del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conmemoró los diez años de la inauguración del edificio que alberga a esta innovadora institución.

En un discurso lleno de emoción, memoria y visión, el científico y académico judío-mexicano recordó que aquel acto no fue solo abrir un recinto, sino encender una idea: la de que la complejidad debía tener un hogar dentro de la Universidad.

El C3 nació para cruzar fronteras”, afirmó Frank. “Para demostrar que los grandes retos del país —el cambio climático, la salud pública, la pérdida de biodiversidad, la desigualdad y la violencia— no caben en una sola disciplina. Requieren unión de saberes, creatividad y colaboración genuina.”

El Dr. Frank, judío mexicano, heredero de una tradición familiar que valora profundamente el conocimiento y la cultura, ha sido una figura clave en el impulso de la ciencia interdisciplinaria y en la creación de puentes entre el pensamiento científico, humanista y artístico. Su visión ética y humanista, ha inspirado a generaciones de investigadores dentro y fuera del país.

Durante su discurso, el Dr. Frank subrayó que el C3 ha sido un laboratorio de ideas y de personas, donde convergen físicos y médicas, ecólogos y juristas, artistas y filósofos, ingenieras y sociólogas. En estos diez años, el Centro ha tejido una red de colaboración con más de sesenta entidades universitarias, consolidándose como uno de los espacios más interdisciplinarios y visionarios de la UNAM.

El académico recordó los proyectos emblemáticos que han marcado la historia del C3: desde los estudios sobre salud y complejidad, neurociencias y cambio climático, hasta las investigaciones sobre microbioma, movilidad urbana, prevención de la violencia y cultura científica. También destacó la labor del Centro durante la pandemia, cuando su comunidad aportó modelos, plataformas y evidencia para la toma de decisiones en materia de salud pública.

En años recientes, hemos fortalecido el diálogo con el arte”, añadió Frank. “Porque la sensibilidad también ordena el conocimiento.”

El investigador dedicó un reconocimiento especial al Rector de la UNAM, Dr. Leonardo Lomelí Vanegas, por su visión y apoyo sostenido al proyecto; al Dr. José Narro Robles, ex Rector, por haber impulsado la construcción del edificio y comprendido el valor de un espacio de encuentro entre ciencias, artes y humanidades; y al Dr. Carlos Arámburo, ex Coordinador de la Investigación Científica, por su respaldo decisivo en los primeros años.

Asimismo, agradeció al Dr. Xavier Soberón, actual Coordinador General del C3, por su liderazgo en la nueva etapa del Centro, y a su colega y amigo Chris Stephens, compañero en esta “aventura intelectual y humana”.

El edificio del C3 —ubicado en Ciudad Universitaria— simboliza, según Frank, una forma de pensar la universidad contemporánea: abierta, colaborativa, exigente y sensible.

“La complejidad no es una moda ni un lujo intelectual”, afirmó. “Es una ética del conocimiento para tiempos interdependientes: comprender relaciones, anticipar consecuencias, construir soluciones colectivas.”

Con esta conmemoración, el C3 reafirma su vocación como semilla viva de la transformación universitaria, un catalizador de integración que proyecta a la UNAM hacia el futuro sin renunciar a su esencia pública y humanista.“Sigamos cruzando puentes entre disciplinas”, concluyó Frank, evocando el espíritu que ha hecho del C3 un referente internacional en la investigación interdisciplinaria y en el diálogo entre ciencia, arte y sociedad.
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