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domingo 19 de julio de 2026
Hicieron TODO bien… y aun así murieron (la lección que nadie te dice)

Hicieron TODO bien… y aun así murieron (la lección que nadie te dice)

Resumen de la Parashá Shemini, Levítico 9:1–11:47

El nombre de la Parashá , “Shemini”, significa “octavo” y se encuentra en Levítico 9:1 .

Al octavo día , después de los siete días de su inauguración, Aarón y sus hijos comienzan a oficiar como kohanim (sacerdotes); un fuego sale de Dios para consumir las ofrendas en el altar, y la presencia divina viene a morar en el Santuario .

Los dos hijos mayores de Aarón , Nadab y Avihú , ofrecen un fuego extraño ante Dios , algo que Él no les había ordenado, y mueren ante Él . Aarón guarda silencio ante su tragedia. Posteriormente, Moisés y Aarón discrepan sobre un punto de la ley relativa a las ofrendas, pero Moisés reconoce que Aarón tiene razón.

El Creador ordena las leyes kosher , identificando las especies animales permitidas y prohibidas para el consumo. Los animales terrestres solo pueden comerse si tienen pezuñas hendidas y son rumiantes ; los peces deben tener aletas y escamas ; se proporciona una lista de aves no kosher y una lista de insectos kosher ( cuatro tipos de langostas ).

En Shemini también se encuentran algunas leyes de pureza ritual , incluyendo el poder purificador de la mikve (un tipo piscina de agua que cumple con requisitos específicos) y del manantial. Así, se exhorta al pueblo de Israel a «distinguir entre lo impuro y lo puro».

Dos personas hacen algo espiritual…
Y mueren al instante.
Sin advertencia.
Sin segunda oportunidad.
¿Exagerado?
¿Injusto?
No.
Peligrosamente relevante.

Esto ocurre en la Parashá Shemini.

El día más alto en la historia espiritual del pueblo: la presencia de Dios desciende… todo es perfecto.
Y justo ahí… todo se rompe.

Nadav y Avihu —los hijos de Aarón— se acercan con fuego espiritual.
No estaban pecando.

Estaban buscando MÁS.
Más conexión.
Más intensidad.
Más cerca del Creador.
Y mueren.
¿Por qué?

Esta es la respuesta del Rabino Abraham Twerski:
El problema no fue que quisieran acercarse…
El problema fue que no supieron detenerse.
Y eso… es exactamente lo que destruye vidas hoy.

Rab Twerski, como psiquiatra, lo vio miles de veces:
La gente no sólo se destruye buscando algo malo.
La gente se destruye… buscando demasiado algo, que empezó siendo bueno.

Un trago para relajarse.
Se convierte en dependencia.
Ambición por crecer.
Se convierte en obsesión.

Amor…
se convierte en apego tóxico.

El problema no es el deseo.
Es la falta de límites.

Y la Torá lanza una pista escalofriante justo después:
El Creador prohíbe a los sacerdotes servir… bajo el efecto del vino.

No es coincidencia.
Es diagnóstico.

Cuando pierdes el control… incluso lo sagrado se vuelve peligroso.

Vivimos en una cultura que te dice:
“Haz lo que sientas.”
“No te frenes.”
“Síguelo hasta el final.”

Pero la Parashá Shemini grita lo contrario:
No todo lo que sientes… te está llevando a un buen lugar.

Hay una realidad que muchos nos negamos a ver:
La mayoría de las personas no fracasan por falta de pasión…
Fracasan por exceso de impulso sin control.

Rab Twerski lo resume en una idea que golpea fuerte:
No eres libre cuando haces lo que quieres…
Eres libre cuando puedes decir NO a lo que quieres.
Ese es el verdadero poder.
Ese es el verdadero autocontrol.
Ese es el límite que separa…
una vida construida…
de una vida destruida.
Porque al final…
No es el fuego lo que te define.
Es si sabes…
cuándo apagarlo.

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