Israel y EEUU planearon que Mahmoud Ahmadinejad liderara Irán

Israel y Estados Unidos planearon que Irán fuera liderado por Mahmoud Ahmadinejad tras la prevista caída del régimen que se buscaba con la guerra, reveló este martes The New York Times.

Pero el audaz plan, ideado por los israelíes y sobre el cual se había consultado previamente a Ahmadinejad, fracasó desde el primer día de la guerra.

Ahmadinejad resultó herido el primer día de la guerra por un ataque israelí en su casa de Teherán, cuyo objetivo era liberarlo del arresto domiciliario y aunque sobrevivió al ataque, tras el incidente se desilusionó con el plan de cambio de régimen.

Desde entonces no se le ha visto en público y se desconoce su paradero y estado de salud actuales.

Si bien había tenido crecientes enfrentamientos con los líderes del régimen y había sido objeto de estrecha vigilancia por parte de las autoridades iraníes, durante su mandato como presidente, de 2005 a 2013, fue conocido por sus llamamientos a “borrar a Israel del mapa”.

Fue un firme defensor del programa nuclear iraní, un acérrimo crítico de Estados Unidos y conocido por reprimir violentamente la disidencia interna.

El plan sobre Ahmadinejad formaba parte de varias etapas desarrolladas por Israel para derrocar al régimen de Irán.

Durante los primeros días de la guerra, funcionarios estadounidenses hablaron sobre los planes desarrollados con Israel para identificar a un líder pragmático que pudiera asumir el control del país.

Los funcionarios insistieron en que existía información de inteligencia que indicaba que algunos miembros del régimen iraní estarían dispuestos a colaborar con Estados Unidos, incluso si no se les podía calificar de “moderados”.

En los últimos años, Ahmadinejad se ha enfrentado a líderes del régimen, acusándolos de corrupción, y han circulado rumores sobre su lealtad.

Fue inhabilitado en numerosas elecciones presidenciales, sus asesores fueron arrestados y sus movimientos se restringieron cada vez más a su domicilio en el barrio de Narmak, al este de Teherán.

De acuerdo con el NYT, el hecho de que funcionarios estadounidenses e israelíes vieran a Ahmadinejad como un potencial líder de un nuevo gobierno en Irán es una prueba más de que la guerra, iniciada en febrero, se lanzó con la esperanza de instaurar un liderazgo más dócil en Teherán.

Funcionarios estadounidenses afirmaron al NYT que el ataque que lo hirió, llevado a cabo por la Fuerza Aérea Israelí, tenía como objetivo matar a los guardias que custodiaban a Ahmadinejad, como parte de un plan para liberarlo del arresto domiciliario.

En aquel momento, los medios iraníes informaron inicialmente que Ahmadinejad había muerto en el ataque contra su casa.

El ataque no causó daños significativos a la casa de Ahmadinejad, ubicada al final de una calle sin salida. Sin embargo, el puesto de seguridad en la entrada de la calle sí fue alcanzado. Imágenes satelitales muestran que el edificio quedó destruido.

En los días siguientes, las agencias de noticias oficiales aclararon que había sobrevivido, pero que sus custodios fueron eliminados.

Un artículo publicado en marzo en The Atlantic, citando a colaboradores anónimos de Ahmadinejad, afirmaba que el expresidente había sido liberado del confinamiento gubernamental tras el ataque a su casa, que el artículo describía como “en efecto, una operación de fuga de la cárcel”.

Tras la publicación de ese artículo, un colaborador de Ahmadinejad confirmó a The New York Times que este consideraba el ataque como un intento de liberarlo. El colaborador afirmó que los estadounidenses veían en Ahmadinejad a alguien capaz de liderar Irán y de gestionar la situación política, social y militar del país.

Ahmadinejad habría podido desempeñar un papel muy importante en Irán en un futuro próximo, añadió el colaborador, sugiriendo que Estados Unidos lo veía como una figura similar a Delcy Rodríguez, quien tomó el poder en Venezuela tras la destitución de Maduro por las fuerzas estadounidenses y desde entonces ha colaborado estrechamente con la administración Trump.

Durante su presidencia, Ahmadinejad fue conocido tanto por sus políticas de línea dura como por sus declaraciones fundamentalistas, a menudo extravagantes, como su afirmación de que no existía ni una sola persona homosexual en Irán y su negación del Holocausto. Participó en una conferencia en Teherán titulada «Un mundo sin sionismo».

También presidió el país en un momento en que Irán aceleraba el enriquecimiento de uranio que algún día podría utilizar para fabricar una bomba nuclear si decidiera convertir su programa en armamento nuclear.

Una evaluación de inteligencia estadounidense de 2007 concluyó que Irán, años antes, había paralizado su trabajo en la construcción de un dispositivo nuclear, pero continuaba con el enriquecimiento de combustible nuclear que podría utilizar para un arma nuclear si cambiaba de opinión.

Tras dejar el cargo, Ahmadinejad se convirtió gradualmente en un crítico abierto del gobierno teocrático, o al menos en un opositor del ayatolá Ali Khamenei.

En tres ocasiones —2017, 2021 y 2024— Ahmadinejad intentó presentarse a la reelección, pero en cada ocasión el Consejo de Guardianes de Irán, un grupo de juristas civiles e islámicos, bloqueó su campaña presidencial.

Ahmadinejad ha acusado a altos funcionarios iraníes de corrupción y mala gestión, convirtiéndose en un crítico del gobierno de Teherán. Si bien nunca fue un disidente declarado, el régimen comenzó a considerarlo un elemento potencialmente desestabilizador.

En una entrevista de 2019 con el NYT, Ahmadinejad elogió al presidente Trump y abogó por un acercamiento entre Irán y Estados Unidos.

«El Sr. Trump es un hombre de acción», dijo Ahmadinejad. «Es un hombre de negocios y, por lo tanto, es capaz de calcular la relación costo-beneficio y tomar decisiones. Le decimos: calculemos la relación costo-beneficio a largo plazo para nuestras dos naciones y no seamos miopes».

Personas cercanas a Ahmadinejad han sido acusadas de tener vínculos demasiado estrechos con Occidente, o incluso de espiar para Israel.

Cuando estalló la guerra de junio de 2025, mantuvo un perfil público bajo y publicó pocas declaraciones en redes sociales.

Su relativo silencio sobre una guerra con Israel, el país que Ahmadineyad había considerado durante mucho tiempo el principal enemigo de Irán fue notado por muchos en las redes sociales iraníes.

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