En 2023, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, se volvió viral por una frase que sonó tan absurda como peligrosa: “La seguridad en Michoacán está 100 % garantizada, más que en Israel.”
Una comparación innecesaria, insensible… y como la historia demostraría, completamente falsa.
Ramírez Bedolla lanzaba aquella declaración justo antes del Día de Muertos de 2023, buscando transmitir confianza en un estado con fama sufrir violencia.
Pero su comentario generó indignación: colectivos judíos lo acusaron de banalizar una guerra, y los ciudadanos de Michoacán sabían que aquello era más demagogia que realidad.
La gente de Michoacán lo sabía. Dos años después, esa “seguridad al 100 %” quedó pulverizada.
En 2025, el tema Israel volvió a golpear al gobernador.
Activistas pro-Palestina exigieron públicamente que Michoacán no contratara servicios de seguridad israelíes, luego de rumores sobre un supuesto acuerdo tecnológico con ese país.
El gobernador negó todo:
“No he tenido ninguna reunión con empresarios israelíes. Es totalmente falso.”
Su nombre volvió a asociarse con Israel, y la palabra “seguridad” se convirtió en una promesa que nadie creía.
El 1 de noviembre de 2025, mientras el estado celebraba el Día de Muertos, Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, fue asesinado a tiros durante el festival.
Manzo había advertido:
“No quiero ser un presidente municipal más de los ejecutados.”
Sus palabras fueron proféticas.
Ni la Guardia Nacional ni los operativos especiales evitaron el crimen.
El ataque mostró la realidad: en Michoacán, ni los alcaldes están seguros, y la “seguridad 100 % garantizada” era solo un discurso vacío.
Prometer “seguridad total” en uno de los estados más violentos del país fue, como mínimo, una falta de respeto.
Se comparó con Israel, una nación en guerra, rodeada de enemigos, con fallos, es cierto, pero con un número infinitamente mayor de aciertos. Cada año, una decena de invasiones terroristas son desactivadas, de eso no habla la prensa.
Y cuando la violencia se cobra la vida de un alcalde en plena fiesta tradicional, con seguridad policiaca y en medio de la gente, las palabras del gobernador ya no suenan a promesa… sino a irresponsable burla.
¿No le suena raro, gobernador, que grupos pro-Palestina le exigiran no contratar seguridad israelí? ¿Quién y con qué intereses le mandó el mensaje con el disfraz de apoyo a Palestina?
Nadie reclama el uso de tecnología israelí en el campo, pero sí en seguridad ¿extraño no le parece?
En Michoacán, la seguridad no se mide en porcentajes… se mide en vidas.
La frase “más seguro que Israel” solo quedará como un triste recordatorio de ineficiencia.
Recordemos a Chávez, no creo que su cáncer se vincule a una especie de castigo por odiar a Israel, pero la gente tonta odia, se deja llevar por sus bajos instintos que los llevan a la destrucción.
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