Elias Farache / Los hechos hablan

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe al primer ministro israeli, Benjamin Netanyahu, en su club Mar-a-Lago el 29 de diciembre de 2025 en Palm Beach, Florida. (Credito de la foto: JOE RAEDLE/GETTY IMAGES)

Los inicios de semana son noticiosos y muy movidos en los últimos tiempos. El domingo es día de reunión del gabinete israelí y se toman decisiones importantes, que generan muchos titulares. Por si fuera poco, el presidente de los Estados Unidos es muy dado a dar entrevistas y declaraciones. Los domingos se convierten en un foco de acciones y especulaciones.   

Al momento de escribir esta nota sabemos de un atentado terrorista en una ciudad del centro de Israel. Algo, los atentados, que nunca han cesado. Y de un ataque israelí a Beirut, en la zona de fuerte presencia de Hizbolá. Hizbolá se ha dado el lujo de no respetar cese al fuego alguno, mucho más a sabiendas del interés americano en llegar a un acuerdo con Irán.

La semana pasada ha sido muy delicada para Israel en cuanto a su relación con su mejor amigo. Su mejor país amigo y su mejor presidente amigo. Ambos amigos, país y presidente, quieren un acuerdo de fin de hostilidades con Irán en un ambiente que se perciba de victoria. Y también en un ambiente que describa a Trump y los Estados Unidos como quienes toman las decisiones o hacen tomarlas a sus aliados, sus amigos y sus enemigos. Esto incluye a Israel y su primer ministro.

El cese al fuego en el Líbano resulta lógico que sea en paralelo al cese al fuego con Irán. Hizbolá es su proxy, su objetivo lógico sería servir a los intereses de Irán. Pero al no respetar el cese al fuego, obliga a Israel a responder. Entonces, el cese al fuego entre Irán y Estados Unidos se tambalea. Seguro esto es provocado, Irán maneja la situación a su antojo. Si Israel reacciona, desata la ira de Trump. Si no reacciona, las agresiones se incrementan y el público israelí se resiente. En plena guerra y en plena campaña electoral. Trump regaña a Netanyahu. Netanyahu respeta la posición y petición de su aliado y amigo. El ridículo de ser atacado y no responder tiene fecha de vencimiento ¿Habrá sido el domingo 7 de junio de 2026?

La semana pasada, el primer ministro y el ministro de la defensa de Israel anunciaron que habrá Ley de Norte de Israel como Ley de Beirut. Es decir, los ataques al norte de Israel serán respondidos con ataques a la capital del Líbano, al sector de la Dahia. A decir verdad, esta afirmación que pretende igualar una acción a la otra no es acertada. Los ataques a Beirut no le dan ningún beneficio a Israel. Los ataques a Beirut son la mejor de las excusas para no cumplir el alto al fuego por parte de Irán, y no disuaden a Hizbolá ni a su mentor de acciones posteriores. Logran poner de malas al presidente de Estados Unidos con el premier israelí, hasta tanto el primero no se canse de este juego largo y repetitivo que es la costumbre del Medio Oriente.

El primer ministro de Israel ha de haber pasado un muy mal rato cuando su amigo y aliado le habló de mala manera y lo instó a no atacar Beirut. No es solamente que le asistiera la razón o no, que la situación requiriese una posición israelí de contención al evaluar el panorama general y la coyuntura que viven los Estados Unidos en su traumática negociación con Irán vía Pakistán, con el estrecho de Ormuz de rehén. Lo lamentable y frustrante para Israel, los israelíes y su primer ministro, es verse retratados en la prensa internacional, ante propios y extraños, como tutelados por el imperio, no obstante tener argumentos para desarrollar acciones autónomas. La delicadeza que se pueda tener con el aliado mayor, con el amigo que ha tendido la mano y la ayuda, la colaboración necesaria e indispensable, agradecida y apreciada, se torna en una especie de sumisión que incomoda, que frustra.

Quizás deben tomarse las cosas en su justa dimensión. Entender las personalidades de los involucrados y sus situaciones específicas. Esperar con calma y soportar la situación, algo que Israel hace demasiado. El tiempo y los acontecimientos terminarán por otorgar la razón a quienes la tienen. No dudamos de quien la tiene. Por más incómodo que resulte a terceros, la verdad es que un país no puede permanecer impasible a ataques a su población. 

Una vez más, como tantas veces, al escribir esta nota hay eventos en pleno desarrollo. Irán está lanzando cohetes sobre Israel en respuesta al ataque a Beirut, que ocurrió como consecuencia de los ataques de Hizbolá a Israel. En la historia de nunca acabar. No hacen falta las explicaciones de Netanyahu al presidente Trump.

Los hechos hablan más que las palabras. Siempre, como siempre.

Elias Farache S.

Nota: Al momento de enviar esta nota a publicación, el presidente Donald Trump declaraba muy en concordancia con lo expresado ya en esta nota. Él es quien decide, según sus palabras.
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