La noche del 12 de marzo, la Cineteca Nacional Chapultepec se convirtió en el escenario de una premiere profundamente humana, donde se presentó Sabores de Libertad, una docuserie que llevó la cocina más allá del espectáculo gastronómico para convertirla en un vehículo de dignidad y reconstrucción social.
Dirigida por Simón Bross, Pedro Armendáriz Gómez y Alejandro Cervantes, la serie se estructura en seis capítulos que retratan encuentros entre chefs y personas privadas de la libertad (PPL). Tres episodios se centran en mujeres y tres en hombres, todos unidos por una premisa sencilla pero poderosa: cocinar un platillo que evoque recuerdos, vínculos afectivos y, sobre todo, la experiencia de la libertad.
Durante la presentación, Cervantes explicó que el proyecto nació con la intención de mostrar historias que suelen permanecer invisibles para la sociedad. “Queríamos compartir, a través de la cocina, una historia de reinserción social”, señaló, subrayando que cada episodio no solo construye un platillo, sino también un puente emocional entre mundos aparentemente distantes.
Por su parte, Pedro Armendáriz reveló que el concepto original del proyecto sufrió una transformación radical durante el proceso creativo. Lo que inicialmente se pensó como una propuesta distinta terminó consolidándose como un documental centrado en la interacción entre chefs y PPL: “Como suele pasar en el documental, uno cree que va hacia un lado y termina yendo hacia otro completamente distinto”, comentó, enfatizando que esa deriva narrativa dio lugar a momentos inesperados y profundamente auténticos.
La serie también pone en evidencia un giro significativo en la relación pedagógica, no solo las personas privadas de la libertad aprendieron de los chefs, sino que los propios chefs experimentaron un proceso de aprendizaje humano. Esta reciprocidad, lejos de ser un recurso narrativo, se convirtió en el núcleo ético del proyecto.
El productor Enrique Ramírez destacó que la docuserie apuesta por la reinserción social a través del trabajo en cocina, donde los participantes comparten anécdotas, desarrollan habilidades y construyen herramientas para su vida fuera del penal.
Desde la operación culinaria, el chef en set, Yoel Bross se encargó de materializar las condiciones necesarias para que cada encuentro fluyera con autenticidad. El resultado fue una armonía que se construyó “después de muchos retos, dificultades, trabajo y amor”, comentó.
Entre los chefs participantes destacó Aquiles Chávez, quien describió su experiencia como profundamente conmovedora. Bajo la dirección de Simón Bross, el chef vivió un proceso que calificó como “un agasajo”, marcado por la intensidad emocional del proyecto: “Es un proyecto muy humano, con mucho corazón, con muchas tripas y, sobre todo, con muchas sazones”, expresó.
Sabores de Libertad es un ejercicio narrativo que cuestiona las fronteras entre enseñanza y aprendizaje, libertad y encierro, espectador y protagonista. A través de cada platillo, la docuserie propone una reflexión necesaria sobre las vidas que transcurren fuera del campo de visión social, recordando que la dignidad —como el sabor— puede encontrarse incluso en los lugares más inesperados.
Desde el 13 de marzo es disponible en plataformas digitales como Prime Video y Fawesome.tv.
Sabores de Libertad se abre al público como una invitación a mirar de frente historias que, a través de la cocina, revelan la complejidad y la posibilidad de transformación en contextos donde pocas veces se posa la atención social.
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