Durante un encuentro con medios de comunicación, el portavoz en español de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Roni Kaplan, respondió a los señalamientos sobre un supuesto “genocidio” en Gaza, calificando esa interpretación como “un error grave y peligroso” que distorsiona el significado histórico del Holocausto y debilita la comprensión del derecho internacional humanitario.
“Utilizar la palabra genocidio, sea de forma consciente o inconsciente, constituye un acto de antisemitismo”, afirmó Kaplan, recordando que el genocidio del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial no tiene comparación con los conflictos armados contemporáneos.
“En un genocidio nadie permite la entrada de ayuda humanitaria, nadie separa a terroristas de la población civil. Y nosotros lamentamos profundamente cada vida perdida en Gaza”, añadió.
Kaplan destacó que Israel ha facilitado el ingreso de más de 2.2 millones de toneladas de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza desde el inicio del conflicto, y ha emitido decenas de millones de alertas para evacuar a civiles antes de ataques dirigidos contra objetivos de Hamás.
“Este sería el primer genocidio en la historia donde los supuestos genocidas alimentan a las víctimas”, dijo con ironía. Según explicó, las FDI actúan conforme al derecho internacional y su objetivo es neutralizar a una organización terrorista que “ha utilizado a su población como escudo humano durante 18 años”.
Kaplan invitó a la presidenta electa de México a visitar Israel y observar la situación de primera mano: “Será un placer conversar con ella y mostrarle todos los datos. Ojalá pueda venir y considerar las cosas con sus propios ojos”.
En ese sentido, Dahlia Neumann, cónsul de Diplomacia Pública, Prensa y Cultura de la Embajada de Israel en México, señaló que el gobierno de Israel ya envió un mensaje oficial al gobierno mexicano, reiterando que “el concepto de genocidio es totalmente un error o, en algunos casos, una mentira”. Subrayó además que “hay una ventana de esperanza” para avanzar en acuerdos humanitarios y que Israel desea ver a México entre los países que promueven un nuevo escenario de paz.
Kaplan insistió en que las comparaciones históricas deben hacerse con rigor:
“Por cada terrorista neutralizado, ha muerto lamentablemente entre uno y 1.5 civiles. En otras guerras urbanas modernas, el promedio fue de nueve civiles por combatiente enemigo. Y jamás se habló de genocidio en esos casos”.
El vocero contextualizó además la magnitud del conflicto desde una perspectiva demográfica:
“La población en Gaza se ha multiplicado por cinco desde 1948. Mientras tanto, Israel tiene doce veces menos habitantes que México y entra cien veces en su territorio”, comparó.
El mensaje enfatizó que la verdadera batalla no se libra solo en el terreno militar, sino también en el terreno del significado. En un contexto saturado de imágenes y juicios inmediatos, Kaplan recordó que las palabras importan: llamar “genocidio” a cualquier conflicto sin el peso de la evidencia histórica no solo desdibuja la tragedia del Holocausto, sino que erosiona la posibilidad de comprender con rigor las dimensiones de la guerra.
“Nosotros no deseamos esta guerra. Oramos por la paz tres veces al día. Pero luchamos por nuestra supervivencia, porque amamos la vida. Y ojalá no tuviésemos que vivir bajo la amenaza constante de los cohetes de Hamás”, agregó.
La Flotilla Global no buscaba ayudar a Gaza, sino deslegitimar a Israel
Roni Kaplan también explicó que la zona marítima en la que la flotilla intentó ingresar está catalogada como territorio naval en conflicto, por lo que su acceso representa una violación al derecho internacional. Según el vocero, Israel ofreció al gobierno italiano y al Vaticano que cualquier ayuda humanitaria destinada a la población palestina ingresara a través del puerto de Asdod, para ser canalizada de manera segura.
“Nuestra guerra no fue contra el pueblo gazatí, fue contra Hamás. Ojalá pronto podamos hablar de esta guerra en pasado”, afirmó Kaplan.
El portavoz señaló que la flotilla “no transportaba ayuda humanitaria significativa” y que su verdadero propósito era incrementar la presión internacional sobre Israel a través de redes sociales y medios de comunicación.
“Eran campañas comunicacionales movidas por el odio, protagonizadas por influencers que buscaban ganar seguidores más que ayudar”, agregó.
Finalmente, Kaplan subrayó que la comunicación se ha convertido en un frente más del conflicto:
“Para nosotros, la parte comunicacional apoya al esfuerzo operacional. Pero para Hamás y sus aliados en Occidente, el esfuerzo comunicacional es el esfuerzo operacional. Es prácticamente lo mismo”.
Con sus declaraciones, Kaplan no solo respondió a las acusaciones internacionales, sino que trazó una línea entre la crítica legítima y la manipulación política. Reafirmó que Israel busca la paz, pero una paz que no surja de la distorsión de los hechos, sino del reconocimiento de su derecho a existir y defenderse.
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