Como ya se ha mencionado en varias oportunidades, los domingos son días de anuncios y decisiones respecto a lo que ocurre en el Medio Oriente. Este es uno de esos domingos que tienen a muchos en plena expectativa.
El conflicto entre Irán y Estados Unidos parece acercarse a un final cuando el presidente Trump informa que se ha alcanzado un acuerdo de paz y el estrecho de Ormuz será abierto. Ya unos días antes y el mismo domingo, Trump decía que el acuerdo se firmaría ese mismo día. En la mañana, Hezbolá lanzó drones sobre el norte de Israel que asustaron a la ya golpeada y traumatizada población, para proseguir con el ataque de Israel al sector de la Dahiya en Beirut.
El objetivo de atacar a Israel es provocar precisamente esa reacción. Algo que se toma Irán como razón para postergar cualquier cese de hostilidades con los Estados Unidos. La respuesta de Israel, pedida a gritos por su población cansada, irrita a Donald Trump en la víspera de su cumpleaños y en pleno Mundial de Fútbol. Como victoria colateral, los iraníes han de disfrutar el cruce hostil de llamadas entre Trump y Netanyahu. El primero, lo hace porque su afán de terminar con la guerra se ve entorpecido. El segundo, por sentirse y ser percibido por su electorado, en plena campaña electoral, como una marioneta de su mejor aliado, incapaz de responder a su enemigo en legítima defensa ante agresiones flagrantes.
La triste realidad de siempre es que la sangre judía se cotiza a muy bajo precio en el mercado internacional. La semana pasada, ya se estaba en la misma dinámica de presionar a Israel para que no respondiera a las agresiones de Hezbolá. El argumento americano era y es que un cese al fuego era y es posible, escalar en el conflicto aleja las posibilidades de terminar a la brevedad con esta guerra demasiado larga para todos los gustos. Trump pareció torcer el brazo a su amigo Netanyahu, con algunas declaraciones que no fueron nada elegantes. Israel no atacó Beirut otra vez.
La semana pasada, una acción iraní derribó un costoso helicóptero de los Estados Unidos. Esto desató la furia del presidente y la respuesta no se hizo esperar. Esta reacción lógica, merecida incluso, no es cónsona con la petición hecha a Netanyahu de abstenerse de tomar represalias. Este domingo 14 de junio, la respuesta israelí sobre Beirut ante el ataque de drones antes mencionado, tampoco fue del agrado del presidente americano. No hubo muertos ni heridos en Israel, sí un gran susto para los alumnos que iban a clase y los padres que los llevaban, entre otros desafortunados blancos de siempre. De nuevo, la escalada se puede utilizar como excusa para no llegar a un cese de hostilidades. La inacción de Israel ante los ataques se toma como una muestra de peligrosa debilidad. Ante un Irán que se cree y anuncia como ganador de esta guerra.
A finales de la tarde de este domingo, se anunciaba que existía un acuerdo que suspendía los enfrentamientos, y que el estrecho de Ormuz será abierto. Luego, se informó que el acuerdo se firmará el próximo jueves 18 de junio de 2026, abriéndose un período de sesenta días de negociaciones. Los detalles del acuerdo no están claros, no se ha visto el texto de este. Las filtraciones de prensa especulan varias cosas.
El presidente Trump ha calificado el acuerdo como un gran éxito, los iraníes han expresado su sentimiento de victoria. No se sabe qué pasará con el uranio que posee Irán, Trump afirma que, de no abandonarse el programa nuclear, Irán sería atacado de nuevo. Israel queda en una situación incómoda y difícil: un Irán poderoso y nuclear es una amenaza existencial. Su control y manejo de proxys resulta peligroso solo para Israel. Cuesta creer que un negociador experto y exitoso como Donald Trump haya sido superado, pero todo parece indicar, en estos momentos, que no se trata de un buen acuerdo.
Es necesario entender que en el contexto que se ha vivido y se vive, la situación de Israel es más segura que la de antes del 28 de febrero de 2026. Pero no se han logrado los objetivos trazados, empezando por la permanencia del gobierno iraní.
Los iraníes han anunciado que el texto del acuerdo será conocido luego de firmado. Así la cosas, en este contexto, Israel espera lo mejor y se prepara para lo peor.
Resulta muy difícil evaluar un acuerdo sin conocer el texto. Aunque Israel… conoce el contexto.
Elías Farache S.
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