El ataque que Irán lanzó contra Israel el pasado fin de semana afectó directamente a millones de civiles israelíes y pone de manifiesto una realidad que no puede ser ignorada: el régimen iraní desempeña un papel central en la escalada de violencia que afecta actualmente a Medio Oriente.
Durante años, Irán ha construido y fortalecido una red de agrupaciones armadas que actúan en favor de sus intereses regionales. A través de Hezbolá en el sur del Líbano, Hamás en Gaza, los Hutíes en Yemen y otros grupos aliados, el régimen iraní ha impulsado una campaña sostenida de agresiones que ha puesto en riesgo la seguridad y la estabilidad regional.
Desde hace más de dos años, los civiles israelíes han sido sometidos a ataques constantes por parte de estos grupos respaldados por Irán. Hezbolá ha lanzado cohetes contra comunidades israelíes en el norte del país, obligando a miles de familias a abandonar sus hogares y vivir bajo amenaza permanente. Los Hutíes, por su parte, han llevado a cabo repetidos ataques contra Israel desde Yemen, ampliando el alcance geográfico del conflicto.
A ello se suman los ataques directos lanzados por Irán contra Israel con misiles balísticos. Esta combinación de acciones directas y de operaciones ejecutadas por sus aliados demuestra el papel que desempeña el régimen iraní en la actual crisis regional.
Millones de civiles israelíes se han visto obligados a resguardarse en habitaciones seguras y refugios antiaéreos debido a los ataques provenientes de Irán y de los grupos que financia y respalda. Ninguna población civil debería vivir bajo una amenaza constante de esta naturaleza.
Aun cuando Israel y el Líbano mantienen un cese al fuego y negociaciones directas, el régimen iraní continúa utilizando a Hezbolá como instrumento para proyectar su influencia regional, dificultando los esfuerzos orientados a una mayor estabilidad y seguridad en la frontera norte de Israel.
La conducta de Irán constituye una amenaza para la paz y la seguridad regional e internacional. Su respaldo a organizaciones terroristas y sus ataques directos contribuyen a profundizar la inestabilidad regional y aumentan el riesgo de una escalada aún mayor.
Israel no busca una escalada. Sin embargo, como cualquier nación soberana, tiene el derecho y la obligación de proteger a sus ciudadanos frente a quienes los atacan. La seguridad de la población civil seguirá siendo una prioridad.
La comunidad internacional debe reconocer el papel que desempeña el régimen iraní en la actual escalada regional y actuar con firmeza frente a las acciones que amenazan la estabilidad de Medio Oriente y la seguridad internacional. Asimismo, no debe permitirse que un régimen que promueve la violencia mediante actores armados y ataques directos adquiera capacidades nucleares militares.
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