Él no debería estar aquí. Los expertos coinciden en que bebés como el pequeño Ryu Lopez normalmente no logran sobrevivir. Sin embargo, esta temporada navideña, la familia Lopez celebra lo que los médicos de Cedars-Sinai han calificado oficialmente como un milagro médico.
Una sorpresa tras 17 años de espera
Suze Lopez, enfermera de Bakersfield, se preparaba para una cirugía para extraerle un quiste ovárico de 10 kilogramos que había crecido durante años. La prueba de embarazo obligatoria antes de la operación reveló lo increíble: tras 17 años de rezos e intentos, Suze estaba embarazada.
El diagnóstico: Un caso entre un millón
Lo que parecía una bendición se convirtió en un desafío extremo cuando el equipo médico descubrió que se trataba de un embarazo ectópico abdominal muy raro.
El Dr. John Ozimek, director médico de Trabajo de Parto y Parto, quedó atónito con las imágenes:
“Suze estaba embarazada, pero su útero estaba vacío. Un quiste gigante ocupaba casi todo el espacio, y encontramos al bebé casi a término alojado en el abdomen, cerca del hígado”.
Que un embarazo fuera del útero se desarrolle hasta ese punto es algo casi inaudito en la literatura médica.
Un equipo de élite para una misión crítica
Para lograr este milagro, se coordinó un equipo de 30 expertos. La complejidad era doble: extraer un bebé fuera de su lugar natural y retirar el tumor masivo sin comprometer la vida de la madre.
El rescate quirúrgico:
El Dr. Michael Manuel, oncólogo ginecológico, fue el encargado de levantar el enorme quiste para que el equipo pudiera alcanzar al bebé:
“En toda mi carrera, nunca había oído de un caso que llegara tan lejos”, comentó.
La lucha por la vida:
Tras el nacimiento, Suze sufrió una hemorragia masiva. El Dr. Michael Sanchez, anestesiólogo, lideró la respuesta de emergencia utilizando una máquina de infusión rápida para administrar 11 unidades de sangre. “Cada segundo contaba”, señaló.
Cuidado intensivo neonatal:
La Dra. Sara Dayanim, neonatóloga del Cedars-Sinai Guerin Children’s, recibió a Ryu. Aunque temían por sus pulmones, el bebé demostró ser un luchador:
“Salió de la anestesia muy rápido y mostró mucha fuerza; desafió todas las probabilidades”.
Un esfuerzo multidisciplinario
La Dra. Sarah J. Kilpatrick, presidenta del Departamento de Obstetricia y Ginecología, destacó que este éxito solo fue posible gracias a que Cedars-Sinai es un hospital de Nivel IV en Cuidados Maternos, el máximo reconocimiento por su capacidad para manejar los casos más críticos del estado.
El “Regalo de Dios”
Ryu nació con una salud sorprendente, pesando 3.6 kilogramos y con una cabellera abundante. Sus padres eligieron Jesse como su segundo nombre, que significa “regalo de Dios”.
Para Suze, además de los médicos, hubo un “ángel guardián”: la enfermera Carmen Chavez, quien la acompañó emocionalmente y ayudó a su familia a procesar el riesgo que enfrentaban.
“Dios me dio a este bebé para mostrarle al mundo que los milagros modernos sí existen”, concluyó Suze.
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