Antes del 7 de octubre de 2023, el horizonte de la normalización diplomática en Oriente Medio se vislumbraba cada vez más cercano.
Tras la firma de los Acuerdos de Abraham en 2020, que establecieron lazos entre Israel y naciones como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán, la posible inclusión de Arabia Saudita en esta alianza era considerada el objetivo estratégico de mayor envergadura.
Sin embargo, el ataque perpetrado por Hamás en octubre de 2023 y la subsecuente guerra en Gaza detuvieron abruptamente las negociaciones públicas que avanzaban en esa dirección. Con el reciente cese de hostilidades en Gaza, las conversaciones se han reanudado, aunque se enfrentan a desafíos significativos que complican su progreso.
En un episodio reciente que subraya la complejidad de estas negociaciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, experimentó una notable frustración durante un encuentro con el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman en la Casa Blanca. Según reportó la televisión israelí el pasado martes, citando a dos altos funcionarios estadounidenses y una fuente familiarizada con la conversación, el intercambio fue “tenso”.
Fue el propio Trump quien impulsó el tema de la normalización, instando al príncipe heredero a avanzar de manera inmediata. No obstante, Bin Salman se mostró reticente, argumentando que, si bien no se opone a la normalización en principio, el extendido sentimiento antiisraelí en Arabia Saudita a raíz de la guerra en Gaza hacía inviable tal medida en ese momento. A pesar de que la conversación mantuvo un tono cortés, un alto funcionario estadounidense declaró a la cadena que Trump quedó “decepcionado y enojado” ante la negativa del príncipe heredero.
El mismo funcionario aclaró que Bin Salman “no dijo ‘nunca’ respecto a la normalización con Israel, manteniendo la puerta abierta para futuras conversaciones. Sin embargo, enfatizó que “el problema de la solución de dos estados es un problema importante”, una condición que el príncipe heredero había declarado públicamente durante su estancia en la Casa Blanca. Un alto funcionario de la Casa Blanca añadió que, para el presidente Trump, “con el colapso total del programa nuclear de Irán y el fin de la guerra en Gaza, es importante que todos los países de Medio Oriente se unan a los Acuerdos de Abraham para avanzar en la paz en la región”.
La embajada saudí en Washington no emitió una respuesta al informe, mientras que la Casa Blanca reiteró el llamado del presidente Trump para que todas las naciones de Oriente Medio se unan a los acuerdos de paz.
Por su parte, Arabia Saudita ha mantenido una postura firme, condicionando el establecimiento de relaciones formales con Israel a una “vía creíble hacia la creación de un Estado palestino”. Esta exigencia, sin embargo, ha sido categóricamente rechazada por el actual gobierno israelí. El primer ministro Benjamin Netanyahu, en una entrevista concedida la semana pasada, declaró que “no habrá un Estado palestino”, incluso si ello significara no alcanzar la normalización con Arabia Saudita.
Pese a esta postura, Netanyahu también sugirió que “las condiciones podrían darse” para la normalización, especialmente ahora que la guerra entre Israel y Hamás en Gaza está concluyendo. No obstante, puntualizó que estas condiciones “deben ser aceptables para ambas partes, términos que sean buenos para ambas partes”. El mandatario israelí afirmó que sabe “cómo mantenerme firme en nuestras condiciones esenciales y no poner en peligro nuestra seguridad”, concluyendo que “si este proceso madura más adelante, excelente. Y si no, salvaguardaremos nuestros intereses vitales“.
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