El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que, por primera vez en muchos años, Israel es más fuerte y seguro, y ya no se encuentra bajo la amenaza de la destrucción.
Atribuyó este cambio estratégico a la eliminación de Ali Khamenei —a quien describió como el artífice y líder del plan para destruir a Israel— y a las operaciones militares «León Ascendente» y «León Rugiente», que mermaron significativamente la capacidad de Irán para producir armas nucleares.
A pesar de estos logros, el ministro de Defensa recalcó que la campaña aún no ha terminado.
Según él, el material enriquecido que Irán aún posee podría servir de base para un futuro intento de reactivar su programa nuclear. «Estados Unidos e Israel han definido la retirada de este material de Irán como un requisito previo para poner fin a la campaña», declaró Katz, subrayando que este es el objetivo central de los esfuerzos conjuntos actuales con el gobierno ode Trump.
Respecto a los aliados regionales de Irán, Katz afirmó que el panorama regional ha cambiado drásticamente: el régimen sirio se ha derrumbado y las organizaciones terroristas Hezbolá y Hamás se han debilitado considerablemente, perdiendo su capacidad para representar una amenaza estratégica para Israel.
Katz concluyó declarando que las FDI continuarán combatiendo las capacidades restantes de estos grupos «con pleno compromiso y la máxima fuerza».
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