Un día después de los violentos disturbios en Bnei Brak tras el ataque a mujeres soldados por extremistas ultraortodoxos, el exprimer ministro Naftali Bennett publicó un plan de cinco pasos para la integración de ultraortodoxos a la sociedad israelí y su alistamiento a las FDI.
Bennett detalló su plan, que incluye la cancelación total de todos los subsidios, descuentos y estipendios, así como la participación en programas específicos para quienes no sirven en el ejército ni trabajan, tanto judíos como árabes.
Al mismo tiempo, propone reasignar estos fondos a israelíes que sirven en las FDI y realizan el Servicio Nacional, con especial prioridad para reservistas en servicio activo, bajo lo que él llama “Ley de Servicio a los Ciudadanos”.
Bennett propone crear programas especiales para el servicio militar de ultraortodoxos, como el establecimiento de yeshivás haredíes a lo largo de las fronteras con Jordania y Egipto, donde los integrantes se dedicarán al estudio de la Torá durante 8 horas, servirán 8 horas y dormirán 8 horas. Sostiene que esto permitirá a decenas de miles de reservistas regresar a casa, a la vez que los ultraortodoxos pueden mantener su estilo de vida.
Asimismo, exige el cese inmediato de la financiación a escuelas que no imparten materias básicas como matemáticas e inglés o que adoctrinan a sus alumnos contra el Estado de Israel y las FDI. En su lugar, sugiere establecer más escuelas “nacionales ultraortodoxas” de alta calidad donde se enseñe Torá junto a otras materias.
El plan concluye con un llamamiento a una aplicación estricta de la ley en todo el país, con “tolerancia cero a la violencia, tanto en el Néguev como en Bnei Brak“, según sus palabras.
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