Un grupo de parlamentarios, funcionarios de seguridad del Estado y aliados de Hezbolá fueron sancionados este jueves por Estados Unidos por supuestamente intentar preservar la influencia del grupo, respaldado por Irán, sobre las instituciones estatales libanesas y obstaculizar los esfuerzos de desarme.
Es la primera vez que Washington sanciona a funcionarios de seguridad del Estado libanés en activo: uno de la Agencia de Seguridad General y otro de la inteligencia militar. Ambos están acusados de proporcionar a Hezbolá “apoyo ilícito” e información de inteligencia durante el conflicto.
El anuncio se produce en un momento de creciente presión sobre Beirut para que tome medidas más decisivas en el desarme del grupo.
Entre los sancionados el jueves se encuentran el exministro y alto cargo de Hezbolá, Mohammed Fneish, y los parlamentarios de Hezbolá Hassan Fadlallah, Ibrahim al-Moussawi y Hussein Hajj Hassan. Todos ellos se han opuesto a los esfuerzos de desarme.
Mohammad Reza Sheibani, el embajador designado de Irán en el Líbano —a quien el Ministerio de Relaciones Exteriores libanés ordenó abandonar Beirut— también fue objeto de sanciones.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusa a estos hombres de socavar la capacidad del Líbano para desarmar a la organización terrorista chií respaldada por Irán.
El anuncio se produce mientras funcionarios libaneses e israelíes continúan manteniendo conversaciones de bajo nivel en Washington en un intento por poner fin a la guerra que se prolonga desde hace meses entre Israel y Hezbolá, la cual se reavivó después de que Hezbolá abriera fuego contra Israel en apoyo de Irán.
Se espera que oficiales militares de ambos bandos celebren sus primeras conversaciones directas en el Pentágono el 29 de mayo, mientras Israel aumenta la presión sobre el Líbano para que desarme al poderoso grupo y Beirut insta a Israel a que ponga fin a sus ataques aéreos diarios y retire sus tropas de amplias zonas del sur del Líbano.
Los ataques aéreos israelíes contra el Líbano el martes causaron la muerte de al menos 19 personas, entre ellas cuatro mujeres y tres niños, según informó el Ministerio de Salud de Líbano.
Hezbolá ha rechazado las negociaciones en curso y, en cambio, apoya las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, mediadas por Pakistán. Rechaza los llamamientos, tanto nacionales como internacionales, a su desarme. El presidente y el primer ministro del Líbano llegaron al poder a principios de 2025 con una plataforma reformista que prometía desarmar a todos los grupos no estatales, incluido Hezbolá.
Washington e Israel han criticado la lentitud del proceso, pero las autoridades temen que un enfoque más confrontativo pueda provocar un conflicto armado en este pequeño país mediterráneo.
Las sanciones anunciadas el jueves impiden a las partes el acceso a cualquier propiedad o activo financiero en Estados Unidos. Se desconoce qué tipo de vínculos mantienen con el sistema financiero estadounidense.
Hezbolá ha sido catalogada como “organización terrorista extranjera” en virtud de la Ley Antiterrorista y de Pena de Muerte Efectiva desde 1997.
“El Departamento del Tesoro seguirá tomando medidas contra los funcionarios que se han infiltrado en el gobierno libanés”, declaró el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, añadiendo que Hezbolá ha emprendido una “campaña de violencia sin sentido contra el pueblo libanés”.
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