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domingo 19 de julio de 2026

Cedars-Sinai, desmitificando el cáncer de mama: avances, esperanza y vida

En un programa en vivo a través de Enlace Judío, la  experta Bronia Nosnik entrevistó a Sylvia S. Estrada, enfermera practicante avanzada del Cedars-Sinai.

En el marco del mes dedicado a la concientización sobre el cáncer de mama, Cedars-Sinai, en colaboración con la Organización Médica Al-Hakim y Enlace Judío, presentó una conversación esclarecedora con Sylvia S. Estrada, enfermera practicante avanzada y pionera en el cuidado integral de pacientes con cáncer de mama en el Cedars-Sinai Medical Center de Los Ángeles, California.

Con más de dos décadas de experiencia y una visión profundamente humana, Estrada encabezó una charla que desmitifica temores, aclara conceptos erróneos y ofrece esperanza sustentada en avances médicos concretos.

El cáncer de mama no es una sentencia, hoy es más que nunca una oportunidad de vida gracias a la detección temprana y los tratamientos personalizados”, afirmó.

Los mitos más frecuentes: “A mí no me va a pasar”

Uno de los errores más comunes que Estrada observa a diario es la sensación de invulnerabilidad:

“Muchas mujeres piensan que, si nadie en su familia ha tenido cáncer de mama, ellas están fuera de peligro. Pero el simple hecho de haber nacido mujer ya constituye un factor de riesgo”, explica.

La especialista recuerda que la historia familiar debe considerarse tanto por la línea materna como por la paterna, y que los diagnósticos en familiares cercanos —especialmente antes de los 50 años— son señales de alerta que no deben ignorarse. Además, algunas poblaciones, como la comunidad judía asquenazí, presentan una mayor predisposición genética, por lo que requieren vigilancia especial.

Desmintiendo mitos: implantes, desodorantes y brasieres

Los mitos en torno al cáncer de mama siguen siendo frecuentes en la consulta. Estrada aclara:

“No existe evidencia científica que relacione el uso de antitranspirantes, los sujetadores con aro o los implantes mamarios con el desarrollo de cáncer de mama.”

Sin embargo, recomienda que las mujeres con implantes se realicen sus estudios en centros especializados, donde el personal radiológico esté capacitado para desplazar los implantes durante la mamografía y así obtener imágenes precisas.

También desmiente el temor a la radiación:

“La dosis recibida en una mamografía es mínima. De hecho, una persona se expone a más radiación al pasar por los detectores del aeropuerto que durante el estudio. No hay motivo para temerle.”

Avances médicos: del tumor al mapa genómico

En los últimos años, la medicina oncológica ha dado un salto trascendental gracias al estudio de la genómica del tumor, que permite conocer la información genética específica de cada tipo de cáncer.

Hoy podemos identificar qué tipo de tumor tiene cada paciente y, con base en eso, los oncólogos determinan si es necesario un tratamiento hormonal, quimioterapia o una terapia dirigida. Esto nos permite ofrecer tratamientos más precisos, reducir riesgos y, en muchos casos, curar el cáncer”, explicó Estrada.

Estos estudios también permiten determinar si una paciente puede prescindir de la quimioterapia, evitando tratamientos innecesarios, y analizar las muestras tumorales para identificar qué medicamentos serán más eficaces o qué probabilidades existen de recurrencia.

“Si la paciente toma su tratamiento antihormonal de forma constante, podemos reducir significativamente el riesgo de que el cáncer regrese. Si no lo hace, ese riesgo aumenta. Por eso la información genética es tan valiosa: nos permite educar y acompañar mejor a las pacientes.”

Biopsia líquida y medicina de precisión

Cuando los tratamientos convencionales dejan de ser efectivos, la ciencia ofrece nuevas alternativas como la biopsia líquida, un estudio que analiza células tumorales circulantes en la sangre para identificar nuevos marcadores y ajustar la terapia.

Esta técnica representa una herramienta poderosa de medicina personalizada, capaz de adaptarse a la evolución del cáncer en tiempo real.

Gracias a estas innovaciones, los tratamientos dejan de ser una fórmula general para convertirse en una estrategia individualizada. Cada caso se aborda como una historia única, donde la tecnología y la sensibilidad médica convergen para ofrecer no solo más años de vida, sino una mejor calidad de vida.

