La Autoridad Palestina condenó este miércoles la decisión del Consejo Supremo de Planificación de Israel de otorgar la aprobación de validez y depósito para 764 nuevas viviendas en varias comunidades de Judea y Samaria, acusando a Israel de socavar los esfuerzos regionales e internacionales para calmar las tensiones.
Nabil Abu Rudeineh, portavoz de la presidencia palestina encabezada por Mahmoud Abbas, afirmó que la medida representa “un intento de Israel de perjudicar los esfuerzos internacionales destinados a poner fin a la violencia, la escalada y la inestabilidad en la región”.
Calificó la decisión de inaceptable y afirmó que viola el derecho internacional y la “legitimidad internacional”, citando la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Según Abu Rudeineh, la continuación de la construcción en comunidades judías “no proporciona legitimidad ni seguridad a nadie” y, en cambio, alimenta un ciclo de confrontación.
Afirmó que los líderes palestinos responsabilizan plenamente al gobierno israelí por lo que denominó las peligrosas consecuencias de una política “destructiva” que amenaza con encender la región y arrastrarla a un mayor conflicto.
Dirigiéndose a la administración estadounidense, Abu Rudeineh instó a Trump a aumentar la presión sobre Israel para que revierta sus políticas de construcción, detenga lo que denominó intentos de anexión y cumpla con las decisiones internacionales.
Argumentó que estas medidas son necesarias para apoyar los esfuerzos del presidente Trump por restablecer la estabilidad y evitar una mayor escalada.
El plan presentado por el Consejo Supremo de Planificación abarca tres áreas principales: 478 nuevas viviendas en Hashmonaim, 230 viviendas en Beitar Illit y 56 viviendas en Givat Ze’ev.
Funcionarios israelíes involucrados en el proceso señalaron que, desde el inicio del mandato del actual gobierno, se han aprobado un total de 51.370 viviendas en Judea y Samaria, una cifra descrita como sin precedentes.
La presidencia palestina reiteró su oposición al anuncio, afirmando que la expansión de las comunidades judías en Judea y Samaria, incluidas las zonas de Jerusalén y sus alrededores, sabotea los esfuerzos diplomáticos y afianza la inestabilidad.
Instó nuevamente a la comunidad internacional a intervenir, afirmando que solo una acción firme puede evitar un mayor deterioro de la situación sobre el terreno.
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