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sábado 18 de julio de 2026

Rabino Yosef Bitton / Pésaj: Material didáctico para el Séder

Este próximo miércoles, 1ero de Abril, por la noche celebraremos el primer Séder de Pésaj. Este año quiero compartir con ustedes parte del material educativo que preparamos, para ayudar a que las dos noches del Séder sean realmente significativas y que podamos transmitir nuestra milenaria tradición a nuestros hijos.

El presente material ha sido rediseñado con un formato diferente, pensando en facilitar la comprensión y, al mismo tiempo, involucrar activamente a los niños durante las dos noches más importantes del calendario judío. 

EL OBJETIVO Y LA ESTRATEGIA DEL SÉDER DE PÉSAJ

Durante más de tres mil años, la noche del Séder se ha convertido en la experiencia educativa más poderosa de la vida judía. No solo porque comemos matzá y hierbas amargas — sino porque en esta noche hacemos algo mucho más grande:

Enseñamos a nuestros hijos la historia de nuestro pueblo.

Al hacerlo, cumplimos una de las mitzvot más importantes de la Torá:

Sippur Yetzi’at Mitsrayim — contar la historia de la salida de Egipto.

La Torá nos ordena:

וְהִגַּדְתָּ לְבִנְךָ בַּיּוֹם הַהוּא

“Y le contarás a tu hijo…” (Shemot 13:8)

EL GRAN DESAFÍO DE LOS RABINOS

Nuestros rabinos fueron más allá del cumplimiento literal de esta mitzvá. Ellos entendieron que si simplemente “contamos” o “leemos” la historia, sería difícil para los niños absorberla: algunos saben leer, otros no; algunos saben preguntar, otros no. Y el propósito es que todos participen.

Además, agregaron que no solo hay que explicar la historia de la salida de Egipto: también hay que regresar al pasado y sentir el sufrimiento y la libertad en primera persona.

Su lema fue:

בְּכָל־דּוֹר וָדוֹר חַיָּב אָדָם לִרְאוֹת אֶת עַצְמוֹ כְּאִלּוּ הוּא יָצָא מִמִּצְרָיִם

En cada generación, un individuo judío debe verse a sí mismo como si él hubiera salido de Egipto.

Para lograrlo, diseñaron el Séder, un “programa” de 14 (o 15) pasos como lo conocemos hoy.

Para hacernos experimentar, en una misma noche, dos realidades opuestas:

  • La experiencia de la esclavitud
  • La experiencia de la libertad

Estas dos ideas están también en el corazón de la Hagadá. No comenzamos con el relato de la historia, con los milagros ni con la apertura del mar. Comenzamos con:

“Abadim hayinu” — Fuimos esclavos en Egipto.

Empezamos desde el punto más bajo —lo experimentamos con las palabras de la Hagadá y desde allí subimos.

EXPERIMENTAR LA ESCLAVITUD

Los rabinos no quisieron que la esclavitud quedara como una idea abstracta.

Querían que la sintiéramos, aunque sea de una manera simbólica y como parte de la cena de Pésaj.

Por eso establecieron símbolos concretos en el Séder:

Untamos el karpas en agua salada o vinagre, para recordar las lágrimas de la esclavitud.

Comemos maror — una hierba amarga, aunque originalmente solo era obligatoria con el Korban Pésaj.

Comemos jaroset, una pasta de frutas espesa y barrosa, a fin de recordar el barro de los ladrillos que teníamos que hacer en Egipto.

Para sentir la esclavitud, activamos nuestros sentidos: recordamos las lágrimas, probamos la amargura y vemos el barro.

EXPERIMENTAR LA LIBERTAD

Los sabios también nos enseñan que debemos experimentar la celebración de la libertad, en su máxima expresión. Para eso nos indicaron que el Séder de Pésaj debe considerarse como una comida de nobles y aristócratas.

Esta idea la aprenden del pasuk que leemos en el Halel:

מְקִימִי מֵעָפָר דָּל … לְהוֹשִׁיבִי עִם נְדִיבִים

“Dios levanta al pobre del polvo, y al necesitado lo saca de los basureros, y lo hace sentar junto a los nobles…”.

Por eso, durante el Séder:

  • Comenzamos comiendo karpas (apio), un aperitivo — algo propio de personas muy pudientes, que no comen por hambre, sino para abrir su apetito.
  • Nos reclinamos (hasibá) como personas nobles.
  • Bebemos cuatro copas de vino, como la aristocracia en sus comidas ceremoniales.

El Séder no es una clase de historia; es una experiencia cuidadosamente diseñada en la que pasamos de la esclavitud a la libertad, y de la amargura a la dignidad y a la celebración. No solo recordamos la salida de Egipto — la revivimos.
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