Autoexploración y diagnóstico temprano: la prevención salva vidas

La autoexploración sigue siendo una práctica clave.

La mujer debe conocer cómo se ve y cómo se siente su propia mama. No se trata de hacerlo todos los días, sino una vez al mes, observando cambios en la piel, hundimientos o masas inusuales.”

A partir de los 40 años, todas las mujeres deben realizarse una mamografía anual, y si existen antecedentes familiares, deben iniciar diez años antes de la edad del diagnóstico más joven en la familia. En casos de mamas densas o alto riesgo, se recomienda complementar el estudio con ultrasonido o resonancia magnética.

El cáncer ya no es una condena

Uno de los momentos más esperanzadores de la entrevista fue cuando Estrada desmintió el temor más persistente:

El cáncer de mama no es sinónimo de muerte. Cuando se detecta en etapas tempranas, la tasa de supervivencia supera el 99%.”

Gracias a la innovación médica, los tratamientos son cada vez más específicos y menos invasivos. Desde terapias hormonales hasta medicación dirigida, los avances han transformado el panorama del cáncer de mama, incluso en etapas metastásicas, donde los tratamientos pueden prolongar significativamente la vida y la calidad de las pacientes.

Estilo de vida y prevención: equilibrio para vivir mejor

Hoy se diagnostican más casos en mujeres jóvenes, incluso sin antecedentes familiares.

Hemos visto a muchas mujeres jóvenes con cáncer de mama, y aunque no tengan antecedentes, viven bajo altos niveles de estrés. El cuerpo lo resiente. La prevención también pasa por encontrar un equilibrio entre el trabajo, el descanso y la salud emocional.”

Mantener un peso saludable, evitar el consumo de alcohol, comer de forma balanceada y hacer ejercicio regular son acciones que reducen significativamente el riesgo. Durante la charla, Estrada señaló que el exceso de grasa corporal puede favorecer la producción de estrógenos, lo que incrementa las probabilidades de recurrencia en los tumores hormonodependientes

Además de los tratamientos médicos, la importancia de la red de apoyo emocional es fundamental:

“Las pacientes necesitan sentirse comprendidas. Las redes de apoyo —ya sean presenciales o virtuales— ayudan a sobrellevar el tratamiento y motivan a las mujeres a seguir adelante”, mencionó la especialista.

En Cedars-Sinai, las pacientes cuentan con servicios de psicología, trabajo social y una Clínica de Sobrevivencia, donde se atienden los efectos físicos y emocionales posteriores al tratamiento.

No solo se apoya a las pacientes, sino también a sus familiares y cuidadores. Ellos también enfrentan un peso emocional enorme y merecen atención.”

Seguimiento y constancia: el camino después del tratamiento

El cuidado no termina al finalizar la quimioterapia o la radioterapia. Las pacientes continúan bajo seguimiento anual con mamografías, ultrasonidos o resonancias, según el caso.

“Si el cáncer regresara, lo detectamos a tiempo. El seguimiento es tan importante como la terapia inicial”, destacó Estrada.

Los tratamientos hormonales suelen mantenerse por cinco años o más, dependiendo de la agresividad del tumor. La constancia, enfatiza la especialista, salva vidas.

El mensaje final: nunca es tarde para empezar

Si eres mujer, tienes riesgo de cáncer de mama. Por eso debes hacerte tu mamografía cada año. Solo podrías dejar de hacerla si tu salud ya no te permite mantenerte de pie o tu expectativa de vida es muy limitada. Mientras puedas, hazla cada año y en el mismo centro, para dar seguimiento a tus estudios anteriores.”

Con voz cálida y firme, Estrada concluye:

Nunca es tarde para cambiar de hábitos, comer mejor, hacer ejercicio y cuidar de ti. No hay que esperar síntomas ni temer a las revisiones. La prevención es el primer acto de amor propio.”

El mensaje de Sylvia S. Estrada trasciende la medicina: se trata de recuperar el poder sobre la propia salud. La ciencia ofrece cada vez más herramientas, pero la decisión de revisarse, informarse y cuidarse sigue estando en nuestras manos. En ese gesto cotidiano de atención y amor propio se cifra la verdadera revolución contra el cáncer de mama.


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