Rubén Kaplan / Irán y la cuenta regresiva

Cada vez que aparecen señales de distensión con Teherán, resurgen también las preguntas acerca de cuánto tiempo queda antes de una nueva confrontación regional. Las recientes declaraciones de Donald Trump, al revelar que decidió postergar un ataque previsto para el martes 19 de mayo contra Irán luego de que aliados árabes del Golfo le transmitieran que aún existía espacio para alcanzar un acuerdo diplomático, podrían interpretarse como un gesto de flexibilidad o un último intento por evitar una guerra de consecuencias imprevisibles. Pero también permiten otra lectura: la de una carrera contrarreloj en la que las negociaciones parecen avanzar mientras las posiciones fundamentales continúan alejadas entre sí.

La aparente contradicción resulta reveladora. Mientras Washington intenta mostrar disposición al diálogo y evitar aparecer como responsable de una nueva escalada militar, Irán continúa formulando exigencias cuya aceptación parece extremadamente difícil. Entre ellas aparecen reclamos vinculados al levantamiento de sanciones, compensaciones económicas, el retiro de fuerzas estadounidenses de determinadas áreas y el fin de las operaciones militares en el frente libanés, una demanda particularmente significativa considerando la estrecha relación estratégica de Teherán con Hezbollah.

La persistencia por parte del grupo terrorista de acciones hostiles desde territorio libanés, incluidos el empleo de drones guiados con fibras ópticas y otros sistemas cada vez más sofisticados, refleja además hasta qué punto las tensiones continúan activas sobre el terreno. Al mismo tiempo, uno de los aspectos más sensibles continúa sin mostrar avances claros: las propuestas iraníes omiten referencias concretas a la entrega de las reservas de uranio enriquecido y a limitaciones verificables sobre el desarrollo de su programa nuclear. Los desacuerdos ya no giran únicamente alrededor del aspecto atómico. Alcanzan también cuestiones mucho más profundas relacionadas con el equilibrio regional y la influencia geopolítica de Teherán.

La cuestión central quizá ya no consista en determinar si existen conversaciones diplomáticas, sino si todavía queda un espacio real para reconciliar posiciones que durante décadas demostraron ser profundamente incompatibles.

Durante años, las negociaciones con Irán parecieron desarrollarse bajo un patrón repetitivo: nuevas rondas de conversaciones, promesas de moderación, alivios parciales y posteriores recrudecimientos de las tensiones. Mientras tanto, el régimen iraní consolidó progresivamente su influencia regional y fortaleció estructuras aliadas que ampliaron significativamente su capacidad de proyección estratégica en Medio Oriente.

Los acontecimientos posteriores al 7 de octubre de 2023 modificaron significativamente el mapa regional. La guerra contra Hamas, las tensiones con Hezbollah y el debilitamiento de algunos aliados iraníes alteraron un equilibrio que durante años había permanecido relativamente estable.

Israel considera desde hace tiempo que un Irán con capacidad nuclear constituye una amenaza existencial. Pero la preocupación israelí excede ampliamente el plano atómico. El desarrollo del programa misilístico iraní y la posibilidad de una creciente capacidad ofensiva regional representan riesgos estratégicos de enorme magnitud para la seguridad israelí.

Sin embargo, el problema parece ir más allá de cuestiones militares o geopolíticas. También existe un componente ideológico y religioso difícil de ignorar. Desde la Revolución Islámica de 1979, la hostilidad hacia Israel y hacia Occidente se transformó en uno de los elementos centrales de la identidad política del régimen iraní.

Quizá por ello las negociaciones actuales produzcan una sensación paradójica: cuanto más se habla de acuerdos, más visibles parecen volverse las diferencias.

Si las negociaciones actuales fracasan y las posiciones continúan siendo irreconciliables, la región podría encaminarse hacia una nueva confrontación militar de mayor escala. La verdadera cuenta regresiva quizá no sea la de una fecha determinada, sino la del tiempo disponible para impedir que la diplomacia llegue a un punto sin retorno.

Rubén Kaplan
Periodista y escritor
______________________________________________________________________________
Las opiniones, creencias y puntos de vista expresados por el autor o la autora en los artículos de opinión, y los comentarios en los mismos, no reflejan necesariamente la postura o línea editorial de Enlace Judío. Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudío

Ruben Kaplan: