Otra vez, el reloj del apocalipsis nos pone más cerca de lo que podría ser la máxima de todas las crisis. Irving Gatell nos explica cómo la especulación apocalíptica ha fascinado a la humanidad desde hace siglos, y cómo en esta suelen mezclarse nuestros sesgos y nuestras supersticiones, no siempre de manera elegante y razonable.
Haciendo un repaso histórico de otras tendencias obsesionadas con el inminente fin del mundo, el reloj del apocalipsis tiende a parecer más bien otra de tantas propuestas sensacionalistas, y la recomendación es que si queremos estar informados de lo que pasa en el mundo y los riesgos y retos a los que nos enfrentamos, tal vez sea mejor buscar otras fuentes de información.
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