Juntos Venceremos
miércoles 03 de junio de 2026

Jürgen Bühler / El Rugido del León

El pasado Shabat a las 8:15, nos despertamos aquí en Israel con el inquietantemente familiar tono de alarma de la app del Comando del Frente Interno. Nos indicaron que nos mantuviéramos cerca de una habitación segura, ya que se esperaban misiles Iraníes en cualquier momento. Para entonces, el ayatolá Alí Jamenei y otros 40 altos líderes que lo rodeaban ya eran historia, y la guerra para derrocar finalmente al resto del régimen terrorista Iraní había comenzado. Aunque muchos anticipaban que a principios de marzo podría haber una escalada, ninguno de nosotros la esperaba en ese tranquilo Shabat. 

En los primeros minutos, el portavoz militar anunció que la operación se llamaría Magen Yehuda (Escudo de Judá). Sonaba apropiado. Recordé la promesa de Dios a Abraham en Génesis 15:

«No temas, yo soy tu escudo»

Sin embargo, menos de una hora después, en una acción sin precedentes, la Oficina del Primer Ministro emitió un nuevo mensaje: la campaña se llamaría Sha’agat HaAryeh —“El Rugido del León”.

Me quedé asombrado. Ese nombre no podría haber sido más afín al tema de la Fiesta de los Tabernáculos de este año: “El Señor ruge desde Sión”, tomado de Joel 3:16. Sentí que Dios mismo hablaba en ese momento – que 2026 sería un año en el que su rugido se escucharía con claridad. Amós lo expresó igualmente:

“¡Un león ha rugido! ¿Quién no temerá? ¡El Señor Dios ha hablado! ¿Quién no profetizará?” (Amós 3:8).

La imagen profética del León rugiente no es el suave susurro del amor, sino la voz del juicio y la intervención divina. Joel 3 advierte sobre la respuesta de Dios a las naciones que “dividieron mi tierra” (v. 2).

Asimismo, Jeremías declara: “El Señor rugirá desde lo alto… porque tiene un pleito con las naciones” (Jeremías 25:30).

Mi colega David Parsons escribió recientemente sobre Isaías 34:8, donde el juicio de Dios se levanta debido al “conflicto de Sión”. La Escritura lo deja inequívocamente claro: llegará el día en que Dios juzgará a las naciones según su relación con Israel. Ninguna otra nación provoca un desprecio tan persistente e irracional. Israel se erige como un recordatorio constante de que el Dios de la Biblia – el Dios de Israel- aún dirige la historia.

La campaña de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), “León Rugiente”, anuncia el juicio contra un régimen que, durante 47 años, gritó “¡Muerte a Israel!”, enriqueció uranio para eliminar al Estado Judío y obligó a sus ciudadanos a pisotear la bandera Israelí en las calles. Hoy, ese régimen se derrumba en el basurero de la historia.

No es casualidad que el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos tuviera lugar tan solo unos días antes de Purim. El Libro de Ester habla de Amán, un príncipe Amalecita que sirvió como alto funcionario en la antigua Persia -actual Irán-  que conspiró para aniquilar al pueblo Judío. Curiosamente, los Israelíes pronuncian “Jamenei” de una forma sorprendentemente similar a “j Amán”, y no solo sus nombres, sino también sus odios coinciden.

Así como Amán instó al rey a decretar la destrucción de los Judíos (Ester 3:9), el régimen Iraní declaró repetidamente su intención de borrar a Israel del mapa. Sus aliados —Hamás, Hezbolá o los Hutíes— comparten la misma ambición. Hamás declara explícitamente en su misión que luchará hasta que cada centímetro de “Palestina” quede limpio de Judíos. Estos grupos encarnan la “enemistad perpetua”, el odio a Amalec, condenado en Ezequiel 35.

Purim, sin embargo, es la fiesta de la retracción.

El mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban dominarlos, ocurrió lo contrario.” (Ester 9:1)

La tristeza se convirtió en alegría, el luto en celebración (Ester 9:21-22). Mardoqueo, quien estaba destinado a ser ejecutado, se convirtió en el primer ministro del rey, y ser Judío se convirtió en un honor en el imperio persa (Ester 8:17).

Al analizar los últimos dos años y medio, los paralelismos son notables. El 7 de octubre de 2023, Israel temía por su propia existencia. Altos generales admitieron que si Hezbolá y las redes terroristas de Judea y Samaria se hubieran unido al ataque, la supervivencia de Israel habría estado en grave peligro.

Sin embargo, dos años y medio después, asistimos a un cambio casi total. Hamás y su bastión en Gaza están en ruinas. Hezbolá está debilitado y bajo renovada presión para que abandone la lucha. La hostil dinastía Asad en Siria languidece ahora en el exilio. Y la cabeza del pulpo terrorista —Irán— se enfrenta a lo que podrían ser sus golpes finales. 

Los Amán de nuestro tiempo están cayendo. Israel se está liberando de sus enemigos, y como resultado, todo Oriente Medio podría ver tiempos más estables y pacíficos en el futuro.

Muchos analistas coinciden en que los imprudentes ataques de Irán contra otras naciones musulmanas —Catar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Baréin y otras— han logrado lo contrario de lo que Irán pretendía. Entre bastidores, los Acuerdos de Abraham se están fortaleciendo. Aún más histórico, Arabia Saudita apoyó públicamente la misión de Estados Unidos contra Irán, una misión llevada a cabo junto con Israel. Por primera vez en la historia, las naciones Musulmanas se han aliado con Israel para atacar a otra nación Musulmana.

Mientras tanto, millones de iraníes celebraron en las calles la muerte de Jamenei, expresando su esperanza de libertad. Uno de nuestros amigos Iraníes nos acaba de decir:

«Seremos la primera nación de Oriente Medio en liberarnos de las ataduras del islam».

Nuestra amiga del ministerio, Christine Darg, también señaló que Irán podría incluso convertirse en la primera nación Musulmana convertida al Cristianismo en la región. El cambio que vemos hoy en Irán es, sin duda, también el resultado de décadas de oración de la iglesia sufriente en Irán y en todo el mundo. Irán ha presenciado en las últimas décadas una de las tasas de crecimiento de la iglesia más rápidas del mundo, con un número de seguidores iraníes de Jesús que oscila entre uno y tres millones. El León de la tribu de Judá lleva décadas rugiendo sobre la tierra de Ciro y Darío.

En resumen, Purim se trata de retracciones, y de los cambios que hemos presenciado en tan solo 30 meses. Al mismo tiempo, los acontecimientos que se desarrollan en Oriente Medio son también una advertencia para todas las naciones: Se acerca el tiempo en que el Señor rugirá contra cualquier nación que abrigue una controversia con Sión. Joel 3 habla de “multitudes en el valle de la decisión”. Aún hay tiempo para elegir. Algunas naciones ya han decidido apoyar a Sión. En la Fiesta de los Tabernáculos del pasado Octubre, honramos a las siete naciones que abrieron embajadas en Jerusalén, y más seguirán su ejemplo.

Para los líderes de la iglesia, los líderes políticos y los creyentes de todo el mundo, el mensaje es claro: Todos estamos en el valle de la decisión. Dios está llamando a Su pueblo y a las naciones a ponerse del lado correcto de la historia, porque este es el momento en que el Señor ruge desde Sión.

Por: Dr. Jürgen Bühler

_____________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío