En los últimos dos días, se han producido protestas a gran escala en las calles de Teherán, capital de Irán, en protesta por el agravamiento de la crisis económica y el desplome de la moneda local.
Este es el segundo día consecutivo en que la ciudadanía sale a la calle, principalmente en mercados y zonas céntricas de la ciudad.
Durante las protestas, se produjeron enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. Según informes, se utilizaron métodos antidisturbios, como granadas aturdidoras y gases lacrimógenos.
La actual ola de protestas comenzó tras la drástica caída del valor del rial iraní ayer, que se cotizó a un mínimo sin precedentes de 1.445.000 riales por dólar estadounidense, en comparación con los aproximadamente 862.000 riales por dólar del año pasado.
En medio de la crisis, el gobernador del Banco Central de Irán, Mohammad Reza Farzin, anunció su dimisión por la tarde. Según la ley iraní, la dimisión requiere la aprobación del presidente Masoud Pezeshkian.
La agencia de noticias Tasnim publicó la primera respuesta a las protestas, afirmando que “medios de comunicación antiiraníes y organizaciones de seguridad extranjeras, a través de agentes internos, están presentes en las protestas para explotar la situación y generar disturbios”.
Mientras tanto, una cuenta en la red social X, asociada al Mossad israelí en farsi, publicó un llamado a los residentes para que se unieran a las protestas e incluso insinuó su presencia en el lugar.
El tuit decía: “Salgan todos juntos a las calles. Es la hora. Estamos con ustedes, no solo a distancia y con palabras. También estamos con ustedes sobre el terreno”.
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