El rabino Menachem Margolin, presidente de la Asociación Judía Europea, emitió este miércoles una advertencia tras el anuncio de que la Fiscalía de Amberes presentó cargos penales contra dos mohels (expertos en la circuncisión) tras su detención el verano pasado durante una redada.
“Esto no es ambiguo ni superficial: es antisemitismo”, declaró Margolin. “Se ha cruzado otra línea roja. Este procesamiento es de naturaleza antisemita y representa un claro intento de abusar de disposiciones constitucionales irrelevantes para prohibir de facto la circuncisión”.
Margolin señaló que la medida evoca intentos históricos en Europa de restringir las prácticas religiosas judías. “No es similar. No es comparable. Es idéntico en su lógica de restricción a lo que vimos en Europa antes de la Segunda Guerra Mundial“.
Acusó a las autoridades de aplicar la ley de forma selectiva: “La misma fiscalía que con demasiada frecuencia archiva casos de antisemitismo ahora opta por actuar contra la vida judía misma. Esto cruza una línea roja”.
Advirtió que las implicaciones van mucho más allá del caso judicial en sí. “Hoy está claro a qué nos enfrentamos”, afirmó, criticando a los líderes europeos por lo que describió como retórica vacía. “Todas las ‘bonitas palabras’ de los políticos sobre la importancia de la vida judía en Europa no significan nada si no actúan de inmediato para detener esta injusticia”.
El rabino enfatizó que la circuncisión es esencial desde el punto de vista religioso y cuenta con respaldo médico.
“Décadas de investigación médica han demostrado que la circuncisión no es perjudicial para los bebés varones, e incluso tiene beneficios. Atacarla de esta manera, solo cuando afecta a niños judíos, es un ataque a la vida judía en Europa”, apuntó.
Recalcó que la medida contradice los derechos básicos garantizados por la ley belga. “La libertad de religión es un derecho fundamental en Bélgica, y esta decisión lo contradice directamente”.
En una contundente advertencia, Margolin afirmó que este acontecimiento envía un mensaje preocupante a la comunidad judía. “El mensaje es claro: los judíos ya no son bienvenidos en Bélgica. Los judíos belgas son ahora ciudadanos de segunda clase con derechos limitados”.
Reveló que la asociación está preparando nuevas medidas en respuesta. “Convocaremos una conferencia para abordar este tema, incluyendo la posibilidad de emigrar del país”, afirmó.
“Que se haya llegado a esta situación representa un momento profundamente vergonzoso para Bélgica“, concluyó Margolin.
En una contundente publicación en X, el canciller de Israel, Gideon Sa’ar, tachó la acusación “mancha imborrable para la sociedad belga”.
“Con este acto, Bélgica se une a una breve y vergonzosa lista, junto con Irlanda, de países que utilizan el derecho penal para procesar a judíos por practicar el judaísmo”, escribió.
El embajador de Estados Unidos en Bélgica, Bill White, también condenó la decisión, calificándola de “vergüenza para Bélgica“.
“El procesamiento de estas figuras religiosas (mohels), una de las cuales es estadounidense, es INACEPTABLE y no será tolerado. Bélgica será vista ahora como antisemita por el mundo. Hasta que esto se resuelva, no hay otra alternativa”.
“El gobierno de Trump espera que el gobierno belga colabore con los líderes judíos para encontrar una solución de inmediato”, añadió.
En mayo del año pasado, la policía de Amberes detuvo a los mohels, sospechosos de realizar ilegalmente las circuncisiones.
Bélgica cuenta con leyes que exigen que todos los procedimientos médicos sean realizados por un médico titulado.
Representantes de la comunidad judía denunciaron que las redadas formaban parte de una campaña de intimidación más amplia contra figuras religiosas judías en Bélgica.
Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudio






