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miércoles 03 de junio de 2026

La Guardia Revolucionaria Islámica amenaza con represalias atacando centrales eléctricas e infraestructura civil israelíes

Irán tomará represalias por un ataque a su sector eléctrico atacando las centrales eléctricas israelíes, así como las que abastecen de electricidad a las bases estadounidenses en países de la región, según un comunicado de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) emitido el lunes.

El liderazgo iraní parece estar adoptando una postura intransigente, sin posibilidad de retirada en la guerra, incluso a costa de dañar a civiles e infraestructura civil.

El comunicado aparentemente se retractó de amenazas anteriores contra las plantas desalinizadoras de la región, cruciales para el suministro de agua potable en los países del Golfo.

“El mentiroso… El presidente de Estados Unidos ha afirmado que la Guardia Revolucionaria tiene intención de atacar las plantas desalinizadoras y causar dificultades a la población de los países de la región”, decía el comunicado difundido por medios estatales.

El sábado, el presidente Trump advirtió que las centrales eléctricas iraníes serían atacadas si Teherán no abría completamente el estrecho de Ormuz a todo el tráfico marítimo en un plazo de 48 horas.

“Estamos decididos a responder a cualquier amenaza con la misma contundencia que esta representa en términos de disuasión… Si atacan la electricidad, la atacamos”, declaró la Guardia Revolucionaria Islámica.

Irán adopta un nuevo enfoque bélico agresivo

KAN News informó el domingo que la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) decidió intensificar su estrategia bélica, pasando de una estrategia de “defensa regional” a una de mayor agresividad.

El informe indicó que Irán comenzó a implementar esta decisión durante el fin de semana mediante una serie de acciones descritas como escaladas operacionales y amenazas.

Estas incluyeron intensificación de los ataques iraníes contra infraestructura energética en los estados del Golfo, bombardeos con misiles hacia Dimona y un ataque de largo alcance. El ataque tuvo como objetivo la base estadounidense en Diego García, a unos 4.000 kilómetros de distancia.

Irán ha amenazado con cerrar completamente el estrecho de Ormuz, ha comenzado a cobrar tasas de tránsito en la zona y ha intensificado su actividad incorporando a los hutíes a la campaña. Entre las amenazas adicionales citadas se incluyen posibles ataques en Doha y en la sede de Al Jazeera.

Una fuente interna familiarizada con los acontecimientos políticos iraníes declaró que el liderazgo está adoptando una postura intransigente, sin posibilidad de retirada en la guerra, incluso a costa de daños a civiles e infraestructura civil.

Según la fuente, este cambio se produce tras cambios en los centros de poder, con elementos más extremistas asumiendo un papel protagonista, lo que indica que el coste para la población civil no es una consideración decisiva en esta etapa.

El informe también señaló que la presión económica en Irán está aumentando a medida que la guerra y el endurecimiento de las sanciones afectan a los flujos de dólares, incluidas las rutas que habían eludido las restricciones a través de los estados del Golfo.

Según KAN, el impacto económico está aumentando la presión sobre la población, pero no se espera que, por el momento, modifique la conducta del régimen.

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