El exlíder de Hamás, Khaled Mashaal declaró este domingo que el grupo terrorista no entregará sus armas ni aceptará la intervención extranjera en Gaza.
“Criminalizar la resistencia, sus armas y a quienes la llevaron a cabo es algo que no debemos aceptar”, dijo en una conferencia en Doha.
“Mientras haya ocupación, habrá resistencia. La resistencia es un derecho de los pueblos bajo ocupación… algo de lo que las naciones se enorgullecen”, afirmó Mashaal.
La segunda fase del alto al fuego negociado por Estados Unidos en Gaza en octubre prevé la desmilitarización del territorio, incluyendo el desarme de Hamás, así como la retirada gradual de las fuerzas israelíes.
El primer ministro Benjamín Netanyahu y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump insisten en que el grupo terrorista debe deponer sus armas en un futuro próximo. Trump ha afirmado repetidamente que Hamás “prometió” entrgar armas y ha amenazado al grupo por este asunto.
Sin embargo, al menos públicamente, Hamás no accedió a deponer las armas.
El plan de 20 puntos de Trump para Gaza establece explícitamente que Hamás debe entregar las armas, pero la declaración de Hamás que respalda el plan no menciona directamente el desarme.
Hamás ha afirmado repetidamente que el desarme es una línea roja, aunque ha indicado que podría considerar entregar sus armas a una futura autoridad gobernante palestina.
Israel ha advertido que podría reanudar su campaña militar si Hamás no se desarma.
En diciembre, Mashaal afirmó que el grupo terrorista puede “almacenar” sus armas, pero no las entregará.
“Para un palestino, el desarme significa despojarlo de su alma”, declaró entonces en una entrevista con Al Jazeera.
Las autoridades de defensa israelíes afirman que Hamás aún cuenta con unos 20,000 hombres armados y grandes cantidades de armamento, incluyendo decenas de miles de rifles.
Se ha creado un comité tecnocrático palestino con el objetivo de gobernar Gaza. Aún no está claro si abordará la cuestión de la desmilitarización ni cómo lo hará.
El comité opera bajo la llamada “Junta de la Paz”, lanzada por Trump.
Concebida originalmente para supervisar el alto al fuego y la reconstrucción en Gaza, la autoridad de la Junta se ha ampliado desde entonces a conflictos globales en general, lo que ha suscitado la preocupación de sus críticos de que podría convertirse en un rival de las Naciones Unidas.
Trump presentó la Junta en el Foro Económico Mundial de Davos el mes pasado, donde líderes y funcionarios de casi 20 países firmaron su acta fundacional después del Presidente de EE.UU.
Además de la Junta de la Paz, Trump también creó la Junta Ejecutiva de Gaza, un panel asesor del comité tecnocrático palestino, integrada por figuras internacionales como los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, así como el exprimer ministro británico Tony Blair.
El domingo, Mashaal pidió a la Junta de la Paz adoptar lo que denominó un “enfoque equilibrado” que permita la reconstrucción de Gaza y el flujo de ayuda a sus aproximadamente 2.2 millones de habitantes, al tiempo que advirtió que Hamás “no aceptará un dominio extranjero” sobre territorio palestino.
“Nos adherimos a nuestros principios nacionales y rechazamos la lógica de la tutela, la intervención externa o la devolución de un mandato en cualquier forma”, declaró Mashaal.
“Los palestinos deben gobernar a los palestinos. Gaza pertenece al pueblo de Gaza y a Palestina. No aceptaremos un dominio extranjero”.
Mashaal se encontraba entre los altos funcionarios de Hamás que Israel atacó en septiembre en un ataque contra Catar. Sin embargo, los funcionarios no fueron eliminados, Y Netanyahu posteriormente se disculpó con Catar por el incidente bajo presión de Trump.
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