Juntos Venceremos
miércoles 03 de junio de 2026

Alejandro Klein / Julio de 2096: 1000 años del comienzo del antisemitismo

Julio de 2096. Verano en Europa

En las ciudades de Speyer, Maguncia y Colonia, Espira y Worms, Bonn, Tréveris, ocurre un acontecimiento extraordinario.

El presidente de Francia, el presidente de Alemania, los presidentes de Chequia y Eslovaquia, el presidente de Austria, se reúnen para rendir homenaje y respeto a las víctimas de julio de 1096, el verano que dio comienzo al antisemitismo en el mundo.   

Rinden homenaje al rabino Kalonymos muerto en Maguncia por su propia espada.

A  Baruch, hijo de Isaac.

Al rabino Isaac, hijo del rabino Moisés, el primero en suicidarse.

El rabino Menabem, hijo del rabino Judá, que habló y exhortó a sus compañeros judíos.

A las mujeres que mataron a sus hijos e hijas antes de ser asesinadas por la turba.

A los hombres que mataron a sus esposas y hermanos antes de ser asesinados por turba.

A la justa y piadosa joven señora Raquel, hija de Isaac, hijo de Aser, y esposa de Judá que mató sus hijos, en un rapto de desesperación.

Las doncellas Bella y Madrona, que extendieron sus gargantas y la madre las sacrificó al Señor, Dios de los Ejércitos.

A Moisés, hijo de Jielbo, que sacrificó a sus dos hijos pensando que así ganarían el Edén.

A Jacob, hijo de Sullam, converso cuya madre no era de origen judío, que tomó el cuchillo que tenía en la mano y se lo clavó en el cuello delante de todos, y se mató en nombre del Poderoso, cuyo nombre es Señor de los Ejércitos.

A Samuel, hijo de Mardoqueo, el anciano, que tomó su cuchillo y se lo clavó en el estómago, derramando sus entrañas.

A Isaac, que tomó a sus dos hijos, su hijo y su hija, y los condujo a medianoche a través del patio hasta la sinagoga, ante el Arca Sagrada, y allí los sacrificó, en santificación del Gran Nombre, al Dios Sublime y Elevado, diciendo: “¡Que esta sangre expíe todas mis transgresiones!», muriendo luego quemado mientras le prendía fuego a la sinagoga.

A Raquel, esposa del rabino Eleazar, que también se inmoló creyendo que así santificaba el nombre de Dios.

A Guta, esposa del rabino Isaac y la señora Skolester, que se dejaron matar antes de convertirse al cristianismo

Al maestro Samuel que permaneció en silencio y sin pronunciar una sola palabra, mientras le cortaban la garganta.

A Isaac, hijo de Samuel; Isaac, hijo de Moisés; Eliezer, hijo de Jacob; asesinados con piedras y flechas y apuñalados a espada por la turba.

A Abraham, hijo de Asher, y Samuel, hijo de Tamar, asesinados al rehusarse convertirse al cristianismo.

A Isaac, hijo de Elyakim, que escupió al objeto de idolatría de la turba, siendo inmediatamente asesinado.

A todos los habitantes de la aldea de Neuss, donde todos fueron asesinados.

A todos los novios y novias, ancianos y ancianas, niños y niñas, que se mataron unos a otros, entregando sus vidas en santificación del nombre de Dios en los estanques que rodeaban la aldea

Samuel hijo de Gedalías y Yehiel, hijo de Samuel, que se dejaron ahogar en el río.

Al anciano, Eleazar, el levita, suegro de Leví, hijo de Salomón, y su esposa, a quienes la turba torturó enormemente muriendo ambos de sed y hambre.

A Shemaria que fue enterrado vivo junto a los cadáveres de sus tres hijos y su esposa.

A todos estos muertos estos Presidentes homenajean, pidiendo disculpas en nombre de los errores y locuras del pasado.

Levantan un monumento. Se depositan flores. Hay respeto y solemnidad. Toda la gente que acude, -y acuden cientos de miles de personas-, está acongojada, sensible, entreviendo finalmente la locura que es el antisemitismo.

Los presidentes tienen un gesto adusto, y parecen reflexionar sobre las consecuencias terribles del fanatismo, la intolerancia, el odio sin freno alguno.

La tarde avanza y el silencio se expande y parece que nadie quiere irse de allí,

identificados con el dolor,

quizás tratando de entender, quizás pidiendo finalmente perdón.

________________________________________________________________________________

Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío