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sábado 18 de julio de 2026
Irving Gatell en el Senado. Foro "Amenazas híbridas, terrorismo, narcotráfico y seguridad global en tiempos de guerra"

Irving Gatell en el Senado. Foro “Amenazas híbridas, terrorismo, narcotráfico y seguridad global en tiempos de guerra”

En medio de la incertidumbre internacional, la fragmentación del poder global y la proliferación de conflictos no convencionales, el Senado de la República fue sede de un foro centrado en las amenazas híbridas y su impacto en la seguridad, la democracia y la estabilidad global.

 

Para el analista Irving Gatell, colaborador de Enlace Judío, este fenómeno debe entenderse no como una serie de crisis aisladas, sino como parte del colapso y reconfiguración del orden internacional.

 

 

Convocado por la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), el encuentro reunió a especialistas, diplomáticos y actores políticos como el ex canciller mexicano Jorge Castañeda, Irving Gatell, la internacionalista Yoanna Shubich, así como el diplomático marroquí Machid Elkarkri, Everton da Conceição Gomes y Marcelo García, para analizar cómo fenómenos como el narcotráfico, el terrorismo y la desinformación han dejado de operar de forma aislada para convertirse en redes transnacionales profundamente interconectadas.

El presidente de la COPPPAL, el senador Alejandro Moreno, advirtió sobre la creciente gravedad de fenómenos como el narcoterrorismo y el narcogobierno, que —señaló— han escalado a una amenaza internacional al consolidar control territorial, político y social mediante el uso sistemático de la violencia y la infiltración institucional. Ante este escenario, subrayó la urgencia de fortalecer la coordinación global y regional entre naciones para enfrentar de manera conjunta y eficaz problemáticas que se expanden y complejizan día con día.

A partir de este planteamiento, el diagnóstico del foro fue contundente y destacó que las amenazas actuales ya no responden a las lógicas tradicionales del conflicto. Se despliegan simultáneamente en dimensiones territoriales, digitales, financieras e institucionales, avanzando sobre las debilidades estructurales de los Estados.

La intervención del historiador y analista Irving Gatell ofreció una lectura amplia y estructural del fenómeno.

Irving Gatell: el colapso del orden global

Gatell sostuvo que el mundo atraviesa una transformación histórica marcada por el colapso del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial y reconfigurado después de la Guerra Fría.

A su juicio, 1991 no representó el cierre de una etapa, sino el inicio de un proceso de descomposición cuyo punto crítico se está alcanzando en la actualidad. Este tránsito se expresa en el paso de conflictos tradicionales a disputas multidimensionales donde convergen factores militares, económicos, tecnológicos, ideológicos y criminales.

En este nuevo escenario, explicó, la rivalidad entre Estados Unidos y China se consolida como eje económico global, mientras que Irán emerge como el núcleo más visible de confrontación militar directa.

Pero más allá de la coyuntura, Gatell planteó una tesis central: lo que hoy se observa no es una suma de conflictos aislados, sino una reconfiguración sistémica del orden global.

Irán y la arquitectura de la guerra híbrida

El analista subrayó que el régimen iraní ha construido durante décadas una red de alianzas —incluyendo a Hezbolá— con el objetivo de proyectar poder y confrontar a Israel y a Occidente.

Esta estrategia no es únicamente geopolítica, sino también ideológica y religiosa. Según explicó, ciertos sectores del régimen operan bajo una lógica teológica en la que el conflicto no es evitado, sino concebido como condición para una eventual victoria. En este sentido, advirtió que uno de los errores recurrentes de Occidente ha sido subestimar el peso del factor religioso en la configuración de estos conflictos.

Para Gatell, el conflicto actual con Irán no es circunstancial, sino el resultado de una estrategia de largo plazo cuyo objetivo final siempre fue una confrontación directa con Israel.

Sin embargo, el escenario actual no responde al diseño original iraní. El plan contemplaba trasladar el conflicto al entorno de Israel, no al territorio iraní. La respuesta de Estados Unidos e Israel ha alterado ese planteamiento estratégico, llevando el enfrentamiento hacia objetivos dentro de Irán.

Ante este giro, Teherán ha recurrido a herramientas no convencionales como la presión económica —especialmente en rutas energéticas clave— y la movilización ideológica.

No obstante, estas tácticas han tenido efectos contraproducentes. Según Gatell, varios países árabes, particularmente en el Golfo, han endurecido su postura y respaldan una ofensiva más profunda contra el régimen iraní.

Una guerra en múltiples frentes

Gatell definió este escenario como una “guerra híbrida”: un tipo de conflicto que trasciende lo militar e integra dimensiones económicas, ideológicas, tecnológicas y criminales a escala global.

En este marco, destacó que las redes impulsadas por Irán se extienden hasta América Latina mediante vínculos con el crimen organizado, lo que no solo contribuye a globalizar el conflicto, sino que convierte a la región en un espacio estratégico dentro de esta disputa, particularmente por su papel en las economías ilícitas, las rutas del narcotráfico y su cercanía con Estados Unidos.

Asimismo, advirtió sobre el componente ideológico como un factor decisivo de largo plazo. Las disputas actuales también se libran en el terreno de las narrativas, particularmente entre las generaciones jóvenes.

“Es una guerra contra el tiempo”, señaló, al advertir que estas dinámicas pueden redefinir el equilibrio político en las próximas décadas.

El contexto: seguridad, geopolítica y redes criminales

El marco del foro fue complementado por otras intervenciones clave. El ex canciller Jorge Castañeda advirtió que la creciente militarización de la estrategia estadounidense no puede entenderse únicamente en términos de seguridad, sino como parte de una disputa geopolítica más amplia orientada a contener la influencia de China en América Latina, donde fenómenos como el narcotráfico y la migración operan como ejes narrativos de una competencia global entre potencias.

Por su parte, la internacionalista Yoanna Shubich subrayó un cambio conceptual decisivo: la transición del crimen organizado hacia el “narcoterrorismo”, lo que eleva a los cárteles al rango de amenaza estratégica y habilita respuestas militares, operaciones extraterritoriales y nuevas formas de intervención. Asimismo, advirtió sobre la creciente convergencia entre redes terroristas y estructuras del narcotráfico, en un entramado que articula financiamiento, transferencia tecnológica y control territorial.

Ambas intervenciones coincidieron en que la militarización, por sí sola, no resuelve las causas estructurales del fenómeno, como la debilidad institucional, la corrupción y la captura del Estado.

Un escenario global en transformación

El foro también contó con la participación de especialistas como el diplomático marroquí Machid Elkarkri, Everton da Conceição Gomes y Marcelo García, quienes coincidieron en que las amenazas híbridas han dejado de ser fenómenos aislados para convertirse en estructuras complejas que desafían simultáneamente la seguridad, la gobernanza y la estabilidad global.

En conjunto, las intervenciones delinearon un escenario en el que las fronteras entre guerra, crimen y política se desdibujan. La lectura de Gatell ofreció una clave interpretativa amplia, entender que el mundo no enfrenta únicamente nuevas amenazas, sino una transformación profunda en la forma misma en que se configuran los conflictos.

Más que un conjunto de crisis dispersas, se trata de una reconfiguración sistémica del orden internacional, donde lo local y lo global se entrelazan en una misma lógica de confrontación.

Para el analista Irving Gatell, este fenómeno debe entenderse no como una serie de crisis aisladas, sino como parte del colapso y reconfiguración del orden internacional.

Convocado por la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), el encuentro reunió a especialistas, diplomáticos y actores políticos como el ex canciller mexicano Jorge Castañeda, Irving Gatell, la internacionalista Yoanna Shubich, así como el diplomático marroquí Machid Elkarkri, Everton da Conceição Gomes y Marcelo García, para analizar cómo fenómenos como el narcotráfico, el terrorismo y la desinformación han dejado de operar de forma aislada para convertirse en redes transnacionales profundamente interconectadas.

El presidente de la COPPPAL, el senador Alejandro Moreno, advirtió sobre la creciente gravedad de fenómenos como el narcoterrorismo y el narcogobierno, que —señaló— han escalado a una amenaza internacional al consolidar control territorial, político y social mediante el uso sistemático de la violencia y la infiltración institucional. Ante este escenario, subrayó la urgencia de fortalecer la coordinación global y regional entre naciones para enfrentar de manera conjunta y eficaz problemáticas que se expanden y complejizan día con día.

A partir de este planteamiento, el diagnóstico del foro fue contundente y destacó que las amenazas actuales ya no responden a las lógicas tradicionales del conflicto. Se despliegan simultáneamente en dimensiones territoriales, digitales, financieras e institucionales, avanzando sobre las debilidades estructurales de los Estados. La intervención del historiador y analista Irving Gatell ofreció una lectura amplia y estructural del fenómeno.

Irving Gatell: el colapso del orden global

Gatell sostuvo que el mundo atraviesa una transformación histórica marcada por el colapso del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial y reconfigurado después de la Guerra Fría.

A su juicio, 1991 no representó el cierre de una etapa, sino el inicio de un proceso de descomposición cuyo punto crítico se está alcanzando en la actualidad. Este tránsito se expresa en el paso de conflictos tradicionales a disputas multidimensionales donde convergen factores militares, económicos, tecnológicos, ideológicos y criminales.

En este nuevo escenario, explicó, la rivalidad entre Estados Unidos y China se consolida como eje económico global, mientras que Irán emerge como el núcleo más visible de confrontación militar directa.

Pero más allá de la coyuntura, Gatell planteó una tesis central: lo que hoy se observa no es una suma de conflictos aislados, sino una reconfiguración sistémica del orden global.

Irán y la arquitectura de la guerra híbrida

El analista subrayó que el régimen iraní ha construido durante décadas una red de alianzas —incluyendo a Hezbolá— con el objetivo de proyectar poder y confrontar a Israel y a Occidente.

Esta estrategia no es únicamente geopolítica, sino también ideológica y religiosa. Según explicó, ciertos sectores del régimen operan bajo una lógica teológica en la que el conflicto no es evitado, sino concebido como condición para una eventual victoria. En este sentido, advirtió que uno de los errores recurrentes de Occidente ha sido subestimar el peso del factor religioso en la configuración de estos conflictos.

Para Gatell, el conflicto actual con Irán no es circunstancial, sino el resultado de una estrategia de largo plazo cuyo objetivo final siempre fue una confrontación directa con Israel.

Sin embargo, el escenario actual no responde al diseño original iraní. El plan contemplaba trasladar el conflicto al entorno de Israel, no al territorio iraní. La respuesta de Estados Unidos e Israel ha alterado ese planteamiento estratégico, llevando el enfrentamiento hacia objetivos dentro de Irán.

Ante este giro, Teherán ha recurrido a herramientas no convencionales como la presión económica —especialmente en rutas energéticas clave— y la movilización ideológica.

No obstante, estas tácticas han tenido efectos contraproducentes. Según Gatell, varios países árabes, particularmente en el Golfo, han endurecido su postura y respaldan una ofensiva más profunda contra el régimen iraní.

Una guerra en múltiples frentes

Gatell definió este escenario como una “guerra híbrida”: un tipo de conflicto que trasciende lo militar e integra dimensiones económicas, ideológicas, tecnológicas y criminales a escala global.

En este marco, destacó que las redes impulsadas por Irán se extienden hasta América Latina mediante vínculos con el crimen organizado, lo que no solo contribuye a globalizar el conflicto, sino que convierte a la región en un espacio estratégico dentro de esta disputa, particularmente por su papel en las economías ilícitas, las rutas del narcotráfico y su cercanía con Estados Unidos.

Asimismo, advirtió sobre el componente ideológico como un factor decisivo de largo plazo. Las disputas actuales también se libran en el terreno de las narrativas, particularmente entre las generaciones jóvenes.

“Es una guerra contra el tiempo”, señaló, al advertir que estas dinámicas pueden redefinir el equilibrio político en las próximas décadas.

El contexto: seguridad, geopolítica y redes criminales

El marco del foro fue complementado por otras intervenciones clave. El ex canciller Jorge Castañeda advirtió que la creciente militarización de la estrategia estadounidense no puede entenderse únicamente en términos de seguridad, sino como parte de una disputa geopolítica más amplia orientada a contener la influencia de China en América Latina, donde fenómenos como el narcotráfico y la migración operan como ejes narrativos de una competencia global entre potencias.

Por su parte, la internacionalista Yoanna Shubich subrayó un cambio conceptual decisivo: la transición del crimen organizado hacia el “narcoterrorismo”, lo que eleva a los cárteles al rango de amenaza estratégica y habilita respuestas militares, operaciones extraterritoriales y nuevas formas de intervención. Asimismo, advirtió sobre la creciente convergencia entre redes terroristas y estructuras del narcotráfico, en un entramado que articula financiamiento, transferencia tecnológica y control territorial.

Ambas intervenciones coincidieron en que la militarización, por sí sola, no resuelve las causas estructurales del fenómeno, como la debilidad institucional, la corrupción y la captura del Estado.

Un escenario global en transformación

El foro también contó con la participación de especialistas como el diplomático marroquí Machid Elkarkri, Everton da Conceição Gomes y Marcelo García, quienes coincidieron en que las amenazas híbridas han dejado de ser fenómenos aislados para convertirse en estructuras complejas que desafían simultáneamente la seguridad, la gobernanza y la estabilidad global.

En conjunto, las intervenciones delinearon un escenario en el que las fronteras entre guerra, crimen y política se desdibujan. La lectura de Gatell ofreció una clave interpretativa amplia, entender que el mundo no enfrenta únicamente nuevas amenazas, sino una transformación profunda en la forma misma en que se configuran los conflictos.

Más que un conjunto de crisis dispersas, se trata de una reconfiguración sistémica del orden internacional, donde lo local y lo global se entrelazan en una misma lógica de confrontación.

Para el analista Irving Gatell, este fenómeno debe entenderse no como una serie de crisis aisladas, sino como parte del colapso y reconfiguración del orden internacional.

Convocado por la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), el encuentro reunió a especialistas, diplomáticos y actores políticos como el ex canciller mexicano Jorge Castañeda, Irving Gatell, la internacionalista Yoanna Shubich, así como el diplomático marroquí Machid Elkarkri, Everton da Conceição Gomes y Marcelo García, para analizar cómo fenómenos como el narcotráfico, el terrorismo y la desinformación han dejado de operar de forma aislada para convertirse en redes transnacionales profundamente interconectadas.

El presidente de la COPPPAL, el senador Alejandro Moreno, advirtió sobre la creciente gravedad de fenómenos como el narcoterrorismo y el narcogobierno, que —señaló— han escalado a una amenaza internacional al consolidar control territorial, político y social mediante el uso sistemático de la violencia y la infiltración institucional. Ante este escenario, subrayó la urgencia de fortalecer la coordinación global y regional entre naciones para enfrentar de manera conjunta y eficaz problemáticas que se expanden y complejizan día con día.

A partir de este planteamiento, el diagnóstico del foro fue contundente y destacó que las amenazas actuales ya no responden a las lógicas tradicionales del conflicto. Se despliegan simultáneamente en dimensiones territoriales, digitales, financieras e institucionales, avanzando sobre las debilidades estructurales de los Estados. La intervención del historiador y analista Irving Gatell ofreció una lectura amplia y estructural del fenómeno.

Irving Gatell: el colapso del orden global

Gatell sostuvo que el mundo atraviesa una transformación histórica marcada por el colapso del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial y reconfigurado después de la Guerra Fría. A su juicio, 1991 no representó el cierre de una etapa, sino el inicio de un proceso de descomposición cuyo punto crítico se está alcanzando en la actualidad. Este tránsito se expresa en el paso de conflictos tradicionales a disputas multidimensionales donde convergen factores militares, económicos, tecnológicos, ideológicos y criminales.

En este nuevo escenario, explicó, la rivalidad entre Estados Unidos y China se consolida como eje económico global, mientras que Irán emerge como el núcleo más visible de confrontación militar directa.

Pero más allá de la coyuntura, Gatell planteó una tesis central: lo que hoy se observa no es una suma de conflictos aislados, sino una reconfiguración sistémica del orden global.

Irán y la arquitectura de la guerra híbrida

El analista subrayó que el régimen iraní ha construido durante décadas una red de alianzas —incluyendo a Hezbolá— con el objetivo de proyectar poder y confrontar a Israel y a Occidente.

Esta estrategia no es únicamente geopolítica, sino también ideológica y religiosa. Según explicó, ciertos sectores del régimen operan bajo una lógica teológica en la que el conflicto no es evitado, sino concebido como condición para una eventual victoria. En este sentido, advirtió que uno de los errores recurrentes de Occidente ha sido subestimar el peso del factor religioso en la configuración de estos conflictos.

Para Gatell, el conflicto actual con Irán no es circunstancial, sino el resultado de una estrategia de largo plazo cuyo objetivo final siempre fue una confrontación directa con Israel.

Sin embargo, el escenario actual no responde al diseño original iraní. El plan contemplaba trasladar el conflicto al entorno de Israel, no al territorio iraní. La respuesta de Estados Unidos e Israel ha alterado ese planteamiento estratégico, llevando el enfrentamiento hacia objetivos dentro de Irán.

Ante este giro, Teherán ha recurrido a herramientas no convencionales como la presión económica —especialmente en rutas energéticas clave— y la movilización ideológica.

No obstante, estas tácticas han tenido efectos contraproducentes. Según Gatell, varios países árabes, particularmente en el Golfo, han endurecido su postura y respaldan una ofensiva más profunda contra el régimen iraní.

Una guerra en múltiples frentes

Gatell definió este escenario como una “guerra híbrida”: un tipo de conflicto que trasciende lo militar e integra dimensiones económicas, ideológicas, tecnológicas y criminales a escala global.

En este marco, destacó que las redes impulsadas por Irán se extienden hasta América Latina mediante vínculos con el crimen organizado, lo que no solo contribuye a globalizar el conflicto, sino que convierte a la región en un espacio estratégico dentro de esta disputa, particularmente por su papel en las economías ilícitas, las rutas del narcotráfico y su cercanía con Estados Unidos.

Asimismo, advirtió sobre el componente ideológico como un factor decisivo de largo plazo. Las disputas actuales también se libran en el terreno de las narrativas, particularmente entre las generaciones jóvenes.

“Es una guerra contra el tiempo”, señaló, al advertir que estas dinámicas pueden redefinir el equilibrio político en las próximas décadas.

El contexto: seguridad, geopolítica y redes criminales

El marco del foro fue complementado por otras intervenciones clave. El ex canciller Jorge Castañeda advirtió que la creciente militarización de la estrategia estadounidense no puede entenderse únicamente en términos de seguridad, sino como parte de una disputa geopolítica más amplia orientada a contener la influencia de China en América Latina, donde fenómenos como el narcotráfico y la migración operan como ejes narrativos de una competencia global entre potencias.

Por su parte, la internacionalista Yoanna Shubich subrayó un cambio conceptual decisivo: la transición del crimen organizado hacia el “narcoterrorismo”, lo que eleva a los cárteles al rango de amenaza estratégica y habilita respuestas militares, operaciones extraterritoriales y nuevas formas de intervención. Asimismo, advirtió sobre la creciente convergencia entre redes terroristas y estructuras del narcotráfico, en un entramado que articula financiamiento, transferencia tecnológica y control territorial.

Ambas intervenciones coincidieron en que la militarización, por sí sola, no resuelve las causas estructurales del fenómeno, como la debilidad institucional, la corrupción y la captura del Estado.

Un escenario global en transformación

El foro también contó con la participación de especialistas como el diplomático marroquí Machid Elkarkri, Everton da Conceição Gomes y Marcelo García, quienes coincidieron en que las amenazas híbridas han dejado de ser fenómenos aislados para convertirse en estructuras complejas que desafían simultáneamente la seguridad, la gobernanza y la estabilidad global.

En conjunto, las intervenciones delinearon un escenario en el que las fronteras entre guerra, crimen y política se desdibujan.

La lectura de Gatell ofreció una clave interpretativa amplia, entender que el mundo no enfrenta únicamente nuevas amenazas, sino una transformación profunda en la forma misma en que se configuran los conflictos.

Más que un conjunto de crisis dispersas, se trata de una reconfiguración sistémica del orden internacional, donde lo local y lo global se entrelazan en una misma lógica de confrontación.

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 Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío