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jueves 04 de junio de 2026

Diego Sciretta / ¡Patria o Divisas! El socialismo que solo rinde cuentas en el extranjero

La estabilidad financiera de Cuba no se desvanece por azar, sino por un diseño deliberado. Mientras la economía oficial agoniza y el pueblo sobrevive con salarios de miseria, un entramado de organismos y bancos bajo el control de GAESA opera como una aspiradora de divisas que succiona los recursos vitales de la isla hacia una economía paralela e invisible.

​Los engranajes del desvío: El BFI y el eje del saqueo

​El corazón de este drenaje es el Banco Financiero Internacional (BFI). Esta institución, junto a otras entidades controladas por la cúpula militar, gestiona capitales fuera de cualquier auditoría estatal. Se estima que la cifra succionada asciende a miles de millones de dólares anuales, dinero que se transforma en activos privados y hoteles de lujo mientras los hospitales colapsan por falta de insumos.

​El eje de la opacidad: Venezuela e Irán

​Cuba ha consolidado una alianza financiera diseñada para evadir sanciones, funcionando como el “puente” bancario clave para sus aliados.

​Con Venezuela: La isla opera como el cajero automático de la élite chavista, desviando ingresos petroleros hacia el entramado de GAESA.

​Con Irán: Se facilita el movimiento de fondos y criptoactivos, camuflando transacciones financieras bajo supuestos intercambios científicos para burlar el control internacional.

​La farsa de la transparencia: El discurso de Díaz-Canel

​El actual Secretario General del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel, utiliza la caída de figuras como Alejandro Gil para simular una limpieza institucional. Sin embargo, estas purgas son maniobras de distracción: se persigue al funcionario medio mientras la verdadera estructura de poder permanece intocable.

Es la traición al discurso histórico de austeridad de Fidel Castro y el Che Guevara, quienes advirtieron que la corrupción interna sería la autodestrucción del sistema.

Perspectivas: Un país hipotecado

El horizonte para 2026 es sombrío. La “resistencia creativa” es una máscara para una economía de cero crecimiento y una inflación galopante. La riqueza de la isla ha sido captada en un circuito cerrado que no admite reinversión social. La corrupción en Cuba no es una falla del sistema; es el sistema mismo funcionando para una minoría.

​El dinero que falta en las mesas de los cubanos no ha desaparecido: simplemente ha cambiado de banco y de bandera.

​Investigación especial: Diego Sciretta.
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