En medio de la polarización, la incertidumbre y una creciente fatiga moral, la Universidad Hebraica inauguró la Cátedra Abierta de Ética Carlos Jinich, un espacio académico permanente dedicado a la reflexión ética desde el pensamiento judío, con vocación plural, interdisciplinaria y abierta a toda la sociedad.
La ceremonia reunió a autoridades universitarias, integrantes del Consejo Directivo, la familia Jinich y miembros de la comunidad académica en un acto que combinó emoción, reconocimiento y compromiso institucional hacia el futuro.
Una cátedra abierta: más allá del aula
El rector, Dr. Alejandro Spiegel, explicó que una cátedra abierta conserva el carácter formal y la acreditación universitaria de una cátedra tradicional, pero se distingue por su flexibilidad estructural y programática.
Mientras las cátedras convencionales están sujetas a un currículo fijo, la cátedra abierta orbita en torno a un eje temático —en este caso, la ética— permitiendo actividades académicas, artísticas y de divulgación que trascienden el formato clásico del aula.
El primer año contempla un curso virtual titulado “Ética judía para todos”, orientado especialmente a públicos no judíos, con el objetivo de construir empatía a partir de los valores del pensamiento judío aplicados a situaciones cotidianas. En etapas posteriores se proyectan visitas de especialistas internacionales, webinars de divulgación, encuentros académicos y conciertos vinculados al eje ético.
Spiegel utilizó la metáfora de un árbol que comienza a crecer con raíces firmes y horizonte de largo plazo, resaltando que este espacio académico no se trata de un proyecto temporal, sino de una plataforma destinada a consolidarse como columna estructural de la universidad.
¿Qué es la ética hoy?
La ponencia magistral estuvo a cargo del Dr. Daniel Fainstein, Decano de Estudios Judaicos, quien planteó que hablar de ética en el presente no es un ejercicio teórico, sino una urgencia existencial.
En referencia al 7 de octubre y al clima internacional que se intensificó después para Israel y el mundo judío, Fainstein señaló que precisamente en escenarios de conmoción y tensión la ética no puede reducirse a un simple conjunto de reglas. Las normas cambian según las sociedades y los momentos históricos; la ética, explicó, es la pregunta de fondo por el sentido de esas normas y por la responsabilidad que asumimos cuando las ponemos en práctica.
“No es sólo ley, es responsabilidad relacional”, afirmó. La ética comienza cuando reconocemos que la vida del otro nos concierne, incluso cuando no nos conviene.
Retomando la noción de “ética de la responsabilidad” del filósofo Hans Jonas, subrayó que en un mundo tecnológicamente poderoso y moralmente inestable, la responsabilidad debe crecer más rápido que el poder. La pregunta ética fundamental —añadió— no es quién tiene razón, sino cómo debemos tratarnos mientras buscamos juntos la verdad.
Arte y ética: variaciones sobre una misma armonía
El violinista Adrián Justus interpretó La Chacona de Tommaso Vitali y El Capricho número 24 de Niccolò Paganini, recordando que la reflexión ética también puede expresarse a través del arte.
La Chacona, estructura barroca que mantiene una armonía constante con múltiples variaciones, fue evocada como metáfora de la vida del Ing. Carlos Jinich: principios firmes, expresiones diversas.
Institucionalizar un legado
El momento formal de la noche llegó con la entrega de la resolución del Consejo Directivo por parte del Ing. Daniel Saadia, presidente del organismo. Recordó a Carlos Jinich como un constructor institucional que entendía que las universidades no se sostienen sólo con presupuestos o estructuras, sino con principios.
“En las decisiones más difíciles elegía el camino correcto, no el más conveniente”, señaló.
Destacó también el papel decisivo de Perla Mekler de Jinich, cuya visión y generosidad hicieron posible la creación de la cátedra.
Uno de los momentos más conmovedores fue el mensaje de Dani Jinich, hijo de Carlos, quien compartió una anécdota de los últimos meses de vida de su padre. Gravemente enfermo, insistió en acudir personalmente a una reunión con un posible donante para la universidad.
Tenía tres razones: obligarse a vestirse y mantenerse activo; darle un descanso a su esposa; y —la más importante— demostrar con hechos el compromiso que siempre lo caracterizó.
La historia sintetizó la ética vivida de Carlos Jinich: responsabilidad, propósito y liderazgo hasta el final.
El pueblo del libro y el futuro
En un video conmemorativo proyectado durante el evento, Carlos Jinich recordaba que el pueblo judío es el pueblo del libro, cuya fuerza radica en la educación y en el compromiso intelectual:
“El pueblo judío es el pueblo del libro, es el pueblo educado, es el pueblo que se basa en su fuerza intelectual, su mejora. Y eso tendrá que seguir y va a seguir, estoy seguro”, señaló.
Asimismo, llamó a cuidar las instituciones como garantía de continuidad y sentido; a sostenerlas, fortalecerlas y proyectarlas hacia el futuro como espacios vivos donde la tradición intelectual siga creciendo y dando frutos.
De esta manera, la Cátedra Abierta de Ética Carlos Jinich pone en marcha un programa académico que fija una postura clara frente al presente: la ética no elimina el conflicto, no desaparece las tensiones, pero sí humaniza la forma en que las enfrentamos.
Con este acto fundacional, la Universidad Hebraica nos invita a pensar con rigor, dialogar con honestidad y asumir la responsabilidad de nuestros actos como una obligación compartida. Una invitación que trasciende el ámbito universitario y alcanza la vida pública y las decisiones cotidianas, allí donde, finalmente, la ética deja de ser discurso y se convierte en práctica.
nuestra mente.
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